Empiezo diciendo que no soy "munillista", y que me parece un error suscitar un "munillismo" que tiene más tinte de banderismo ideológico que de verdadero interés por Munilla y su caso. Porque lo de Munilla ya es un caso. Uno más entre los que ultimamente han aflorado en varios enclaves eclesiales "de vanguardia", en Europa casi todos ellos. Europa descristianizada es también el campo de experimentación y acción de los descomponedores internos de la Iglesia. Y de eso va lo de Munilla, aunque se revista el caso con ikurriña y aberchalismo kale-borrokero. Allí, por allí, todo apesta a canalla nacionalista y el tufo hediondo de lo etarritarri tapa hasta el olor del incienso. Cada casa huele a sus guisos.
Mas este caso no es sólo cosa de Munilla. Detrás y por debajo y a un lado y otro están los otros: Dos eméritos a cual más ikurriñero, Setién y Uriarte. Y Pagola. Me imagino que Uriarte intenvendrá, más cerca o más lejos. Incluso pudiera auto-arbitrarse como "moderador". No sé si Pagola habrá sido de los firmantes, de todas formas no me lo imagino entre los "apoyos" del nuevo Obispo. Y el resto del clero, ya tan "marcado" con la firma y publicación de la carta.
Pero hay más: Están también los patrocinadores de Munilla, tan entusiastas como los ikurriñeros. Si en la mente de los padrinos del nuevo Obispo de San Sebastián estuviera simple y llanamente la restauración/revitalización/regeneración de las decrépitas Diócesis vascongadas, la intención sería recta y muy loable; sin embargo no está claro. Los humanos no somos sustancias simples, y nuestras intenciones tampocos son monotemáticas. Cuando se sospecha que en la mente de los promotores y simpatizantes de Munilla hay más que simple intención pastoral o afinidad católica, no se sospecha por gusto sino con ciertos indicios.
Nunca ha habido una pastoral pura y neta pastoral, sin mezclas y aditivos. Por ejemplo, en las tres Diócesis vascas lo pastoral se ha mezclado y amasado con lo nacionalista-independista-aberchalista de la manera más turbia, escandalosa y perniciosa. Y ahí están los frutos, los espinosos frutos que han desarbolado la riqueza católica de aquellas castigadas tierras y sus respectivas Diócesis.
Hay muchas maneras de desarticular cosas, de desencajar y desarmar. No sé si lo de la carta es "táctica" o simple plantón, pero en ese marco vasco, con tantas faenas en el registro, la carta de los curas guipuzcoanos parece kale-borroka. Y si no, por el estilo.
Un estilo que retrata relativamente bien a sus firmantes, gente con ganas de "actividad", que no sólo amenazan cornada sino que embisten de verdad. Si lo de la carta es el primer capítulo, a ver qué es lo que sigue. Cuando el arribo de Iceta pasó algo parecido, y después parece que la cosa se templó, no sabría decir hasta qué grado. Aunque yo diría que Iceta es de otro estilo y, como no es titular sino auxiliar, no es lo mismo que la entrada de Munilla.
Lo de Munilla era algo que se venía cantando, que se pedía, que tenía sus "partidarios", que había "munillistas" antes del nombramiento. Tampoco sé cuántos son ni qué son ni de dónde han salido. Esos entusiastas en torno a un hombre/un nombre no me gustan, no es un fenómeno con el que simpatice, particularmente cuando sucede en el ámbito eclesiástico
Y otra duda que tengo es si son más los munillistas extra-diocesanos que los propiamente fieles de la diócesis. No lo sé. Nadie me lo aclara. Estas últimas semanas los "partidarios" de Munilla han surgido como una legión, véase el Facebook y todo eso. Así mismo y por su parte los anti-munillistas, con ese manifiesto kale-borrokero del clero como bombazo de overtura sinfónica.
Ese clero firmador es un mal clero. Las "razones" que explican y justifican su acción son nefastas, muy del estilo de "somos iglesia" y movimientos de vanguardia radical (dígamos "terrorismo eclesiástico", por comparación). La cartita de los curas guipuzcoanos parece el borrador de un "trágala", un sine qua non que le lanzan a la cara como un guantazo. Yo no sé decir si cómo definitivo o cómo simple aperitivo, para ir abriendo boca.
Conociendo el panorama, también pudiera pasar que todo quedara en nada y se resolviera en un parto de los montes, como el de la fábula. Ahí está, por ejemplo, el caso del propio Blázquez que, se reconozca o no, va a pasar sin pena ni gloria por Bilbao; quizá lo más "significado" que va a dejar sea a Iceta, que tampoco se sabe cómo pueda evolucionar. Algunos dirán que ya son dos para empezar a renovar, Munilla e Iceta. Pero dos mitras son nada sin clero. Y es el clero el que se ha levantado, de manera bastante clamorosa.
Yo, si tengo que simpatizar, simpatizo con Munilla. No le tengo la más mínima ni a Setién, ni a Uriarte ni al heterodoxo Pagola, lamentables protagonistas de la descomposición de la Iglesia en las Vascongadas. Pero insisto: Me parece un error movilizar una campaña pro-Munilla o suscitar un "munillismo" con banderita y pancarta. Será que me tomo las cosas de Iglesia con más gravedad de criterio, y ni firmo una carta terrorista ni monto un facebook de animadores.
En España está emergiendo una nueva generación de Obispos, con unos patronos/mentores más o menos reconocibles. Se saca de lo que hay, y lo que hay es de calidad más que mediana. Tampoco los "promotores" son excepcionales, también ellos salieron de lo que había. Sería una lástima que los errores, tensiones, deformaciones y batallitas de los padrinos fueran la dote de sus ahijados y estos prolongaran la etapa anterior. El pasado remoto o reciente de la Iglesia de España, tan "provinciana", no puede ser una traba para los nuevos mitrados, que deberían saltarse a piola o con pértiga o con trampolín lo que hay y lo que han dejado sus predecesores. Los nuevos obispos recogen una "herencia", pero tendrían que estar decididos a no entrar al trapo que le tienden desde el pasado. Tan patente, por un lado y por otro, en el caso de Munilla.
+Rev.
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Lo mismo digo (lo del año nuevo, me refiero).
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Feliz Año, Reverendo. Escribes bien y estas informado.*** *** ***...Bueno***** Feliz Año.
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Amen !!!
Lo menos que se puede pedir a un obispo, del País Vasco o de donde sea, es que sea obispo, y a ser posible católico. Espero que los Uriartes y Setienes hayan pasado definitivamente a la historia como si de un mal sueño se tratase. Espero también un renacer de la Iglesia en el País Vasco, libre de hipotecas con el cáncer del nacionalismo.
Honestamente: Tengo la impresión, Flysch, de que es usted buen entendedor y sabe o debe intuir eso mismo que pregunta. Diréle, no obstante, que los aditivos los ponemos los hombres, pastores y fieles, desde y según nuestras propias circunstancias y/o proclividades.
Aunque el caso Munilla tiene muchos registros, en el fondo es una cuestión de formas y personas que se intentan sustituir por otras personas y formas. Nada de particular salvo que es una operación en la que la fe está (debe reconocerse) en la raiz y lo vasco en las ramas (con pocos frutos y muy agitadas).
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Una reflexión interesante. Me ha llamado mucho la atención, porque es de los pocos que se atreve a decirlo con tanta rotundidad "Nunca ha habido una pastoral pura y neta pastoral, sin mezclas y aditivos". A continuación propone los aditivos de la pastoral de la iglesia en las diócesis vascas. ¿Se animaría a hablarnos de los aditivos de otras posciones eclesiales? Porque siempre de la sensación que sólo hay aditivos por una parte. Gracias por su honestidad.
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Reverendo, ¿nos puede contar algo de la primera pastoral de mons. Asenjo, dedicada a los sacerdotes, y de la que J. Bastante adelanta algo?
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Reverendo, pienso como usted. Es una situación muy grave, podrían interpretar munillismo=caudillismo; y conforme están las cosas, toda prudencia es poca.
Desde que salió nombrado Munilla y se abrió la caja de Pandora, siempre pensé que Uriarte sería la figura clave que necesita Munilla para desembarcar en Guipúzcoa. Por eso no he estado (ni estoy) de acuerdo con muchos que se empeñan en seguir haciendo leña del árbol caído. Precisamente porque no benefician en nada a quien dicen apoyar (Munilla).
Si Uriarte no apoyase a Munilla, Munilla no tendría nada o tendría muy poco que hacer. Munilla se quedaría paralizado, lo bloquearían. Si Uriarte apoya a Munilla, Munilla tendría capacidad de movimiento, y puede que en unos dos años esta brecha esté apagada.
¿Cómo se puede entrar a ciegas en un campo sembrado de minas (hemos visto una pero habrá más) y no saltar por los aires? Imposible. Por eso le dije que aquel párrafo era una profecía: tendrá que saltar con pértiga o con t...
La primera vez que me dicen eso. Yo te responderia lo de Amós: "...non sum propheta et non sum filius prophetae sed armentarius ego sum vellicans sycomoros /...No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de sicómoros..."
Lamento lo que está pasando en San Sebastián, la reacción de ese clero con su Obispo. Bajo ese desplante tan poco católico y esas excusas pseudo-pastorales se esconde una reacción de carácter bastante definido.
Pienso que la mayoría de ese clero ha dejado de ser "católico" hace mucho tiempo, y algunos dudo que sostengan/profesen siquiera el Credo cristiano.
Pero insisto: Promover un "munillismo" y movilizarse por este caso es un error, una imprudencia que dañará aun más a la Diócesis de San Sebastián y las de alrededor.
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Debería usted de escribir con más frecuencia. Me parece muy acertada en ocasiones su manera de enfocar las cosas y las perspectivas que abre.
El último párrafo bien podría tomarse como profecía.
No, gracias a Dios no piso las Vascongadas, no tengo ese disgusto. A pesar de llevar dos apellidos vascos por dos abuelas que tuvieron el buen gusto de venirse a Andalucía y dejar Llodio y Álava.
En el Sur se está mejor: Ni hay terroristas, ni nacionalistas rabiosos, ni se discuten Obispos (aunque sean muy discutibles).
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Y por cierto, creo que hablando de política y nacionalismo, no estaría de más nombrar a Rouco y su sequito. Eso si que es nacionalismo cañí...
Creo sinceramente, que este artículo (por llamarlo de alguna forma) está escrito desde la más profunda ignorancia y el desconocimiento más total de estas tierras y sus gentes. Apuesto a que este señor nunca ha estado por aquí, ni conoce a la gente de aquí, ni ha respirado el ambiente y una vez más cae en una fría y hostil retahila de vacios topicazos baratos de quien habla sin conocer. Me da pena que este tipo de escritos tengan cabida en páginas serias, pero en fin, ya sabemos que no hay mayor enemigo que un ignorante con un lápiz.
Si no reconocemos la autoridad del Papa¿que somos? Católicos desde luego,no. Y los que escriben en este ,llamemosle,periodico,tienen por misiòn confundir a los sencillos creyentes.A mi me escandalizan.
Ningún obispo impuesto
En los últimos cuarenta años, nacionalismo y descatolización han ido de la mano en las Vascongadas. Ambas corrientes se han amparado y se han alimentado mutuamente. Todos los clérigos descatólicos vascos son nacionalistas o condescendientes con el nacionalismo y viceversa.
Ahora mismo la infección de las diócesis vascas ya no es principalmente nacionalista, es, simplemente, post-conciliar-radical. Lo independentista es un perifollo que esconde una crisis des-católica muy profunda. Como en otros sitios.
Se intentó el pase de una jerarquía obcecada estilo Setién a otra más "centrada" que empezó con Blázquez como primer recambio. Con el nombramiento de Munilla se da un paso atrás puesto que se cede en el nombramiento de vascos para las Vascongadas (con Iceta, lo mismo), dando por sentado que allí no caben foráneos. Y se impone un estilo no bien definido a sabiendas de la reacción que iba a provocar entre el clero y los fieles.
Ya dije que mis simpatías son para Munilla, pero insisto: Banderías de apoyo y munillismo militante son un error en una tierra que lleva metiendo la pata con estrépito desde hace 30 0 40 o más años. Y en declive eclesial. Y con ganas de guerrear contra cualquier causa.
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La única intención "política" que puedo encontrar en el nombramiento de Monseñor Munilla es la de despolitizar, o "desnacionalizar" la Iglesia guipuzcoana. Creo que no deja de ser un propósito netamente pastoral, ya que el nacionalismo se ha revelado como un cáncer de la Iglesia vasca.
Munilla es (espero que lo sea) obispo pilongo. Un obispo de casa para arreglar la casa con gente de casa previamente opuesta a su nombramiento, es un discutible arreglo.
La intención más allá de lo netamente "pastoral" sólo puede ser política, ¿te extraña que exista esa intención implícita?
Si no, ¿por qué no buscar "munillas" y distribuirlos por todas las diócesis?
Por lo demás, si se piensa en Munilla como "le parfait evêque catholique", se tiene un pobre concepto del concepto.
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Reverendo: ¿cuál puede ser la intención de los padrinos de Munilla, sino la de restaurar el catolicismo en Guipúzcoa?
Por cierto, que Munilla cuenta con muy poco clero ya se sabía. Y no por cuestiones político-eclesiales, sino porque el clero guipuzcoano está muy envejecido; dentro de muy pocos años, todos los firmantes del manifiesto estarán jubilados o habrán comparecido ante Dios.
Viernes, 17 de febrero
Reverendo
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
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Religión Digital
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