No soy "munillista", ya lo he dicho alguna vez, en alguna ocasión. Puedo compartir con el Obispo de San Sebastián cosas muy profundas y fundamentales, sustanciales; pero no me va su estilo ni le tengo simpatía. Esta semana pasada, por ejemplo, estoy con Munilla y contra el sindicato neo-arriano pro-pagolero, por razones de recta fides y neta catolicidad. La mala clerecía post-modernista ha degenerado hasta des-confesar el Credo y enseñar una infra-cristología que, stricto sensu, ni siquiera se puede decir que sea cristiana. Han hecho piña en torno a Pagola, dicen que por "solidaridad"; de hecho es un desplante más al Obispo y un rebrote del virus clerical-nacionalista de por allí.
Así que en este nuevo "pulso" de los des-católicos, hay que estar con Munilla y contra la kaleborroka pagolerista. Sin ambages. Sería mejor que reconocieran que ya no se creen lo que son (sacerdotes) y que han dejado de creer en Cristo Hijo de Dios Encarnado. Si no lo hacen es por razones que ellos saben y que yo adivino (y que me callo para no hacer más roto en la red, que bastante destrozada está).
Pero el Munilla digno de ánimo y refuerzo ha sacado también esta semana una "carta" de las suyas, muy de su "estilo". La carta la dirige a no sé quién aunque él diga que es para los curas. Sus curas, los de la Diócesis de San Sebastián, ya se sabe que están con su batallita, su kaleborroka y tal. Conque no me cuadra que esté pensando en ellos cuando ha escrito esa carta con un "exámen" para los curas. No creo que su clero kaleborrokero esté para exámenes, y menos para un examen sacerdotal "estilo Munilla".
¿Para quién/es ha escrito la carta, pues; para qué curas? A veces los curas tenemos la impresión de que los obispos son entes extraterrestres que nos caen de lo alto como E.T. el de la peli, o algo así. Llegan a nuestras Diócesis, se enteran regular, encajan relativamente, y cuando están más o menos cuajados, entonces les llega la caducidad de los eméritos o se los llevan a otras Diócesis, promocionados y corriendo el escalafón del currículum espiscopale. Es decir, que llegan sin saber y se van sin aprender. No sé si me explico.
Eso sí, cada cual trae su concepto, sus ideas, sus planes, propósitos y objetivos. O no, y simplemente llegan a verlas venir y dejarlas correr, que de todo hay. En cierto paralelo, con cierta justicia, se podría decir lo mismo de los curas y sus parroquias, sobre todo cuando son parroquias de pueblo, cada una con su idiosincrasia, sus peculiaridades, con sus "cosas" y con sus personas. Un mundo, resumidamente, que tampoco se abarca por el cura recien llegado y que tantas veces ni se estrena y queda intacto porque el cura no cata ni entiende de la misa la media.
Pero no hablo ahora de curas de pueblo y parroquias, sino de Obispos y del Obispo Munilla y el "examen" de su carta, ese examen de curas. Tiene gracia porque podría parecer una especie de "contrataque": Los curas no le reciben bien y como reacción el Obispo les pone un examen. No sé qué diría un pedagogo experimentado del recurso en cuestión, si es viable o no. Yo pienso que no.
Ya digo que no me imagino a los curas de San Sebastián en la "órbita" espiritual-sacerdotal del exámen de Munilla. Los kaleborrokeros-pagoleros no tienen conciencia sacerdotal para analizarse según el esquema de la carta-exámen del Obispo, me temo.
¿Y los demás, los demás curas que sí pudieran ser aptos para el exámen de Munilla??? Yo no sé qué decir si tengo que decir algo que sirva para todos, pero hablo y opino por mí y digo que no me hace gracia ni le rio la gracia al exámen de Munilla, el Obispo.
Los exámenes de conciencia son personales, muy personales. A lo sumo asunto del confesor y del penitente, o del dirigido y su director espiritual. Siempre se realizan in conspectu Domini, y son ad intra, muy interiores. No son para publicar.
Puedo encajar, con gusto y oportunamente, un duro examen de "conciencia sacerdotal" en un retiro espiritual, en una tanda de ejercicios espirituales, en una ocasión, la que sea, de esas en que los curas se reunen/nos reunimos para asuntos espirituales y sacerdotales. Así sí. Pero un "examen" de un Obispo en "carta", públicamente y con publicidad, no. Así no.
