Alguna vez, oportunamente, digo que no se debe empinar al que ya está en alto. Y es que tengo un prejuicio muy particular contra los que son y quieren ser más, y buscan ser más, y aceptan gustosamente que les hagan más.
Sé que el Señor dijo aquello de que “…al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Pero esas palabras de Cristo parecen tener un contexto escatológico, se refieren al juicio particular final, en el que Dios retribuirá a cada uno según sus méritos. Para nosotros los viatores, los mortales que transcurrimos por el mundo, se ajustan mejor aquellas otra palabras del Evangelio: “El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” que, aun teniendo también un sentido escatológico, sirven muy bien como lema, un leit-motiv excelente para proceder y resolverse cristianamente.
Dicho esto, miren ustedes estos retratos:


¿Saben ustedes quiénes son estos personajes, estos prelados? Pues son los Señores Cardenales, Obispos y Prícipes electores Friedrich Carl von Schönborn, Lothar Franz von Schönborn, Franz Georg von Schönborn y Damian Hugo Philipp von Schönborn-Buchheim, los ilustrísimos, poderosísimos, engoladísimos, blasonadísimos, muy influyentes, nobilísimos y muy ensalzados tíos-bisabuelos y tataratíos del Emmº y Revmº Cardenal Cristoph Schönborn, Arzobispo de Viena. Una alhaja de valor entre todas esas preciadisimas alhajas.


Si me dijera alguno: Pero el actual Cardenal Schönborn se hizo dominico y dejó casa y hacienda, haciendo voto de pobreza, yo le respondería que igual da, porque no perseveró en la simple monasticidad docta y mendicante de los frailes predicadores, sino que en cuanto le ofrecieron una mitra dijo sí; también dijo que sí cuando le promovieron al arzobispado, y muy gustosamente dijo otrosí que sí al capelo. Conque al final, velis nolis, por caminos directos o indirectos, el resultado es el mismo: Otro Graf Schönborn príncipe de la Iglesia, con todo su ringo-rango, como sus ilustres tíos, esos de las peluconas de la época del emperador Francisco de Lorena, la Emperatriz María Teresa, y el imponente Imperio de los Habsburgo.
En los tiempos en que estamos, hay que ser un mentecato supino para sentir fascinación atractiva por un sujeto con papelorios genealógicos y tribu de antepasados con título y blasón, hay que ser muy lila. Pero el mundo es así, y corren por todos lados PepesBonos que casan a sus niñas con nietos de condeses y sueñan ellos mismo con el Toisón de Oro, o una Grandeza de España, o un Condado aunque sea in partibus infidelium (n.b. He dicho un Pepebono porque es el ejemplar más cateto y vulgar de esta tendencia filo-aristocrática que se me viene a la cabeza; ustedes pueden pensar en otros u otras, les concedo la gracia de imaginar, faltaría más).
¿Qué si acaso fray Cristóbal Schönborn o.p. no tiene, no tuvo, no ha tenido, méritos y avales propios, personales, para llegar tan alto sin necesidad de tirar de blasones? Vamos, vamos, vamos…señoras y señores míos (es un decir). Quien no sepa que las discriminaciones positivas están y han estado en uso y nunca han pasado de moda, quien no sepa eso, no sabe nada ni de mundo, ni de suciedad (perdón; sociedad, quería decir, ha sido un lapsus). Inclusive ese enriscado mundo de las prebendas y dignidades eclesiásticas, tan sujetas a vanidad y propensas a suscitar mil vanidades más.
Todavía en el siglo XX-XXI a las Órdenes Religiosas les encanta presumir de nobleza, y tener un fraile, un hermanito, un reverendo que sea conde, marqués, duque o principés, por papá o por mamá. Les encanta, aunque no lo reconozcan y lo disimulen. Y después, si el chico es despabilado, se le abren todas las puertas, portones y portillos para que haga carrera. Un currículum de fraile-conde-duque resulta muy prestigioso, muy brillante.
Muy torpe borrico debiera haber sido el interesado sin con buenos colegios, refinado ambiente, encopetadas relaciones y excelentes modos desde la cuna no hubiera afinado su intelecto adecuadamente. Si en el convento le dieron un poco de cancha, muy favorablemente el nene despuntó, era de esperar. Estas especies nobiliarias son muy extremas: O salen tontos de remate o salen listos como el hambre. Y se ve que el Graff Cristoph es de los inteligentes prácticos, no un Stº Tomás de mucha celda y cátedra, de mucho rezo y libro, sino un aprovechado sapiente pragmático-eclesiástico, con la excelente carta de presentación de sus acreditados blasones de noble imperial.
