Se dio ayer la casualidad de coincidir el Domingo de Carnaval con el Dia de Enamorados. Todo adobado con un par, o tres, de noticias frívolas de des-enamorados que atentan enamoramiento "nuevo". Los enamorados "de oficio", podríase decir. Incluso "de beneficio".
El beneficio en el amor es aquel oficio más viejo del mundo, que se decía en circunloquio bienhablado para no decir "las cuatro letras" (otra paráfrasis de lo mismo). Pero con la prensa rosa en expansión triunfante e imperio dominante, eso del oficio más viejo con 4 letras se ha reciclado y puesto al día de forma asombrosamente rentable. No sé cuántas comerán de eso sin sentirse comprendidas en las im-putables 4 letras, siendo, al fin y al cabo, una modalidad de lo mismo. Como corresponde, también hay "ellos" en el negocio. Y grupo mixto.
El asunto es que el Papa ha dicho, hace una semana o dos, que a ver si se formalizan con seriedad los asuntos de las bodas, de los matrimonios canónicos. A mí que las moras se casen con velo y con moro, me importa una babucha. Y lo respectivo a otras formas paganas, lo mismo o menos todavía. Pero lo católico sí me afecta; no por interesado directo, sino colateral-indirecto-implicado.
Pero vayamos al ejemplo, que son dos muy notables: Si se confirma el rumor, ¿habrá algún tribunal eclesiástico que declare nulo el casorio de la infanta con su ya divorciado cónyuge? Y si tamaña pantomima se consumara, ¿habrá algún purpurado o mitrado que se atreva a incoar nuevo expediente matrimonial de alguno de los susodichos, infanta ella y ex-duque él?
¿Y el torero con medalla hijo de su madre hija de torero que casó con la niña de la duquesa por antonomasia y se divorciaron y que están en trance de lo mismo? ¿Habrá algún tribunal eclesiástico que declare nulo su matrimonio canónico? ¿habrá luego alguna mitra, vicario episcopal o párroco que les consienta a él a ella o a ambos otra "tentativa"?
Da la casualidad que las dos parejas desemparejadas en cuestión se casaron en la Catedral de Sevilla, nada más y nada menos; la infanta con su prenda adorada en el Altar Mayor, y el torero con su perla de valor en un altar ad casum delante de la puerta de la Inmaculada (el rango es el rango). A la infanta la casó muy gustoso (- "¡Con mucho gusto, cómo no!") el inolvidable Arzobispo Amigo; y al torero con la condesita les casó un simple fraile (el escalafón es el escalafón).
En Sevilla, entre otras instituciones dignas de mención y perenne recordación, funciona un Tribunal Diocesano de 1ª y 2ª instacia, muy célebre por las muchísimas nulidades que ha tramitado, tramita y sentencia. Célebres han sido algunos de sus jueces-presidentes, con trayectorias y anécdotas muy atractivas, de esas que se cuentan pero no se escriben, que todo el mundo sabe pero nadie se hace cargo. Lo mismo de célebres son las tres o cuatro o cinco familias de abogados y procuradores que comen de eso, todas respetabilísimas y cotizadísimas, firmas de toda solvencia y discreto oficio. Esto es así.
Pero es el Papa el que está diciendo que no debe ser así, que no puede seguir siendo así.
El problema (según mi opinión) es haberlos admitido al matrimonio siendo quienes eran, con sus respectivas procedencias. Tal cual.
Quiero decir que a esta gente habría que exigirles más, mucho más, con muchas firmas y contrastados testimonios y hasta dossieres completos de ellos y sus parentelas próximas y remotas. Y médico, y psicólogos. Y más firmas, y más documentos. Y testigos garantizados, probados, jurados.
Y crear, incluso, un nuevo impedimento canónico, o dos, o tres, que tipifiquen estas circunstancias que afectan a ese tipo de pretendientes al matrimonio: Impedimento de "clase", o de "jet", o de "vip", o de "nivel", o de "renta", o de "patrimonio", o de "fortuna". O algo así. No sé si me explico. Y que el impedimento sea, de entrada, indispensable salvo excepcionales excepciones.
Y hasta aquí llego porque llegado a este necesario planteamiento, me pierdo. Me pierdo porque yo mismo me planteo las objecciones, los dubia, la autocrítica que se dice. Con toda contundencia. Y al final casi resuelvo que las cosas tal y como están y pasan, no están tan mal. Pero vuelvo a lo de principio y recuerdo los abusos de esa gente (infantas y toreros) y se me revuelven las tripas con sulfuración.
Esta gente no debería caber en las iglesias, esta gente nunca deberían admitirse al matrimonio. Que los case un ujier de palacio o un alguacilillo de plaza de toros. Esta gente no merece el Sacramento. Por antecedentes probados y por consecuentes probables.
Pero siempre hay un "perlado" (sic) que dice sí.
Y nosotros, los "humildes", pagamos el descrédito y cargamos con el berrenchín.

Los antiguos decentes decían que las peores suciedades se perpetran en las clases más conspícuas y en las más ínfimas, que van al alimón en desvergüenzas porque no temen deshonra, unos porque tienen mucho y otros porque tienen nada; a ninguno les importa que se sepan sus escándalos o se vean sus basuras.
En fin, esto era una expansión a propósito del tema...antes de que estalle el próximo escándalo y se nos case un duquesito anulado (canonicamente, faltaría más) con un torero anulado (por la Rota, por supuesto). Total, ya puestos, no sé por qué los escrúpulos de la Jerarquía a las bodas contra-natura, cuando se consienten y celebran tantas bodas contra-canónicas para deshacerlas y repetirlas luego a gusto del personal.
Bueno, de "cierto" personal, quiero decir.
Nada más
+Rev.
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Reverendo, le agradezco su atención-lección, me ha servido de repaso. Disculpe que me haya salido del tema.
Pero lo peor viene cuando solicitan la nulidad matrimonial y un tribunal eclesiástico la reconoce y concede. Revive entonces la leyenda negra de que la Iglesia tiene dos varas de medir; si este fuera en un futuro el caso de la infanta divorciada, el escándalo estaría servido. Porque son muchos los divorciados vueltos a casar que han solicitado la nulidad de su anterior matrimonio y han visto desestimada su demanda, no se han quedado conformes.
Caso de conceder la nulidad a una infanta, a un torero, o a una condesa, a ellos les vendría muy bien y a la Iglesia muy mal, máxime cuando los divorciados siguen sin ser admitidos a la comunión.
Y sí, reverendo, en todas las diócesis hay unas cuantas familias célebres que comen de eso, el problema es que en muchas ocasiones ejercen un (consentido) monopolio y no dejan comer ni hacerse un hueco a los demás.
..../.... (frase cortada al final del anterior post)
Lo que sí cambiaría son los desencuentros derivados de la ortodoxia de un párroco frente a la heterodoxia de su Obispo, pero no el resultado social o escándalo entre los fieles.
Le agradezco la aclaración anterior. Muya amable.
Cordially
Ok. Comprendido tras su respuesta. Gracias. Es lógico que una familia con notoriedad social cause más escándalo social, entre los fieles, y dañe la imagen de la Iglesia comparado con el John Doe de turno que hace lo mismo pero sus acciones no repercuten de igual forma socialmente hablando. Ok
Pero, desde mi punto de vista, la raíz del problema radica en la segunda parte de su escrito. La actitud del Obispo en este tema o, peor aún, frente al párroco que sí se toma en serio los requisitos del sacramento matrimonial.
¿Por qué pienso así? Porque, aún introduciendo un reglamento donde los expedientes matrimoniales de ciertas familias con notoriedad se pasen a la Curia Episcopal, el resultado sería el mismo. Se produciría el mismo escándalo y repercusión social, dado que éstos (Obispos) continuarían con la misma laxitud.
Lo que sí cambiaría son los desencuentros derivados de la ortodoxia de un párroco frente a la heterodoxia de su Obispo, pero no el re...
No suelo explicar el tono medio irónico-burlesco con fondo serio-grave con que escribo muchas veces, bastantes. Espero que se capte, y si no se capta es que no merece la pena explicárselo al que no coje el hilo.
Dicho esto digo que el asunto no es broma en cuanto afecta a la estimación "social" del Sacramento del Matrimonio, y que también escandaliza a muchos fieles.
El peso de ese desgaste no cae sobre los Obispos, sino que son los sufridos párrocos quienes briegan con el asunto, a veces muy en directo. Los Obispos, nuestros Obispos, ni se enteran. Ni se quieren enterar, que es todavía peor.
Opino que ciertos expedientes matrimoniales, en cuanto impliquen a personas de cierta "notoriedad" social, deberían reservarse para su tramitación a las respectivas Curias Episcopales, Vicarías Generales o departamentos ad casum. Y se les debería exigir a los pretendientes el rigor y la severa formalidad y compromiso que la mayoría de las veces, en estos casos, brillan por su asusencia.
Cumplir "formalmente" requisitos, incluso de forma "puntillosa" pero "literal" no es suficiente. Los más "conscientes", si se nos presentan estos casos, al final es lo que hacemos: Cumplimos con toda la circunspecta gravedad que podemos, pero sin "pasarnos" porque sabemos que un desvelo excesivo se resuelve finalmente con una expeditiva fórmula por parte de nuestras instancias superiores, que no quieren líos ni publicidad ni conflictos.
En resumen: El cura que se tome la cosa en serio, que sepa que terminará desautorizado, desacreditado, en evidencia, posiblemente "acusado" y en malas relaciones con los interesados y con su propio Obispo.
Ni más ni menos.
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La clave reside en superrar la mentalidad-exigencias del cristianismo de masas.La inmensa mayoria de gente que sella su proyecto de vida mediante el sacramento no es capaz de distinguir entre ésto último y lo que es un contrato de derecho civil que se hace entre las partes debiendo saber que es asunto regulado por la sociedad civil mediante leyes votadas en el parlamento.Aqui hay responsabilidad de la Iglesia: pastoral como servicio y guía a/de los creyentes; exigencias de/para la vida de los creyentes y de la comunidad.
Ya está bien.Llamémos a las cosas por su nombre y reconozcamos aquello en lo fallamos y no lo hacemos bien porque de lo contrario jamas podremos rectificar.
Hombre, proponer un nuevo impedimento por clase social o patrimonio. No sé, No sé....
Más bien es aplicar con rigor, a todos sin excepción, los requisitos para acceder al matrimonio por la Iglesia. Eso es lo que ha sucedido desde hace mucho tiempo; parejas que nunca han ido a Misa, que no se saben ni el catecismo, viven un estilo de vida contrario a la moral católica, o sólo son "católicos" para bodas, bautizos y comuniones y así salir en un reportaje fotográfico chic porque los edificios civiles no tienen tanto glamour como una Iglesia.
De todo lo anterior, peca la inmensa mayoría y no un determinado grupo social.
¡Lo del nuevo impedimento es una ocurrencia genial! Vivaaaaaaaa
Lo de las excepcionales excepciones a su indispensabilidad una decepción...Ohhhhhhh
¿Desde Constantino? Debes reciclar información. Por lo pronto en Hechos de los Apóstoles se bautizan algunas familias completas, por ejemplo. Y si repasas las Actas Martiriales o el Santoral verás muchos niños Mártires, bautizados cuando eran simples infantes.
Si te parece, lo dejamos aquí: Recuerda que el blog no es un foro, y que el articulete va de casorios y de abusos canónicos, no de bautizos.
Saludos.
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Hay que reconocerle al Camino Neocatecumenal el haber sabido organizar un buen catecumenado de adultos. Estos casorios y des-casorios de los que usted habla son fiel reflejo de una sociedad profundamente descristianizada.
entran en conflicto con los suyos, ni siquiera se plantean dudas acerca de la verdad de unos y otros, prevalecen e imponen los suyos porque los suyos los consideran valores de progreso. Dios, para ellos, o no existe o es un invento de la Iglesia. Son poquísimos los que "sobreviven" a ese lavado de cerebro. Profesan un humanismo descarnado, desagradable, que por ser ideológico es falso e interesado. Es muy difícil que el cristianismo fructifique en esos ambientes.
Sí, reverendo, esa es la fe y la doctrina de la Iglesia. Pero si recordamos la historia del sacramento, sabemos que el bautismo de los niños sobrevino cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio, antes no era así. Durante los primeros siglos se bautizaban después de un riguroso catecumenado para adultos, como San Agustín, por ejemplo. Debe ser por eso que los que profesaban la religión realmente estaban convencidos y comprometidos hasta ofrecer su vida y de forma martirial.
Desde la experiencia que tengo le puedo decir que los hijos de padres ateos, aún recibiendo el sacramento, se muestran indiferentes ante cualquier manifestación religiosa. La religión (en el mejor de los casos) la viven como algo ajeno a sus vidas, algo que no va con ellos, que no tiene nada que ver con ellos; conforman su existencia según los parámetros, criterios, valores, que han recibido de sus padres y de su entorno. Y si los valores, la moral y los criterios de una religión
Ana: Tocante al Bautismo la Iglesia procede en cuanto conste una mínima voluntad bautismal. Es un Sacramento necesario para la salvación, el que abre la vida de la gracia y nos comunica los efectos de la Redención de Cristo. La Iglesia supone que en cuanto se pide el Bautismo existe una fe mínima suficiente (que no quiere decir una fe íntegra y perfecta). Por otra parte, los hijos no deben pagar las culpas de los padres ni sufrir la privación de los sacramentos por las incoherencias, pecados o deficiencias familiares.
Ese sacerdote actuó recta y responsablemente al admitir al hijo de esa mujer al Bautismo. Item más: En cuanto ella misma es cristiana por haber sido bautizada, tiene "derecho" a solicitar el bautismo para su hijo, sin que obste para eso sus pecados y desórdenes morales. La Iglesia podrá amonestarla para que eduque en la fe a su hijo, incluso podrá exigir unos padrinos adecuados que se responsabilicen susbsidiariamente de la formación cristiana del niño etc.
Otra cosa será si esa mujer pidiera el matrimonio sacramental; o pretendiera acercarse a la Comunión sin corregir esos anti-testimonios. Pero referente al Bautismo, ya te digo que la Iglesia accede "sub mínimis"---> por ejemplo en el caso de la misión de los paganos, cuyo Bautismo no viene garantizado por una familia-ambiente cristianos etc.
Espero que me haya explicado.
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Por no hablar de la Confirmación. ¿Cuántos han sido despedidos (porque sí, porque se lo tomaban a cachondeo) y luego ha venido el cura o el hermano y ha dicho que sí se confirmaba y ha dejado a los catequistas vendidos?
¿Para qué sirven tantas declaraciones, tantos planes pastorales, tantas notas de la Conferencia Episcopal si luego cada uno hace lo que le da la gana, empezando por aquellos que debían ser los primeros en dar ejemplo?
estos sí, cristianos, con sus virtudes y sus grandes miserias, como todos nosotros, pero cristianos con los que puedes contar; si acaso no puedes contar con muchos de ellos para grandes empresas, sí para el día a día, sí puedes contar con sus hijos y sí para muchas más cosas que por ser más pequeñas no son menos importantes.
los bautizó. Y eso es lo que nadie puede entender, no nos entra por la cabeza. Porque de toda mi ciudad es conocida su militancia en la izquierda más radical, cosa que ella no sólo no oculta sino que es algo de lo que alardea (es una de las firmantes contra el Sagrado Corazón de Monteagudo).
Muchos pensamos que el sacerdote que le bautizó los niños sería alguno..en fin, alguno que la entendiese, pero no, cuál fue nuestra sorpresa cuando el sacerdote era de lo más ortodoxo y conservador que puebla la diócesis. ¿Qué pasó entonces? ¿lo engañaron? No, no lo engañaron. ¿Hizo bien el cura bautizando a los hijos de esta mujer? Esos niños no han vuelto a entrar en una iglesia y no sólo no han oido hablar de Dios, sino que sus padres hacen gala de una beligerancia y de un odio contra la Iglesia que pasma.
¿Consiguió algo positivo el cura que bautizó a estos niños?
Desgraciadamente muchos curas se bajan los pantalones ante miserables como éstos y luego no le pasan una a otros ...
Por desgracia es la devaluación, la desacralización de los sacramentos. Pero hablar sólo de Rouco o de Amigo no me parece justo; son muchos los sacerdotes que casan, bautizan, dan la comunión, etc, a cristianos de toda clase, condición y pelaje.
Precisamente hace un año aproxidamente me encontré con una antigua conocida, comunista hasta la médula, abogada sindicalista que vive del cuento, militante de Izquierda Unida, atea, anticlerical, feminista, pro-abortista, en fin, de la izquierda más radical, una "joya", lo más anti-mujer que pueda existir sobre la faz de la tierra. Por supuesto también está en contra de la clase de Religión, de las manifestaciones religiosas, etc, incluso me aseguró que no le gusta nada ZP porque lo considera un tibio, un débil para con la Iglesia. Pues resulta que esta "miembra" sin poder explicárselo nadie, se casó (con uno más comunista todavía que ella) y tuvo dos hijos. Se casó por lo civil, cosa lógica, pero -y a lo que iba- cuando nacieron sus hijo...
"¿habrá algún purpurado o mitrado que se atreva a incoar nuevo expediente matrimonial de alguno de los susodichos?"
No me cabe ni la menor duda de que los habrá y muchos, empezando por el Cardenal Rouco, que casó con toda solemnidad a la periodista ex agnóstica y ex divorciada.
La nulidad es un concepto muy especial ya que supone que no hubo sacramento porque previamente a su celebración existían en los contrayentes impedimentos/circunstancias que lo hacían imposible. Ergo lo que falla es la admisión al Sacramento del Matrimonio: Hay personas que patentemente no están en posesión de los "mínimos" que la Iglesia requiere y a quienes, por las circunstancias que sean, al tramitar su expediente matrimonial, no se les exije claramente lo que la Iglesia pone como condición-ones para acceder al Sacramento.
Todo, aunque parezca simple, es más complicado de lo que se pueda imaginar, por muchas razones personales y circunstanciales, distintas en cada caso.
Al final sufre el Sacramento y la Iglesia, que quedan desacreditados por la insustancial vanidad-frivolidad de unos falsos contrayentes (en muchos casos incluso malintencionados).
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Yo opino que si un matrimonio es nulo no esta mal que se anule y si no es nulo esta bien que no se anule. Creo que a veces la iglesia se hace un poco de lío. Pero la intención es lo que cuenta, me parece a mí y los de la iglesia suelen tener buena intención (aunque en ocasiones la intención no basta).
Hay que dar gracias a Dios porque la nulidad si se usa bien es muy útil para las familias que no quedan destrozadas.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez