Nuestra incierta vida normal
23.07.07 @ 08:00:00. Archivado en Literatura
El libro de Luis Rojas Marcos (Aguilar, 2004), psiquiatra, profesor y escritor ejerciente en Nueva York, es de fácil lectura tanto por sus 170 páginas en formato de bolsillo, como por su cómoda tipografía e incluso por la calidez y calidad de su mensaje. El objetivo de Luis Rojas es “identificar los ingredientes principales que configuran nuestro estado de ánimo en estos tiempos inciertos, analizar las raíces y componentes de nuestra natural capacidad de adaptación, y describir probadas estrategias eficaces para neutralizar los sentimientos paralizantes de inseguridad y desasosiego que socavan nuestra paz interior y reducen nuestro nivel de satisfacción con la vida en general”.
¿Lo consigue Luis Rojas? Su parte, la cuota que en ese objetivo le corresponde, la alcanza plenamente. La otra parte, la del lector, la de quien recibe el mensaje, a poco que le preste su atención también será una diana alcanzable. “Nuestro mundo ha cambiado -continúa diciéndonos Luis Rojas- desde los ataques terroristas del 11-9-01. Este nuevo equilibrio psicológico se caracteriza principalmente por la sensación generalizada de incertidumbre y la agudización de la conciencia de vulnerabilidad”.
En el resto de su mensaje se esfuerza para que mantengamos la esperanza en el futuro, al estar el sentido de futuro tan “profundamente arraigado en los seres humanos”. Para que no perdamos el control de nuestra vida. Aunque el terror es contagioso, “la gente que piensa que maneja su vida tiende a creer que sus decisiones cuentan, por lo que se enfrenta más positiva y decididamente a los problemas que quienes piensan que no mandan sobre su vida”. Para estimular nuestra capacidad de adaptación, sean cuales sean las exigencias del ambiente que nos rodea. “En este sentido es razonable pensar que nuestra capacidad de adaptación nace, se hace y se aprende”.
¿Y por qué nos explica Luis Rojas lo anterior? Porque aunque “algunos expertos afirmen que aproximadamente el 30% de nuestra capacidad de adaptación viene controlado por factores genéticos”, no es menos cierto que “las personas somos con mucha más frecuencia motivadas por nuestras actitudes, creencias y pasiones que por los instintos”. Porque las personas nos hacemos, pues “con motivación y esfuerzo, todos podemos aprender a moldear nuestra manera de ser con el fin de hacernos más resistentes a las circunstancias adversas que se cruzan en nuestro camino”. Porque “la capacidad natural de aprender que poseemos los seres humanos nos permite fomentar pensamientos, emociones, actitudes y conductas, con el fin de neutralizar o minimizar los debilitantes sentimientos de incertidumbre y vulnerabilidad que hoy forman parte de nuestra vida normal “.
Una vez que Luis Rojas nos ha señalado qué podemos hacer, nos explica además el cómo, nos ofrece una receta en dos partes para que combinemos a nuestro gusto los ingredientes que desde el comienzo nos fue identificando, ingredientes que nos ayudarán a superar “nuestra incierta vida normal”. Pienso que la lección que nos propone Luis Rojas, además de amena e instructiva, también es práctica y beneficiosa. Merece la pena leer con algún detenimiento el librito, y releerlo, al fin y al cabo en él nos habla de la vida diaria de todos nosotros.
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Juan Felipe Simón
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