Gara, edición de hoy
04.07.07 @ 10:25:44. Archivado en Política
El presidente del Gobierno español no se siente cómodo teniendo que hablar del proceso de conversaciones que ha mantenido con ETA y ayer volvió a dar muestras de ello en su discurso en el Congreso. Y su incomodidad es lógica. Porque sabe que durante años ha estado engañando a sus administrados, aunque probablemente lo hiciera con buena intención. José Luis Rodríguez Zapatero tenía una línea abierta con la izquierda abertzale en la que se trabajó bien hasta el 22 de marzo de 2006. Pero en lugar de reconocerlo, trató de ocultarlo a la opinión pública, presentando el alto el fuego de ETA como una cuestión casi espontánea fruto del desgaste de la organización al que se había llegado por distintos factores. A esto se añadió la boutade de que «el fin de la violencia no tiene precio político», una afirmación que escandaliza a todos los expertos en resolución de conflictos.
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Miguel Gil






