Llamarse Yago tiene bemoles de snob y pijoterío cursi a la enésima potencia. Comprendo que uno no tiene culpa y que la ocurrencia suele ser del padrino de bautismo, o de papá, o de mamá. Pero dado que en católico vige que en la Confirmación te puedes mudar de nombre, perseverar en el Yago confirma la pijotera ocurrencia. Pues érase que se trata de un Yago, un tal Yago de la Cierva.
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Me parece obligado decir algo en favor de Don Jesús Catalá, dado el ánimo despectivo y super-agresivo que se ha desencadenado en pocas horas contra él, sin merecerlo y sin motivo real. Como tantas veces, un donquijote se monta en su rocín y delira viendo gigantes donde sólo hay molinos de viento. Digo delirar porque eso no es pecado (si no se provoca el delirio); además prefiero suponer que no hay perversa intención, y que se trata sólo de una sulfuración mal reprimida o un berrinche de temporada.
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A estas alturas, el tema debería haberse cerrado. Y quizá debiera haber sido la Iglesia la que hubiera puesto punto final. Así no estaríamos picando el anzuelo cada vez que el "gobierno de la nación" necesitara una pantalla secundaria para distraer la atención de la pantalla principal. Con los años que se avecinan y visto el interés que suscita cualquier polémica contra la Iglesia, el "gobierno de la nación" volverá, cuantas veces se vea apurado, a provocar cualquier polémica para que la Iglesia desvie la atención de la plebe.
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Hay palabras, frases, citas, con tal carga "histórica" de maldad, criminalidad o tragedia que no deberían repetirse "oficialmente". Ni por alusión, siquiera. Son discursos de mal agüero que no sabe uno si buscan excitar los ánimos del presente o concitar la vuelta de los monstruos del pasado.
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Con una nota muy circunspecta, muy "de oficio", despacha la Agencia Zenit la noticia sobre el "encuentro" del Papa con los Obispos austriacos. Pero, entre líneas, se leen más cosas.
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Es desagradable de ver, y el montaje del video tampoco ayuda a comprender del todo. Pero es bueno que se vea para que se comprenda hasta dónde están llegando las cosas en Linz, y hasta dónde se están dejando llegar (pulsen el link de abajo y vean):
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Los liberales, revolucionarios y sectarios del siglo XIX estaban seguros de que con la desaparición de los Estados Pontificios daban la puntilla al Papado. Aunque la maniobra fue, finalmente, italiana, era toda Europa (todo el mundo) quien estaba atento y comprometido, más o menos, con la caída de la Santa Sede. Tan cierto como que desde Pio VI, a fines del XVIII, la situción del Estado Papal era insostenible. Sólo faltaba dar el golpe de gracia.
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La agresiva "iniciativa" de Llamazares y las insospechadas simpatías de las dos diputadas pperas por la causa comunista, son intranquilizadoras, muy alarmantes. Será que he alcanzado a conocer en directo testimonios de las víctimas de la "memoria histórica" (la verdadera, sin correcciones de nietos ni de películas subvencionadas), por eso cualquier "iniciativa" que venga de las "izquierdas" y tenga como objetivo (víctima) a la Iglesia, me suscita un inquieto y aprensivo malestar.
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Los Legionarios de Cristo fueron una llamativa fuerza emergente durante los años de Juan Pablo II. En Roma fueron avanzando, imparables. Y se les veía. Entre la clerecía aseglarada de la Gregoriana, los Legionarios eran una llamativa presencia, todos con su impecable "uniforme" (pecherín de cuello romano y traje de chaqueta cruzada). En sus colegios, casas y centros de culto usaban la sotana tipo "jesuita", ceñida, funcional, con fajín estrecho, todo un "tipo" religioso que gustaba a los tradicionales y alarmaba a los vanguardistas.
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Lo de la reconciliación de los obispos de la FSSPX está provocando reacciones sorprendentes. Algunas autenticamente paradójicas. La más estridente quizá esta del gran showman internacional Leonardo Boff, que se ha despachado con una alarmista cháchara de vieja: "El Papa podría provocar un cisma".
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He escrito "molesta" porque es más "convencional", aunque se que es tan políticamente incorrecto como si hubiera escrito "j*d*". También soy consciente de que el "efecto" es el mismo. Pero prefiero el "molesta" para no "j*d*r" demasiado (acción/efecto que de no pretendo ni remotamente, faltaría más).
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