Así fue desde que apareció con la sonrisita y el hábito de nuestro padre Stº Domingo (recuerdo las primeras fotos, de cuando era reciente obispillo auxiliar de Viena), con todo su brillante currículum de teólogo. Un mimado de la fortuna, en la casa solariega de sus papás y en la Orden Dominicana después. Quizá uno de los más reputados de entre los dominicos que han ocupado últimamente esos puestos (comisiones, representaciones, universidades, colegios, foros etc.) que se reservan para la cuota de representación de las diferentes órdenes y congregaciones religiosas. Competente y brillante.
Y sagaz, muy listo porque se presentaba (lo presentaban, lo publicitaban, lo señalaban) como un católico recto, de perfil conservador, que inspiraba confianza y despertaba las mejores expectativas en los sectores más firmes y fiables de la Iglesia. Al estallar el lamentable caso Groër, ganó en respetabilidad, por su discreción, prudencia y resolución. Un estupendo hombre de Iglesia, con las mejores perspectivas por delante.
Así hasta que empezó a señalarse, a desvelar poco a poco que no era el firme prelado católico que se pensaba, sino el arzobispo austriaco que sintonizaba con el des-catolicismo militante de la Österreich, el contemporizador que recogía las inquietudes de los grupos terroristas de los “somos iglesias” y el líder-portavoz de la muy descompuesta Jerarquía austriaca.
Fue entonces, hará unos años, cuando empezaron a circular las fotos y los youtubes de Schönborn, entre globitos y letreritos, en unas misas extrañas con luces de discoteca, cálices de cristal y otros extraños elementos, muy poco católicos. Ese es el Schönborn que se ha ido re-interpretando en estos últimos cinco años, los años del Pontificado de Benedicto XVI.
¿Es Schönborn – como dicen y corean algunos – un “hombre de Ratzinger” un “amigo de Benedicto”? Compárense, por ejemplo, las palabras de Benedicto XVI en Fátima, hace unos días, con las palabritas de Schönborn de hace un par de días. Compárense y sáquense conclusiones. Evidentemente, Schönborn aparece como una contrafigura, una sombra oscura de Benedicto XVI, porque, prácticamente, contradice al Papa en el fondo y en la forma.
Schönborn, muy en contra del perfil moderado y responsable que cierta prensa afín le atribuye, se perfila como uno de los más peligrosos y modernistizantes prelados de la actualidad, con todo su haber de noble-teólogo-arzobispo-cardenal de su parte, un currículum admirable, brillante, que se ha sabido labrar. Preside a los inquietos obispos de Austria, tiene relaciones cordiales con el episcopado de Alemania, cuenta con muy buen cartel entre los ortodoxos (y los ortodoxos rusos, además) y en un par de años se ha convertido en el mascarón de proa de la vanguardia des-católica europea. Ya se dice que es el delfín del fantasmón Martini, el candidato de los progres, el Cardenal papable de los insurrectos vaticanoterceristas. Etc.
Ese es Schönborn, el anti-celibatario, el que capitanea a los obispos contestatarios de Austria, el que ha abierto fuego y disparado dentro del mismísimo Colegio Cardenalicio iniciando una guerrilla combativa, que abre trincheras y ocupa puestos estratégicos de opinión e influencia en vistas al Cónclave que, más tarde o más pronto, vendrá.
El aperturismo de Schönborn significa, en el Pontificado esperanzador de Benedicto XVI, la reedición corregida y aumentada de los destructores de la Iglesia Católica, la continuídad de la devastación de los "inolvidables" Alfrink, Frings, Suenens, König y toda la trupe demoledora de adláteres. Dije el otro día, como un chiste, que Schönborn era el director de Orquesta Cacofónica de Viena; yo mismo reconocí la triste gracia que tenía mi triste chiste.
Este gran príncipe de la iglesia y el mundo, hijo de masón, se llama Conde Christoph Maria Michael Hugo Damian Peter Adalbert von Schönborn-Wiesentheid, con todas las letras. Es una bomba de relojería en el centro neurálgico - nada más y nada menos - del Colegio Cardenalicio.
La urgente "reforma" que necesita la Iglesia es la extirpación de esta nefasta jerarquía, heredada del pontificado anterior y que está hipotecando dramáticamente el pontificado actual. Si tan inquietantes son las cosas que uno se atreve a conjeturar, la realidad, los hechos con sus escenas, debe ser tremenda. Y Schönborn es uno de sus siniestros protagonistas, uno de los peores.
Imagino que eso de tener bisabuelos aúlicos, personajes de corte, salones, cortinajes y conspiraciones, se lleva en los genes y en la sangre azul. ¿Se podría hablar del "Caballo de Troya" Schönborn? No sé, no me gusta la historia ficción, pero, por si acaso, cuanto antes se le “neutralice”, mejor para todos. Para la Iglesia, quiero decir.
+Rev.
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Perdón, sobraba un globo: IMHO, claro está. He pinchado el globo de sobra on ese palito. Demasiados globos. Estoy de acuerdo. No me borre que digo que estoy de acuerdo.
"Cruzados hacen cruzados, escudos pintan escudos y tahúres muy desnudos con dados ganan condados, ducados dejan ducados y coronas majestad...."
No tenía ni idea del rancio abolengo de este cardenal, ni creo que le importe eso gran cosa a nadie más que a los personajes tipo monseñor de Balaguer que se pirran por un marquesado.
En realidad, de todo lo que usted nos cuenta, lo único que estropea a Schönborn es que globalmente esté tan bien y tenga tantas luces. Eso no queda serio en un papable. Tampoco le queda nada bien haber nacido Schön. Con ese nombre estaba predestinado a ser aficionado a los globitos luminosos. No hay más que verle asomando la cabecita entre la h y la n con esos ojitos diminutos y la boca abierta de par en par como un niño en una fiesta de cumpleaños sorpresa: ö, es más, yo diría: Ö. Total, que no tiene nada que hacer.
Sé que esto no tiene mucho sentido, pero bueno, no menos que lo otro, digo yo (OMHO) con dos globos.
El concepto de demócrata es bastante antiguo, de la Paz de Westfalia, una guerra que exterminó a los de Argentina y Uruguay, guerras coloniales como la de Abisinia....¿Sigo?.
Blogger: No, Sota de Bastos, no sigas. Mejor vete a estudiar historia, en una Enciclopedia Álvarez, o algo de ese nivel. Y entretente con la lectura, y no repitas comentario. Con este nos hacemos idea de tus ideas. Pero no desesperes: A lo mejor te coloca Zp de ministro de algo. Si otros han llegado, tú puedes. ¡Animo!-
Reverendo, yo entiendo que un cardenal por muy preparado que esté y por muy buena impresión que cause, pueda resultar un incompetente a la hora de gobernar (como parece); pero de ahí a pensar en un caballo de Troya, no se. Quizá usted lo está sobreestimando demasiado, porque ¿cuál es su producción y aportación a la Teología aparte de las colaboraciones puntuales que hizo al Catecismo? ¿en qué ha destacado este cardenal para bien de la Iglesia?
Parece que después de Benedicto, ser elegido Papa va a ser más difícil.
Pues, Señor Blogger, Vd. no será siniestro, como los que no comulgan con sus ideas, pero es un verdadero "demócrata" que borra los comentarios que le critican.
Blogger: ¿Demócrata? ¿Qué es eso? ¿Un concepto nuevo?.
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No se equivoque reverendo, no es Schön el que quiere ser amigo de Ratzi, sino éste del otro.
Lieber Mitbruder!
Traurig, dass Sie ihre Zeit so vergeuden anstatt anständig zu beten, schreiben und leben. Ich meine, Sie sollten unumgehend sich bei mir entschuldigen. Ich verlange es, Hochwürdigen!
Ihr,
+ Chr. Schönborn
Blogger: Este lo dejo, porque tiene gracia la ocurrencia. Bueno, menos el detalle hipócrita del "Lieber Mitbrunder".-
Está claro que lo repugnante de Schönborn no es su altísima alcurnia, sino su perversa condición de Caballo de Troya incrustado en Colegio Cardenalicio.
Blogger: Lo demás, sobra. Y conste que ni soy ni he sido ni seré adicto al Marqués. Pero aquí se habla del perverso Graff Cristoph Schönborn, no de otros "nobles".
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Blogger: ¿Decías???
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Blogger: Te has equivocado de pared. Las pintadas underground, en la esquina. Please.
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Blogger: Muy fino. Muy cortés. Muy a tono.
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La sangre bleu es un aditamento brillante, muy resultón. No importaría si Schönborn fuera fraile de portería. Pero en un Cardenal del siglo XXI es un handicap, entiendo.
Y no es malo que tenga abuelos nobles: Lo malo es que Schönborn es un peligroso des-católico, de los que están minando a la Iglesia por dentro. Si no lo ves, si no lo entiendes y te quedas sólo con la impresión amable del personaje, lo siento. Pero te engañas.
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Veo más príncipe y principesco a Martini (que me parece que era hijo de un panadero o comerciante), que a este cardenal. A veces no se sabe. Ocurre muchas veces que los que no han tenido nunca joyas ni honores, cuando llegan arriba son todavía peores.
Me recordó a Juan Pablo II en cuanto a su dominio de las cámaras y arte escénico.
Reverendo, que Schönborn venga de familia de alta alcurnia y rancio abolengo no tiene por qué significar que su sangre esté contaminada. Lo mismo se podría decir entonces de las monarquías europeas.
Yo lo he visto un par de veces por televisión. La primera cuando falleció Juan Pablo II; se le acercó una periodista española que no hablaba demasiado bien el italiano, y él le dijo: "mejor le hablo yo a usted en español". A la periodista le quitó un peso de encima, su gesto de "alivio" fue elocuente. Se mostró cercano, amable, simpático y conversador. Su dominio del español era notable. Me pareció sincero, sin doblez y sin miedo a responder a todo cuanto se le preguntaba. Se le notaba firmeza y seguridad, sin estiramiento ni pose estudiada. Estrechaba la mano con franqueza a cuantos se le acercaban, a diferencia de otros "príncipes" y obispos que dan sólo la punta de los cuatro dedos en elevación, y también sonreía con facilidad. Es una persona que causa buena impresión.
Pero si Schönborn ha sido siempre del agrado ratzingeriano hombre. Pues buena estaba Viena antes de Schön. sí, sí, eso de la procesión del Corpus es lo menos que puede pasar en Viena, que les tuvo que cerrar el seminario de lo mal que lo tenían.
Yo creía reverendo, que paternidades como usté ya no existían en la Iglesia, que eran personajes de otros siglos...
Blogger: Yes. Así es. Nos llevamos la mar de bien con todos los siglos, desde la Era Apostólica al presente, especialmente. Tememos a quienes se creen que la Iglesia empieza a partir del 1964, queriendo borrar todo lo anterior, mimetizándose con lo que va saliendo, con el fantasma de cada dia y la novelería del último que habla. Tú no serás de esos, ¿verdad, criatura?
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Hermenegildo: Viena es uno de esos enclaves "conectores" del Oeste y el Este. En Viena tienen presencia los ortodoxos rusos, y su figura emergente, el muy interesante obispo Hilarion Alfeyev, me parece que reside en Viena. Schönborn es un buen "relaciones públicas" y ha buscado muy interesadamente esas buenas relaciones/opiniones. Además, téngase en cuenta que tocante al tema celibatario, los ortodoxos tienen una opinión que podríase decir "paralela".
Lo "distinto" es que el celibato para la Ortodoxia es una práctica que no les des-identifica porque ha sido históricamente asumida-evolucionada dentro de la clerecía ortodoxa; pero tocante a la Iglesia Católica el celibato sacerdotal es una de nuestras señas de identidad católica, renunciar al celibato sería, consecuentemente, un bajón más en la perdida de identidad católica, ya tan desgastada y desfigurada desde el post-concilio hasta el presente.
Esto lo saben los promotores anti-celibatarios, y lo reivindican buscando también alcanzar su efecto des-catolizante. En este particular, también el enemigo mayor y más peligroso está dentro: Schönborn es uno de sus agentes más "cualificados".
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Es raro que los ortodoxos rusos estimen tanto al Cardenal Schönborn, pues son muy tradicionales y partidarios de los clérigos católicos tradicionales, como el Cardenal Ratzinger. De hecho, desde que Ratzinger es Papa, las relaciones de la Iglesia Católica con el Patriarcado de Moscú han mejorado considerablemente.
