Operación retorno
04.09.07 @ 22:56:40. Archivado en Cuatro, La Sexta, Telecinco, Antena 3, TV y yo
Cinco años después de mi primera columna cibernética, un lustro en la red que debo (que no cobro) a Eva Orúe y Fernando Jáuregui, vuelvo al redil bloguero semanal. Nunca pesó escribir sobre televisión, simplemente pasé de verla en los últimos tiempos por falta de ídem más que de ganas, que también. Si el DVD mató la estrella del VHS, YouTube está liquidando el prime time.
Porque no hay cosa firme y estable en este mundo miserable, como dice el refrán. En la tele, tampoco. De hecho, este último semestre (y al archivo me remito) sólo asistía a la fiesta de la mezquindad y al despliegue de la avaricia publicitaria por la audiencia. Pero del punto negro (cuasi agujero) al folio en blanco le doy las gracias al verano y al siguiente relato de acontecimientos que aquí resumo.
Lo primero ya es viejo, aunque siga siendo inédito: el secuestro del número de El Jueves por la postura de los Príncipes en la portada que tanto incomodó a la Justicia, que no a la Casa Real. Eso sí que tuvo gracia. Tanta como ver el lunes como Telecinco desplegaba como noticia un rumor también muy Real, la presunta e inminente separación de la Infanta Doña Elena y Don Jaime de Marichalar. Me pregunto si con el divorcio alguien perderá los dones, mientras la otrora pantalla amiga se Está Pasando una vez más la deontología profesional por los cojones (que habría escrito Umbral, yo no me atrevo; Juan del Olmo tampoco, él no ve tele por las tardes, no como el millón y medio largo de espectadores que a esa hora pasa de las revistas satíricas y prefiere la prensa rosa... azulada).
Lo segundo también es viejo porque llegué tarde: también estoy atrapado en El Internado, la mejor serie nacional que emite Antena 3 desde aquellos magníficos episodios de Padre Coraje allá por 2003, y que me perdonen el resto de profesionales, los de la otra ficción de verdad. Pero la producción de Globomedia engancha en el fondo y en la forma. No les cuento nada. En mi caso todo fue un descubrimiento, como el trabajo de Marta Torné, a quien el primer TNT hizo tan poca justicia, ésta con minúscula.
Y tres, por acabar, darle la razón a mi madre, aunque sea con 17 años de retraso. Teleadicta desde que Los Invasores señalaban con el dedo meñique a Los Chiripitifláuticos, vaticinó en nuestra vieja cocina, donde primero vimos las privadas con una vieja tele de cuernos, que no le gustaba nada eso del Plus, de pagar 20 duros al día por ver lo que el resto de las cadenas echaría tarde o temprano, palabras textuales. Cierto. Primero se descodificó. Y no fueron Cuatro, sino cinco los goles que disfruté gratis en laSexta, con la emisión en abierto del Villareal-Real Madrid. Francamente, con lo que me han subido la hipoteca, lo veo justo. Sogecable, ¿sogacable?
aadistan@divertinajes.com
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Armando Adistán










