Cinco años después, Benedicto XVI satisface las expectativas que se nos desbordaron cuando el Cardenal Protodiácono Medina Estévez proclamó su nombre en la loggia de la Basílica de San Pedro. Aquella tarde de Abril nos parecía un sueño. Y el sueño se está realizando.
Estos cinco memorables años se han ido marcando con cruz y con gloria, con sacrificio. Los últimos meses de persecución organizada han sido la continuación de una campaña feroz con el Papa Benedicto como objetivo. Pero el camino que se ha trazado sigue siendo recorrido con un ánimo bien determinado, a pesar de los obstáculos y asechanzas. No sé si pararán los persecutores, pero es patente que Benedicto no se arredra, que mantiene con firmeza el timón. Y conoce el rumbo.
El Papa Benedicto está siendo marcado con las señales de Cristo, en el misterio personal-ministerial de la Pasión del Señor que de forma tan excepcional, por tratarse del sucesor del Apóstol San Pedro, le toca asumir. Eso lo sabía aquella tarde, cuando aceptó la eleccción, bajo la mirada del Cristo Juez de la Sixtina.
p.s. Un detalle que me parece hay que recalcar e ir asumiendo: Cuanta más luz van dando los 5 años de Benedicto XVI, más sombras van apareciendo sobre los 27 años de su predecesor. Sic.
+Rev.
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QUE DIOS BENDIGA AL SANTO PADRE.
Sin embargo, el "perfil" viajero y celebrativo de los años Juan Pablo II traslucía un entusiasmo que no se correspondía con la realidad interna que sufría la Iglesia. Un pontificado con triunfos ad extra y penurias ad intra.
Los enemigos, desde luego, son los mismos tanto entonces como hoy. Ahora destacan unos que antes no se veían tanto, y otros que eran más visibles ayer parece como si no estuvieran, aunque siguen actuando.
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(Aclaro que con lo de Maciel no quiero decir que el Papa fuera falso o engañara. Quiero decir que se le podía engañar como a todo hijo de vecino, y Maciel lo hizo muy bien, al menos en mi opinión).
No creo que Juan Pablo fuera ingenuo o cerrara los ojos a la realidad. Lo de la II Guerra Mundial y lo de la Polonia soviética no fue una noche de verano. Aquella denuncia de las "estructuras de pecado" (mafia incluida) no fue un brindis al sol. El atentado del 13 de mayo no fueron unos hilillos de plastilina. E così via. Se nos olvida el tiempo que le tocó vivir.
Me parece que no pecó de entusiasta Juan Pablo ni tampoco su pontificado, sino quienes creían que Juan Pablo podía acabar él solo con el mal en el mundo, o que era inmune a la falsedad y el engaño (ahí está el caso Maciel para demostrar lo contrario).
Lo que pasa es que ahora hay algunos que quieren quitarle al Papado todo el capital de prestigio moral que acumuló con Juan Pablo. Será que ven a Benedicto vulnerable. Primero la cosa aquella bastante extraña del Islam en Ratisbona. Luego que si fue nazi de pequeño. Luego lo de la pederastia y el clero. Y lo que vendrá...
No sólo lo de Maciel. El pontificado de Juan Pablo II pecó de entusiasta careciendo de motivos, como se demuestra. Una cosa es el optimismo cristiano que espera la Gloria, y otra no ver (no querer ver? no poder ver?) los pecados del mundo.
Lo que se afirma sobre las sombras ¿tiene algo que ver en su opinión con el célebre y triste caso Marcial Maciel?
Hasta la próxima.
Reverendo: cuánta razón hay en su p. s.
Martes, 29 de mayo
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