Víctimas de la LOE: alumnos y profesores
10.11.05 @ 13:35:47. Archivado en Política

Al final, la solución a la que ha llegado el Gobierno, con esta Ley Orgánica de Calidad de la Educación, reside en pasar de curso a los alumnos con hasta tres asignaturas suspensas y dotarles de capacidad de elección en lo que se refiere a su asistencia a clase. Una salida triunfal para reincidir en el pésimo nivel de lectura, matemáticas y ciencias de nuestros estudiantes, que ponía de manifiesto el Informe PISA. José Luis Fernández Santillana, secretario general de la Unión Sindical Obrera (USO) y miembro del Consejo Escolar del Estado, recuerda la respuesta de un alumno cuando el profesor de Matemáticas anunció que había suspendido al 60% de la clase: “Pero, señor, ¡si no somos tantos!”.
Si el nivel se tiene que adaptar a los alumnos rezagados, ¿qué será de aquéllos con más capacidad?. “Se les empuja hacia abajo”, asegura Augusto Serrano Olmedo, secretario general de la Confederación de Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza (STE). Aunque la solución tampoco pasa por repetir curso, como contraindica el Informe PISA, sino por “una atención específica para los alumnos que la precisen”, añade Serrano Olmedo. Obviamente, sin profesores suficientes, esta atención no es posible.
Por otro lado, tampoco se podrá reducir el número de alumnos por clase, que ahora se sitúa en unos 30. “La sociedad cambia y la escuela es reflejo de ésta, pero seguimos con los mismos alumnos por clase que durante la aplicación de la Logse”, recuerda Serrano.
Quien quiera saber, que aprenda por su cuenta. Aunque esta premisa requiere bastante esfuerzo por parte del alumno, no le queda otra, o si no, se tendrá que conformar con no saber lo que es un porcentaje.
En total, llevamos tres reformas educativas en 15 años; con la LOE serían cuatro, todas del PSOE. Sin embargo, no llegamos a encontrar la receta de la calidad educativa. Y para que no se note, bueno es ocultar los datos. Como ha ocurrido con el informe de Andalucía. La consejera, Cándida Martínez, contrató la muestra ampliada, pero no sabe “para qué”. Sin embargo, sí había un Informe PISA andaluz, aunque sin nombre. Por tanto, esos datos tan desesperanzadores de fracaso escolar, el 42% de los hombres y el 26,1% de las mujeres, pertenecían realmente a esta comunidad.
La peor parada, sin embargo, es Extremadura, con un fracaso del 45,6% en los varones y un 26,5% en las chicas.
¿Y si nuestros alumnos se examinaran fuera? Los datos serían escandalosos. De los 29 países analizados por la OCDE, España ocupaba el lugar 23 en cuanto a nivel de sus alumnos. Sólo se encuentran por detrás EE UU, Portugal, Italia, Grecia, Turquía y México. Por el contrario, el modelo a seguir sería Finlandia, que lidera la lista. En este país, con el mejor sistema educativo del mundo, la piedra angular es el profesor. Mientras en España sigamos recortando, difícilmente sacaremos la cabeza.
Víctimas de la LOE: los profesores
Las dolencias de tipo psiquiátrico han aumentado en los últimos años dentro del cuadro de enfermedades de los docentes. Lo revela un estudio realizado por el sindicato FETE-UGT. Las más comunes son la fatiga mental, el estrés o el llamado síndrome de burn out -“estar quemado”, en román paladino-.
Este síndrome es “un conjunto de alteraciones emocionales, físicas y de comportamiento debido al desgaste profesional” explica el doctor Carlos Mingote, jefe de Psiquiatría del hospital madrileño Doce de Octubre. Se trata del trastorno clínico más común entre los profesionales de la enseñanza.
Los síntomas más frecuentes del Desgaste Profesional son insomnio crónico, dolores musculares, falta de energía, pérdida del interés, etc. Lo cual se traduce, en ocasiones, en mayores tasas de conflictos familiares e incluso de separaciones y divorcio.
Tanto el informe de FETE-UGT como otros estudios médicos realizados de los últimos años coinciden en señalar que la causa principal del Desgaste Profesional de los docentes es la indisciplina en las aulas. Y en segundo lugar, la desmotivación debida, a su vez, al bajo nivel de estudios y la politización de la enseñanza por leyes intervencionistas.
Miguel Gil



