Pedro Schwartz: "La democracia mayoritaria puede ser enemiga de la libertad"
27.04.07 @ 12:00:21. Archivado en Economía

Vía ÉPOCA
El proyecto de Constitución Europea le movió a escribir En busca de Montesquieu. La democracia en peligro (Ed. Encuentro), que acaba de publicarse y nos alerta ante la concentración de poderes y las amenazas a la libertad individual.
Apasionado por la defensa de la libertad, Schwartz reniega de una Europa contrapuesta a EE UU y se muestra optimista frente al dogma socialdemócrata: "Ha perdido la columna vertebral intelectual -se ha destrozado-, y el público en sus actos se rebela contra ese sistema".
-¿Cómo se explica que tras la caída del Muro las tesis socialistas no hayan quedado desacreditadas?
-Las tesis socialistas fundamentales sí han sido abandonadas, incluso por la izquierda. Ahora se ha producido una disgregación de los que militaban en el socialismo, y hoy mantienen posturas incoherentes entre sí, pero que tienen mucho eco.
-Por ejemplo...
-Se preocupan excesivamente por el medio ambiente. Si uno es de izquierdas, piensa que el mercado no garantiza el mantenimiento del medio ambiente y el futuro de la humanidad. Luego están los que se enfrentan al mundialismo o globalismo, diciendo que el libre comercio es peligrosísimo porque algunos grupos lo padecen, como los países pobres. Otros argumentan que la diferencia entre pobres y ricos es cada vez mayor, cosa que no es verdad; y que la brecha entre países pobres y ricos también aumenta. Ahora bien, si se les pregunta por China o India, dicen que se trata de una excepción… Y así toman distintas posturas, con lo cual el socialismo como sistema se ha roto. Las posiciones contrarias al mercado y a la libertad individual se han convertido en una guerra de guerrillas sin un Estado mayor.
-Cuando se habla del capitalismo, casi siempre se están refiriendo a prácticas que atentan contra el propio libre mercado: por ejemplo, la corrupción. ¿Por qué ha calado esta imagen deformada?
-Suelo hablar de capitalismo democrático, que es una combinación, nada fácil, entre el sistema democrático -en el cual las personas normales expresamos nuestra opinión e intentamos influir en la política- y la vida del mercado -en la cual los individuos demandamos lo que necesitamos o queremos sin molestar a los demás-.
Miguel Gil









