La conquista del bienestar
25.06.07 @ 12:44:56. Archivado en Sociedad
Por fortuna, el hombre actual ha podido alcanzar, aprovechando el esfuerzo de los siglos anteriores, unos niveles en su existencia desconocidos hasta ahora. Gracias al descomunal desarrollo de la Técnica, a partir sobre todo del S. XIX, las comunicaciones por tierra, mar y aire se han acelerado una barbaridad; la sanidad y la alimentación han conseguido que la esperanza de vida de los individuos sobrepase, en nuestra área geo-económica, las ocho decenas de años; la construcción de maquinaria en general, principalmente en el sector primario, hace que las penalidades de agricultores, pescadores, mineros, etc. no sean las de antaño; las posibilidades de conseguir múltiples electrodomésticos han aliviado notablemente las labores en los hogares y mejorado la estancia en los mismos; la sucesiva consecución de rentas más elevadas ha permitido que los periodos de ocio y diversión se multipliquen respecto a épocas de vida muy próximas a la actual…
En fin, para no extendernos más, que la humana existencia en el orgulloso mundo occidental ha logrado unas cotas tan altas y prósperas que, en ocasiones, hasta se producen sobras, excedentes de productos y de situaciones, dignas por otra parte de la era del bienestar en que nos hallamos felizmente instalados. A saber, en esta sociedad hay exceso: de violencia, de prisas, de suicidios, de desilusiones, de fanatismos, de mensajes descarnadamente mercantilistas, de ansiedades, de violaciones, de filibusteros (también llamados piratas), de competencia insensata, de insolidaridad, de insana comodidad (individual y social, por supuesto) y muchas cosas más que hemos conquistado entre todos.
Como el hombre ha demostrado ser capaz de avances asombrosos, incluso en materias como la propia inteligencia, creemos que generaciones venideras podrán conseguir lo que hasta ahora ha resultado imposible, o muy complicado, por falta de tiempo o de interés económico. Entre otras: un poco (tampoco hace falta que sobre) de paz, de menos pobreza, de menos guerras, de general alegría, de ilusión, de sosiego, de humanidad, de silencio, de conciencia universal, de aire limpio, de aguas claras… En realidad, esos pequeños deberes sin demasiada importancia que le endosamos a los conciudadanos que han de pisar nuestras huellas.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Juan Felipe Simón
autor
Contacto


