Anteayer, que fue Javier, los navarros subieron a Javier, el castillo cuna y casa de - no exagero - nuestras Misiones. Tan castizamente español, torre, almenas, casa solar, blasón, capilla...y Santo. Si el Evangelio de "edificar sobre roca" tuviera que hacerse estampa o paisaje, que escojan el Castillo de Javier y lo pongan para ilustrar ese Evangelio. ¿Y un Castillo sobre arena? También tiene ilustración: Se llama Castillo.
Fundar sobre la duda, la conjetura, la vocación que se tuvo y se fue, el ministerio perdido por desilusión, la defección llegada por ruina del espíritu y altanería de la mente. Arena para fundamentar un Castillo.
Pero, aunque sea sobre arena, Castillo tiene sus mil espacios, arquitecturas complicadas, laberintos de estancias. Su interioridad no es "teresiana", y al revés que Las Moradas, penetrar en el Castillo (sobre arena) es perderse, no encontrar ni encontrarse, hacerse parte del laberinto sin hallar entradas ni salidas, y descubrir (si se descubre) que se deambula por una ronda sin fin, que da vueltas y gira en torno a las tornaduras de Castillo.
Tan viejo y con desconchones, parece que mantiene el tipo, pero es una ruina. Castillo de trampantojo, como los que hacían de papel y cartón piedra para montarle arquitecturas efímeras, de engaño, a la zarina Catalina. Algo así. Mucha vista, pero nada. Un telón pintado con nada detrás. Una pantalla con película proyectada y detrás el revés de la pantalla, vacío.
Cada vez que sale, me parece menos. Un castillo ya no sobre arena: Un Castillo de arena y sólo arena.
Algunos se entretienen y juegan. Jugar no es malo. Lo malo es hacerse castillos de arena y pretender vivir en ellos.
Es triste, muy triste, ver un paisaje, una historia que empezó con castillos como los de Javier, y hoy declina con la arena de ese fantasmal Castillo.
No sé si me explico.
+Rev.
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La protestante se equivoca.
No hay "pastores" sino Sacerdotes.
'
Quise decir: "pastores".
Pena de pastores.
Será por eso que Jesús resucitado se presentó primero a las mujeres. Lo que algunos llaman histerismo, otros lo llaman fe.
¿Teólogo?
Des-teólogo.
¡Cuánto iluso suelto!
p.s. Y las ilusas, peores (por más propensas al histerismo entusiasta).
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luis-bcn: Efectivamente, pero la Iglesia de Jesús es de piedras vivas (1 Pe).
Ana:
Felicidades para aquellos que se sienten más cerca de Jesús.
Pero es mejor buscar a Cristo dentro de la Iglesia, que por algo fue fundada por él.
Juambi: Lo que pasa es que algunos están más cerca del Templo que de Jesús.
Juambi:
Me alegro de su conversión. Pero eso no impide el legítimo y necesario derecho a la crítica a un teólogo cuyas tesis están en las antípodas del Magisterio.
"Sobre esta roca edificaré mi Iglesia"...
Ud. tiene todo el derecho en seguir a Jesús fuera de la Iglesia.
Pero lo que no es de recibo es que el Sr. Castillo confunda a los católicos: explique teología no católica bajo su disfraz eclesiástico.
Que cada uno crea lo que crea, pero que no nos confundan.
Es un hombre tan preocupado por la "felicidad", por los derechos fundamentales del ser humano, por la dignidad del hombre y la mujer como hijos de Dios, por la credibilidad del mensaje evangélico y del Pueblo de Dios,...que habla alto y claro, sobre todo para hacerse entender entre los sencillos. Yo, que por entonces me sentía un agnóstico triste y desesperanzado, le escuché hablar de la ternura y el amor misericordioso del Dios de Jesucristo...me fui dejando llevar...y hallé (por gracia) la fe en Jesús el Cristo de Dios. Sin duda, a él, a José Mª Castillo, le debo gratitud y amistad sinceras. ¡Resulta curioso que escuchándole a él mi fe en Jesús se fuera afianzando sobre "roca" y abandonara yo las arenas de la desesperanza y la tristeza! Hoy podría yo decir: ¡cuán buen vasallo si hubiera buen señor!
No había reparado hasta ahora en este blog. Interpreto, y espero no equivocarme, que se alude aquí a D. José Mª Castillo al que se califica como castillo edificado sobre arena o como un castillo mismo de arena. Debiera saber el bloger, que supongo será mayor de edad, distinguir entre las personas y sus pensamientos o reflexiones de signo teológico. Supongo, como no podría ser de otra manera, que usted no conoce personalmente a José Mª Castillo. ¡Bueno! Pues yo le diré que es una excelente persona, un buen comunicador y un hombre audaz y valiente donde los haya. No es un hombre "desencantado", sino harto de los "abusos" del estamento eclesiástico, hartura que yo comparto. Hace crítica, en efecto, pero construye, edifica y ofrece pistas de solución.
J. M. Castillo nos trae buenas noticias. Es lo que la sociedad de hoy necesita. Nos acerca a Jesús, que es lo que más necesitamos.
Pero este kiosco ¿no había cerrado ya?
¿No le dió Cigoña ya la puntilla?
Desde luego, donde esté el original que se quiten las copias.
Sr. Reverendo: ¿No le parece todo esto fantasear a costa de la Iglesia?
Pues ha plantado usted su púlpito en medio de los baales.
Un purista, me lo temía.
Respetos.
Y, sin embargo, siguen dándole publicidad al Castillo de arena.
¡Con lo que estorba!
.
Se explica Ud. perfectamente, Revedendo.
Y lo comparto en su totalidad.
Muchos Castillos en ruinas hay por ahí. Cada vez menos. Ley de vida. Va creciendo la hierba y el musgo entre las grietas de las otrora firmes torres y muros.
Hablando de Castillos en ruinas, algo de eso escribe hoy Germinans, "lo que sois, lo que somos".
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
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Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez