El ruso y Paco de Lucía
16.07.07 @ 08:00:00. Archivado en Política
Es julio, mañana de sábado. Oyendo la radio en el coche vamos hacia la playa. Nos acompaña un viento de levante recio y, esta vez, amable por suavizar la soberbia de Helios. El ruso que entrevistan, Daniel, habla español casi mejor que yo. Comenta un libro que ha escrito sobre la élite del poder mundial, que la componen las 110/120 personas (representantes de distintos países, empresas y organismos multinacionales) más poderosas del planeta, aunque a sus reuniones anuales suelen asistir unos 60/70. Nació esta sociedad de todopoderosos en 1954, en un pueblo de Holanda parece que asamblearon por vez primera. Desde entonces, según el ruso, no han cesado de reunirse y de gobernar, amparados en su global poderío, el orbe conocido.
No es la primera vez que oigo hablar de una sociedad de hombres que con su influencia y poder gobiernan los designios del resto de los hombres. El ruso, simpático, leído, y sin embargo espía, había llegado al gusto por lo español a través de la audiencia de la célebre grabación “Entre dos aguas”, de Paco de Lucía. Desde entonces, algún empuje colateral tendría, se enamoró del flamenco y recorrió algunos de sus santuarios en la Baja Andalucía. Conducía plácidamente (la fortaleza del levante retraía a los renuentes bañistas) y recuerdo que citó: Morón de la Frontera, Écija, Lebrija, etc. El ruso había bebido, sin duda, en sonoras fuentes del flamenco, incluso aprendió a tocar la guitarra.
Argumentaba el ruso cómo esa asamblea mundial de notables manejaba los entresijos de toda la sociedad: energías, gobiernos, economías oficiales y sumergidas… Los que conocemos como típicos mafiosos (de Colombia o de Sicilia) de la prostitución, de la droga, no son sino eslabones o meros agentes necesarios que contribuyen con sus actuaciones al sostenimiento y expansión de tan pingües negocios. Manifestó el ruso que se estaba jugando la vida al escribir sobre ellos y al publicarlo en ciertos medios, pero que no estaba solo, él era solamente un portavoz, al parecer un “nosotros” lo amparaba, le permitía investigar (estuvo 2 años recopilando datos en la biblioteca de Florencia), difundir la noticia y seguir viviendo. Juzguen ustedes…
No pude escuchar la entrevista entera. En este Sur seguimos tan olvidados que no podemos ni oír bien las emisoras nacionales. A veces pienso (porque la dejación alcanza a otras necesidades y reivindicaciones: vías de comunicación, sedes de estudios universitarios, sanidad, medio ambiente, posibilidades de autodesarrollo, etc.), a veces pienso, decía, que el desamparo de este vértice de Iberia se debe al tradicional descuido con que desde antaño, ya ocurría en época romana, nos han obsequiado los distintos poderes centrales, servidumbre de ser cola de Andalucía, de España, de Europa…
Recordando el trozo escuchado, el ruso refirió dos libros ya publicados y un tercero inminente, en octubre, para espumar con argumentos y documentos a esos pocos que nos gobiernan a todos. Tras la interrumpida entrevista, yo iba pensado que unos pocos siempre habían gobernado a la mayoría, ahora incluso con publicidad, que el levante nos recibiría en la playa de Tarifa, y que gracias a Paco de Lucía yo pude oír al ruso Daniel hablar en buen español para ahora referirles lo que les cuento.
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Juan Felipe Simón
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