Munilla disimula escribiendo "nosotros", como si se incluyera él mismo en el examen; pero de hecho está diciendo "vosotros", puesto que es él el que dicta el exámen. ¿O no se da cuenta el Obispo examinante que al exponer el examen está también definiendo - según su "examen" - lo que les echa en falta a los examinandos, lo que les encuentra de "demérito", de defectuoso. Y no salen muy favorablemente retratados-diagnosticados-evaluados los curas del examen. Por ejemplo, resumidamente, se dice implícitamente que son:
- falsos en su seguridad
- soberbios autodidactas-autodirigidos-autoevaluados
- inmaduros espiritualmente
- rutinarios
- desesperanzados
- faltos de autoestima
- desconfiados de la Providencia
- impurificados por ideologías
- deficientes en la oración
- vanidosos
- timoratos-pusilánimes
- sin método
- indisciplinados-negligentes-desaseados-sucios y poco higiénicos
- raros de carácter
- selectivos, con prejuicios sociales
Poco más o menos que gentuza de mal vivir, curas de misa y olla, escoria de la Iglesia y torpeza del catolicismo. O por el estilo. O incluso peor (ya se sabe que las cartas que se sacan a la prensa dicen menos de lo que se piensa, por eso de la "corrección política" y tal).
Si yo fuera cura de la Diócesis de Munilla estaría muy "preocupado" con el examen de Munilla. Y aun no siendo - gracias a Dios - clero de Munilla, me siento igualmente afectado por el examen. Un examen que, como todo examen, tiene tanto de subjetivo, de relativamente objetivo.
Y me pregunto: ¿Así piensan los Obispos que son los curas, sus curas?
Se me ocurren tantas cosas que escribirle en el examen, al margen de cada pregunta, sobre cada cuestión, una a una, extensamente, con nombres, con ejemplos, con detalles. Desde el caso del cura que termina derrengado después de cinco Misas de Domingo seguidas sin ganas de decir ni un Amén más; hasta el del que llega luego de las cinco Misas a su casa y no tiene ganas de guisarse un menú de gourmet y dieta sana; porque es el cura mismo el que se hace (o no se hace) todo; el que no se plancha las camisas porque las quema, ni se cose los botones porque no ve ni atina a ensaltar una aguja. Y todo eso. Y más cosas, por el estilo.
Son los curas que llevan su Parroquia con temor y temblor...de que se les caiga el techo, de que salgan más goteras, de que bajen aun más las colectas, de que se agote el almacén de Cáritas; los que no pueden reformar la casa rectoral vieja y decrépita porque la economía parroquial no lo permite y antes hay que gastarse los cuatro euros mal contados en el campanario que se derrumba o el salón de catequesis que se llueve como una canasta.
Son los curas que no salen en la prensa nunca, porque ni son brillantes ni son delicuentes; son los curas del montón, los siempre medianos, los nunca aplaudidos, los jamás recomendados, los discretos, los vulgares, los corrientes, que llevan jersey con dos agujeros y coderas, zapatos deslustrados y caspa en la chaqueta. Ellos son así, con el breviario gastado y el rosario desengarzado, el coche con dos bollos en el morro, y el móvil descargado.
Son los curas que llevan encima el peso real de la Diócesis, el de todos los días de todas las gentes, los que bautizan, casan, confiesan, predican, y se saben del tirón el ritual de exequias.
Esos son los "examinados". Esos son los curas objeto del examen. Que no son como el examen describe bajo sus cuestiones, que no son como el examen sospecha desde su formulario. Que se examinan delante de Dios su Señor y le rinden cuentas con sinceridad de espíritu y le dicen con toda su alma "Tú lo sabes todo tú sabes que te quiero". Los que saben muy bien que no son curas por el gusto de servir a las órdenes de un obispo, que la vocación no se la dio un obispo, y que perseveran en el sacerdocio y el ministerio y la Iglesia a pesar de los obispos y no gracias a los obispos. Sic.
Me imagino a Don Munilla escribiendo su carta en su pc, habiendo cenado sanamente (con observancia cuaresmal, con exquisita parvedad), habiendo dormido su siesta medida y a su hora; habiendo rezado attente, devote ac reverenter su breviario, habiendo celebrado su Misa con mitra y solideo y ministros asistentes y escogida beatería presente; bien duchado, afeitado y perfumado, con las uñas limpias y pulidas, los zapatos rechinantes de limpios y oliendo a betún. Y el secretario en su ante-despacho avisándole -" Don Munilla, que es la hora de irse a Radio-María". Y así. Todo perfecto, todo pulido, brillante, en serena paz, sin precipitaciones, todo medido, todo suave, todo amable, todo sonriente, todo unción, todo espiritualidad exquisita, recogida, digna, "sacerdotal". Todo así.
Bien. Dejémoslo así, que estoy al punto de caer (me parece que ya he caído) en el melodrama clerical, o una parodia de The Power and the Glory, o un sainete por el estilo.

Dice San Juan Crisóstomo *, obispo, que el obispo y el presbítero, en tanto que sacerdotes, son iguales; y San Jerónimo, presbítero, se pregunta: "...Quid enim facit, excepta ordinatione, Epíscopus quod Presbyter non faciat?"** (excepto la ordenación, ¿qué hace un obispo que no pueda hacer un presbítero?).
Pero estas cosas se decían entonces, en la Época Patrística, cuando había obispos y presbíteros de otras calidades, con otros méritos, con otra sabiduría y otras virtudes sacerdotales.
Yo sueño con tiempos así. Y digo sueño porque la realidad no me permite esperar otra cosa. Es lo que hay. Aun con Munilla, el obispo de "estilo" que para algunos (ellos sabrán por qué) es una especie de non plus ultra.
Yo opino otra cosa. Y quiero otro estilo. Y no me entusiasmo con ningún mitrado porque nadie con mitra me excita entusiasmos. Será por lo que sea, pero es así. Y conste que no soy pagolerista-kaleborrokero, ¡el Señor nos libre!!!
* De Sacerdotio, L, III, 4-5
** Epíst. CI ad Ev.
+Rev.
Los comentarios para este post están cerrados.
***...***
Blogger orientador: Te has desorientado y te has equivocado de blog, hijo.
Sorry.
Insiste en otro.
-
Pues parece que no ha aprendido ni jota, el bueno de Don Munilla. Si no no hubiera publicado esa cartita examinadora, tan chocante, el excelente e insuperable Don Munilla. Digo yo. ¿No le parece a usted? (aunque me parece que le parece que no, ¿no?).
-
Sr. blogger, Munilla ha pasado por todo eso que ud. le reprocha no conocer, durante sus aproximados 20 años de párroco en un barrio obrero de Gipuzkoa. Es un cura de pueblo y creo que lo será siempre aunque le hayan nombrado obispo (cosa que le honra). Pregunte a sus antiguos parroquianos y lo conocerá de verdad.
Hombre reverendo, tampoco seas tan duro con Munilla que mucha razón tiene. Los pobres laicos tenemos que aguantar tantas y tantas incoherencias. Tu artículo, muy bueno, dice muchas verdades, pero reconoce que el obispo dice otras tantas. Me quedo con el cura que se desgasta por sus parroquianos y les acerca a Jesús. El resto ***...***
Blogger dixit: A Munilla le han dado la razón antes de. Quiero decir que es como el torero, el cantante o el político aplaudido, jaleado y vitoreado antes de que empiece la faena. Prejuicios positivos, estilo al fenómeno Obama, pero en versión "obispo de derechas".
Y no hay más, la verdad. La cartita con examen es muy "definitoria" del hombre y sus circunstancias.
-
Yo encuentro que es un examen de mínimos.No me parece que pueda inducir ansiedad en nadie.Y los valores de Munilla como obispo no son presuntos sino demostrados. De acuerdo con el blogger en su nítida catolicidad,tan bien visible en munilla
Gracias, Reverendo, por la segunda parte de su artículo. Me ha emocionado. No es melodrama, es la pura realidad del clero. Me encantaría saludarle. Adelante!
Brillante.
Ya quisiera yo que la mitad de los obispos del mundo tuvieran la claridad catolica de Mons. Munilla. Otra cosa es que ni sea fan, ni forofo ni subdito querencioso.
Blogger no querencioso: Pues para decir eso, mejor ahorrarte el comentario y guardar fuerzas para jalear a Don Munilla, dechado universal de virtudes episcopales y asombro mitrado del Orbe Católico. Ya se sabe.
-
A veces se nos olvida que el Señor cuando habla a los fariseos, habla a los fariseos. Esas extrapolaciones y aplicaciones pueden valer, pero siempre que no prevalezca el sentido acomodado-moral sobre el literal. Si hay que amonestar "internamente" mejor tomar textos del Evangelio en los que el Señor se dirge expresamente a sus discípulos, o textos de los Apóstoles en los que se dirigen expresamente a cristianos.
-
Estimado Reverendo:
Tal vez como examen de conciencia deberíamos repasar todos Mt. 23, 13-37 y sin las displomacias del obispo Munilla sentirnos llamados por el Señor "hipócritas, guías ciegos, torpes, sepulcros blanqueados, pobredumbre, llenos de falsedad y maldad, serpientes, raza de víboras, ... etc" y termina el Señor diagnosticando "por eso van a quedar ustedes con su templo vacío"
El examen propuesto por Munilla es válido para todos, obispos, presíteros y laicos, porque todos en cuanto a bautizados participamos del único Sacerdocio en la nueva Alianza, el Sacerdocio de Cristo, eso sí, cada uno en su grado, unos con el sacerdocio común de lo fieles, otros como diáconos, otros como presbíteros y otros como Apóstoles.
Y en cuanto a los Apóstoles el Señor eligió a los que Él quiso, y desde luego si hacemos caso a la narración evangélica, ninguno era un dechado de virtudes.
Oremos por nuestros Obispos y Sacerdotes que están muy neces...
********************:::::::::::::::::::::::::::::::::******************
Por favor, permítame felicitarle: usted critica a Munilla por algo que realmente es obra suya, no como los antimunillistas vocacionales. Espero que Munilla tome buena nota y mejore su forma de actuar.
*****************:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::***********************
*****************************:::::::::::::::::::::::::::::::*****************************
********************..............................***********************
Blogger aclara: No somos corteses, no admitimos correcciones, no reconocemos injerencias, no soportamos críticas.
Somos intolerantes con los discrepantes.
Sólo admitimos concordantes.
Yes.
-
Si Don Munilla fue párroco en su día, quizá debiera haber perseverado en el oficio y no salirse de él. Hay párrocos excelentes que devienen obispos "discutibles".
Sobre el particular, estoy seguro de que si en vez de cuarentitantos años tuviera setentipico, no escribe esa carta ni hace ese examen.
Inmadurez episcopal, podría decirse.
-
***************:::::::::::::::::::::::*********************
La carta a la que usted se refiere, otros dicen que es una carta pastoral, es una reflexión que el obispo dirigió a los sacerdotes de la diócesis en los retiros cuaresmales que se vienen celebrando desde hace muchos años en nuestra diócesis, en concreto en la celebración del perdón. Muchos de los firmantes participaron en los retiros. No es incompatible apoyar moralmente a un sacerdote de nuestro presbiterio, saber la verdad sobre los motivos de la retirada del libro de las librerias por la editorial PPC y acudir al retiro que nos dirige el obispo. Que tenga un buen día.
************************:::::::::::::::::::::::::::::******************************
Blogger recuerda: ¿No eras aquella de antes, la misma non grata?
-
Sr. reverendo:
Se le olvida que el Obispo Munilla fue un simple cura de pueblo durante 20 años (1986-2006) en un pueblo de Guipúzcoa, y solamente lleva cuatro años escasos de obispo. Mírese un poco sus fobias y filias con los obispos. O con Munilla.
Tómese la carta como un suerte de "Manual de ejrecicios espirituales para cura" y no sea tan altivo.
Pues para no ser usted un pagolerista-kaleborrokero, ¡menuda "bomba" que acaba de poner!. Mientras ellos van con tirachinas, usted parece un general de los United States of America. Sencillamente genial. Le felicito.
Sí, Hermenegildo. Pero las visitas al médico son privadas, las consultas y las placas de rayos x no se publican, ni los análisis de sangre y orina se ponen en los periódicos.
Pues parecido.
Y encima como está el cotarro clerical por las tres provincias vascas, con marejada y temporal.
-
Puede que, efectivamente, una carta no sea el medio más adecuado para plantear un examen a los sacerdotes, pero, por la experiencia que yo he tenido, el clero actual deja en general mucho que desear. Noto mucho espíritu funcionarial y poco celo apostólico. Y muchos curas parecen estar amargados.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez