La Ruta del Carrilet
11.08.06 @ 23:54:47. Archivado en Viajes
En Abril hice un trozo de la Ruta del Carrilet. Esta ruta transcurre desde Sant Feliu de Guíxols hasta Olot. Ambas provincia de Girona. La puedes empezar en Girona e ir hacia Olot. O puedes comenzar en Sant Feliu de Guíxols e ir hacia Olot también; o hasta Girona. Tienes varias opciones. Otra cosa que puedes hacer es ir hasta Ripoll y desde allí comenzar el descenso. Es todo bajada hasta Sant Feliu.
Yo la hice desde Girona hasta Sant Feliu de Guíxols. Me levanté a las diez y media y cogí el tren de las doce menos cuarto. Llegué a Girona a la una o una y algo. Hasta las dos de la tarde no conseguí salir de Girona capital, porque la ciudad estaba muy transitada y tuve que ir hacia la zona antigua de la ciudad para hacerme con un plano de la ruta en la oficina de turismo. Cuando me hice con el plano, me fui hacia las afueras de la ciudad en dirección a Sant Feliu de Guíxols.
El problema principal con el que me encontré fue hasta que di con la ruta del carrilet. Recuerdo que días anteriores había mirado páginas en Internet que informaban de esta ruta. Los autores de estas páginas decían que cuando salías de Girona tenías que coger un desvío hacia la carretera que va a la Creueta. Pero como no lo tenía claro continué por la carretera nacional. El sol me daba en la cabeza. Sólo a mí se me ocurrió hacer semejante ruta sin gorra, sin casco, en sandalias y sin protección solar. Cualquiera que me lea estará flipando. Hoy en día cualquier persona está mínimamente informada sobre cómo hacer cicloturismo o cualquier otro tipo de actividad de montaña. Seguí por la carretera, enfadada conmigo misma por no encontrar el camino de las bicis. El camino llamado de las "vías verdes", por donde se hace la ruta en bicicleta. Pasando Quart, me desvié hacia la carretera paralela, gracias a que las personas a las que preguntaba, me informaban con mucho interés. Al dejar Quart y tras ir a parar a una gasolinera, donde compré agua y Gatorade, me metí en el famoso camino. Empiezo a pedalear tan contenta, cuando me econtré con un ciclista al que le pregunté si por ahí se iba a Sant Feliu de Guíxols y me contestó: "estás yendo hacia Olot". Así que me di la vuelta y cambié de dirección. Todo fue bien hasta Cassà de La Selva. Pero al llegar al pueblo vi una seña que decía: "tramo compartido con vehículos". La señal por donde continuaba el camino estaba un poco apartada y me volví a salir de la ruta. Allí perdí mucho tiempo. Paré a tomarme una coca-cola en un bar y después continué el trayecto, pero fuera de la ruta. Otra vez por la nacional. En una gasolinera, una mujer embarazada me indicó por donde tenía que meterme para ir a parar al carril bici otra vez. Me metí por unos campos y por un camino por donde también pasaban coches, pero que no era ni carretera nacional, ni camino de bicis. Encontré a un señor que estaba recogiendo hierbas y me dijo que iba al revés, que La Llagostera estaba hacia el otro lado. Otra vez a desandar lo andado. Un cuadro. Seguí desandando lo andado, y de repente, me encontré con la indicación de la ruta del carrilet. Me metí de nuevo en la ruta, y tengo que decir que pasé La Llagostera, y Santa Cristina d'Aro sin problemas.
De La Llagostera, y hasta prácticamente Sant Feliu de Guíxols, no me volví a desviar de la ruta, y fui muy feliz. El trayecto era todo bajada o todo recto. Hablé con muchas personas y pregunté a otras tantas. Me dió mucho el sol y bebí mucha agua. Me dolían las piernas y sabía que se me echaba el tiempo encima, porque no sabía a qué hora iba a llegar a Sant Feliu y desde Sant Feliu todavía tenía que ir a Pineda, donde yo vivo. Pero a pesar de todo, fui muy feliz. Hablé castellano, catalán, inglés y francés. Disfruté mucho. Cuando llegué a Sant Feliu de Guíxols aún era de día. Fui a la estación de autobuses y el último autobús hacia Barcelona acababa de salir. Tuve que coger un taxi hasta Caldes de Malavella, y allí un tren a Maçanet-Massanes y desde allí otro a Pineda. Llegué a mi casa a las ocho y media de la noche.
Si no me hubiera perdido dos o tres veces cuando empecé la ruta y hubiera madrugado más, hubiera llegado a las tres o las cuatro a Sant Feliu, y hubiera tenido autobús a Barcelona. O al llegar a La Llagostera, hubiera podido desviarme hacia Caldes de Malavella para haber cogido el tren. Pero yo quería hacer la ruta. Lo necesitaba.
Bien. Para la próxima vez madrugaré e iré mejor preparada. La aventura tiene un precio. El precio que me costó el taxi, pero no lo invertí en una cena, ni en cine, ni en cualquier otra cosa. Si me hubiera quedado en casa, me lo hubiera gastado en otra cosa, y probablemente, no hubiera sido tan feliz.
Tengo que decir que cuando llegué a Sant Feliu de Guíxols, entré en un bar, para llamar a un taxi que me llevara hasta Blanes, y fue un señor el que me sugirió que por qué no iba hasta Caldes de Malabella, en lugar de ir hasta Blanes. Si no, el taxi me hubiera salido carísimo. Menos mal que tuve ángel durante toda la ruta y hasta el final. Si hubiera madrugado, no hubiese habido vicisitud alguna. No olviden, que al que madruga, Dios le ayuda, y no te quema el sol.
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Almudena García Arroyo