Pues la verdad Reverendo que con personas como usted se edifica mejor la fe.
Blogger: Es esto, sin duda, lo que querías decir, ¿verdad, Leandro?
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Gran artículo todo él. Mal cardenal. Menos mal que no es Grande de España.
Blogger: Así está mejor.
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Gracias por enseñar la patita con el menbrete de la "Obra".
Blogger: Que Dios te guarde los juanetes, porque la perspicacia la tienes como la Bolsa. No te desanimes: A lo peor te escoje Zp para ministrés de economia u otro cargo de gobierno. ¡Adelante!
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Reverendo.Pues ami me enseñaron que en el nombramiento de Papas Ovispos y Cardenales intervenia el Expiritu Santo.
Blogger: Te animo a que te mantegas en esas firmes creencias, con esas mismas letras con que las excrives, y no te salgas de ellas. En tu caso, es lo mejor.
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Reverendo me parece que se queda usted corto, porque los males de la Iglesia en Austria son muy profundos. El cardenal de Viena por lo que se ve ha decidido apuntarse a las tendendias de los malos. Todavía recuerdo las fotos de la procesión del Corpus de Linz el año pasado, que hablaban por sí mismas del estado de cosas en Austria. Da la impresión de que tanto Schonborn como los demás obispos se han rendido al enemigo.
Algo peor que ........... etc. ................. etc. ................ etc.
Blogger interviene: Sí hijo sí. Y a la abuela de Caperucita se la comió el Lobo, la Cenicienta perdió un zapato, y las 2 bellas hijas de Zp se pintan los ojitos con ciscos de carbón.
Pero aquí se hablaba del ponzoñoso Schönborn y sus maldades. Conque atente al tema y arréale leña al mono de Viena...o déjalo estar. ¿Capito?
Ea, pues muchos saludos y recuerdos muchos.
De nada.
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Mateo filo-schorbonista: Te he borrado los despropósitos, conque frénate o la próxima vas a la basura completito.
El Catecismo fue una obra muy "colectiva" que salió muy desigual, en algunos particulares especialmente confusa. Tanto que el propio Ratzinger se encargo de hacer el Compendio. Si se comparan uno y otro, se deducen bastantes cosas.
De si es amigo o no, yo diría que de esas amistades nos libre Dios. Más bien se tiene la impresión de que mientras pudo servirse del Kardinal Ratzinger, se sirvió para destacar, afianzarse y ascender. Pero en cuanto Benedicto XVI ha ido poniendo cosas en su sitio, el de Viena se ha ido desprendiendo de su máscara desvelando la monstruosidad que escondía.
Por supuesto, está claro que el artículete se ha escrito desde la más sincera antipatía por el siniestro personaje. Simpatizar lo más minimo con él sería apuntarse a su grupo de demolición des-católica.
Conste, empero, que si se convierte y hace penitencia yo seré el primero que me alegre. Pero lo veo dificil: Un condesito cardenal no es una pieza facil de re-convertir.
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El cardenal de Viena es autor principal del catecismo de la Iglesia, con el visto bueno de ratzinger.
Ud. está desinformado, o silencia información fundamental con lo cuál no ayuda a la objetividad: Critica al cardenal por ser de sangre noble, dominico que aceptó una MITRA, y olvida o silencia que FRANCISCANOS (HERALDOS DE LA POBREZA), SALESIANOS son obispos y cardenales con mitra, en mayor número que los dominicos. Con ello no han perdido su espíritu de pobreza franciscana o salesiana, ni dominicana!
Ahh, si, el cardenal vienés es AMIGO PROBADO de BXVI. Vaya y dígale a Benedicto que deje su amistad.
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Hombre, yo, por mi gusto, preferiría una abducción por nave extraterrestre, definitiva y sin retorno. Tampoco estaría mal una desaparición en el Triángulo Mortal de las Bermudas. O también que se lo tragara el Vesubio, como a Plinio el Viejo. O algo así.
Porque no creo que tenga bemoles cardenalicios para hacer lo que hizo su colega el Cardenal de Châtillon (tan noble como Schönborn...pero con más "gónadas", me da la impresión). ¿Verdad?
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Deduzco de su comentario que no le cae muy bien el purpurado... Pero de ahí a decir que se le neutralice (aunque lo ponga entre comillas)... Sólo hace falta que nos detalle la forma...
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez