El Púlpito

Getsemaní

10.04.09 | 00:57. Archivado en evangelios, espiritualidad, oración, Semana Santa
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El nombre de la escena es "agonía". Y es justo, porque es el combate interior de nuestro Cristo. Pero también fue ansiedad dolorosa. Recuerdo una Semana Santa que me decía mi director espiritual que Getsemaní fue la Pasión del Corazón del Señor. No sé si era una apreciación suya o si la habría oído él mismo en alguna plática. Era jesuíta y entendía de los Misterios tal y como se exponen para las meditaciones de las 4 semanas de los Ejercicios. Le echo mucho de menos, por estas cosas que me decía, que me servían tanto.

Es cierto que la Oración de Cristo en Getsemaní es una formidable tensión. Después de la explayación afectiva en el Cenáculo (que es, todo a la vez, Institución y Amor, Rito y Testamento), Jesús se entrega a la Pasión absolutamente, "sabiendo todo lo que se le venía encima", dice el Evangelio. La certeza de la Pasión, tan dificil de asumir por los Apóstoles ignorantes, es en Cristo una vocación consciente. Y se vive con toda su descarnada intensidad desde el Huerto de los Olivos.

Tengo la convicción de que ora en voz alta para que los Apóstoles, aquellos tres, Pedro, Santiago y Juan, escuchen y aprendan esa forma de orar en ese momento de su Vida que un día ellos participarán en sus vidas, y necesitarán hacer ese tipo de oración, la única posible cuando "llega la hora". Es una oración que empieza pidiendo y termina ofrendándose. Las oraciones "cristianas", a la manera de Cristo e inspiradas y movidas por su Espíritu, son así: Piden primero y después se entregan. El Padrenuestro es así, y Getsemaní es el Padrenuestro hecho carne, vida y pasión de Cristo. Es una excelente e iluminadora oración meditar el Padrenuestro, palabra a palabra, recreándolo haciendo composición de lugar de Getsemaní, cuando la Oración del Huerto de Nuestro Señor.

Acaba la oración y la escena, sin solución de continuidad, sigue con la llegada de la hueste de sayones y soldados, la traición de Judas y el prendimiento del Señor.

Antes están esas llamadas a la oración con Él, para que oraran y velaran con él. Y los Apóstoles, aquellos tres, se dormían, incapaces de sostener con su vigilia la intensa, agonizante, ansiosa oración de su Maestro: La oración del Redentor, con súplicas y con lágrimas, hasta con sudor de sangre que empapó la tierra de Getsemaní.

La primera sangre de la Pasión fué sangre de oración, con angustia, agonía y ansiedad. Y los hombres soñolientos no pudieron acompasarse al rezo del Señor, que valía por el clamor de todos los hombres y suplía la oración de todos, dormidos para la gracia que estaba latiendo en el pecho agonizante, ansioso y orante de Jesús.

Cor Iesu orans, miserere!

+Rev.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por AMIGA DE A 10.06.09 | 22:00

    “No es el hombre el que acude a Dios y le lleva una ofrenda compensatoria, sino que Dios viene al hombre, para darle a él. A partir de la iniciativa del poder de su amor restablece él el derecho alterado por cuanto mediante su amor creador hace justo al hombre injusto, vivo al muerto. El Nuevo Testamento no dice que los hombres reconcilian a Dios, como, a decir verdad, deberíamos esperar, puesto que han faltado ellos, no Dios. Dice más bien que Dios ha reconciliado en Cristo el mundo consigo” (Einführung in das Christentum, 232).

    En ningún momento ha faltado Zollitsch al dogma de la redención, ni se ha retractado, ni tenía por qué, de explicarlo del mismo modo que Ratzinger.

  • Comentario por AMIGA DE A 10.06.09 | 21:58

    (...) La cruz manifesta que Dios se identifica con los hombres hasta en abismo y juzga salvando. En el abismo del fracaso humano se descubre el más profundo aún abismo del amor de Dios." Einführung in das Christentum, 264ss.

    Cobardemente, Reverendo intenta ocultar los hechos: su fanatismo le hace sostener una doctrina de la redención que no la mantiene ni el mismo obispo de Roma. ¿Podemos esperar un mínimo de hombría y honradez por parte de Reverendo, o borrará nuevamente el mensaje?

    Y luego Reverendo se imagina una retractación de Zollitsch, que no hace sino repetir lo mismo que decía en su entrevista, culminando con esta cita de Ratzinger, casi del mismo pasaje citado por mí, que, claro, Reverendo omite:


  • Comentario por AMIGA DE A 10.06.09 | 21:56

    Este es el texto de Ratzinger coincidente con Zollitsch, a quien Reverendo llama hereje (con lo que también lo sería el propio Ratzinger) y que Reverendo ha censurado reiteradamente en un post anterior. Lo vuelvo a poner para que todo el mundo pueda evaluar la catadura moral y la ignorancia de Reverendo:
    "Para muchos cristianos y en especial para aquellos que sólo conocen la fe desde lejos, parece como si la cruz se tuviera que entender dentro de un mecanismo del derecho dañado y restituido. Esta imagen es tan difundida como falsa. En la Biblia la cruz está, al contrario, como expresión de la radicalidad del amor, que se da enteramente. Como expresión de una vida que es enteramente ser para los demás. Para el que lee con atención, se da en la teología de la cruz de la Escritura verdaderamente una revolución contra las representaciones de la expiación y la redención de las religiones extracristianas. (...)

Viernes, 17 de febrero

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