Reservemos Tarifa
27.08.07 @ 08:00:00. Archivado en Andalucía, Campo de Gibraltar
Aunque no es nuevo pues se viene padeciendo desde hace años, transitar al volante por el Campo de Gibraltar, ya sea en dirección a Cádiz o a Málaga, se ha convertido en tarea de virtuosos, por la imaginación que hay que manejar en los atascos y por la paciencia que hay que destilar para no acordarse de tanta buena gente. Triángulo enclavado en pleno Estrecho de Gibraltar, hoy hablaremos de su lado atlántico, de la decimonónica CN340 que nos lleva y nos trae de Tarifa.
Dos aspectos primordiales hacen de este enclave un lugar extraordinario: Uno, el ser esta comarca y el puerto de Algeciras encrucijada permanente de paso entre los continentes de Europa y África y entre los mares Mediterráneo y Atlántico. Ahora más que nunca, el trasiego de personas, de vehículos y de mercancías a través del puerto de Algeciras alcanza cifras hasta hace pocos años impensables, y durante cualquier mes del año, aunque el tráfico de vehículos se acentúa notablemente en verano por el vaivén de magrebíes entre Europa y África con motivo del periodo vacacional. Algunos datos del año 2006 sobre el Puerto Bahía de Algeciras: en Tráfico Total alcanzó la cifra de 71.841.000 toneladas. Los Pasajeros ascendieron a 5.166.000, los Vehículos que cruzaron fueron 1.316.000 y en Tráfico de Teus (contenedores de 6 metros) repitió como primer puerto del Mediterráneo con 3.255.314 unidades.
Tampoco convendrá olvidar que en el Campo de Gibraltar se ubica una de las primeras áreas industriales no ya de Andalucía sino de España.
El otro aspecto se circunscribe más al municipio de Tarifa y a sus territorios adyacentes. Sabido es que las aguas y el litoral de esta y de otras costas sufren un deterioro creciente desde hace tiempo. Cada vez quedan menos lugares decentes para la práctica del baño, de la pesca o de otros deportes. Las arenosas playas de Tarifa, desde el mismo inicio del borde atlántico del Estrecho hasta su límite en Barbate, son todavía una honrosa excepción, pero ¿seremos generosos con nuestros descendientes para conseguir que continúen al menos así?
Porque no hace falta que llegue el largo verano para que la CN340 que nos acerca o nos retira de Tarifa quede colapsada, aunque es en esta época cuando más se deja ver la contaminante serpiente multicolor. La reciente fama de Tarifa y de su entorno, su ahora rentable viento que antes la hacía insoportable, hacen que cada vez acuda más gente de fuera y desde más lejos. La distancia que separa sus playas y parajes naturales de provincias cercanas y cada vez menos cercanas ya no es obstáculo para que, incluso a diario, se desplacen aficionados a sus aguas y sus paisajes para disfrutar el día o sus vacaciones en estas hospitalarias y antes olvidadas tierras.
Pero las hoy inexplicables carencias de la red viaria del Campo de Gibraltar, a pesar de la realidad antes expuesta, son enormes. Compárense, por no ir más lejos, con las desarrolladas en la Bahía de Cádiz y en sus alrededores. La vetusta CN340, tortuosa y peligrosa, es la única vía que comunica el Campo de Gibraltar con Cádiz por su litoral, porque la autovía que partió el siglo pasado de Cádiz sólo acaba de llegar hasta Vejer. Esto no quiere decir que los proyectos que deben acometerse se hagan sin tener en cuenta los intereses legítimos de las poblaciones afectadas, de su singular envoltura medioambiental.
Dadas las circunstancias expuestas sobre Tarifa y su entorno, que hacen de ella por ahora un lugar privilegiado, digno de preservar de los fatales virus que acompañan a los proyectos urbanísticos de cualquier municipio, nos atrevemos a pedir que se le conceda a Tarifa y su territorio el título de Reserva de la Naturaleza, para que siga conservándose para nosotros y los que vengan como la naturaleza quiso que fuera: hagámoslo por su historia, por sus doradas playas, por su corredor migratorio inigualable, por su balcón de luz, de aire y de paisajes que en otros lugares ya agonizaron o lo están consiguiendo, por las aldeas, por los montes, por las leyendas que la abrazan, porque va siendo de los pocos lugares en los que el horizonte se atreve a sostenernos la mirada…
De cualquier forma, queremos agradecerles de antemano a los señores de la Junta de Andalucía todo lo que han hecho por esta zona durante los últimos casi 30 años. A todos los responsables provinciales que nos representaron con tanto esmero en la Diputación Provincial también, porque su huella y su memoria en esta tierra son inefables. Asimismo a nuestros admirados dirigentes municipales, por lo mucho y bueno que han conseguido peleando por esta comarca, llegando algunos incluso hasta desfallecer en los despachos de Cádiz, Sevilla y Madrid. Varios, o muchos de ellos según las crónicas, hasta abandonaron por ese motivo sus cargos y tuvieron que seguir vinculados al Presupuesto desde puestos de más alta responsabilidad.
Gracias, por último, a nosotros mismos, sabio pueblo de Tarifa y de todo el Campo de Gibraltar, por nuestras protestas, por nuestros esfuerzos, por nuestras manifestaciones, por nuestros repetidos votos cada 4 años, por la muy silenciosa lucha ciudadana que hemos mantenido a diario durante tanto tiempo para hacerle ver a nuestros representantes locales y provinciales cuáles eran nuestras necesidades y aspiraciones.
Posdata: De no haber sido por ti, amigo Eolo, ¿qué hubiera sido ya de esta cándida tierra? Cuídate, amigo, tú si que eres un dios y no los que se ven o se oyen a diario en cualquier periódico o radio o telediario.
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Juan Felipe Simón
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