
En la Marktkirche de Halle se conserva desde 1545 la Totenmaske (máscarilla mortuoria) de Lutero. Un horror. Pero un horror verídico y testimonial que ha conservado en cera policromada las facciones reales del hombre que fragmentó Europa.
La "reforma" progresó por circunstanciales razones políticas, más por coyunturas nacionales y por intereses del momento que por convicción de los afectados. Como en otros brotes reformistas de la Edad Media (el luteranismo es el pollo del huevo que pusieron los heresiarcas del XIV-XV), lo de Lutero pudo haber acabado en un tribunal y una hoguera. Pero sucedió en aquel Imperio con aquellos Príncipes y cuando aquella Roma. Unos aprovecharon la oportunidad y otros no calibraron la gravedad de los acontecimientos.
Aparte de la Iglesia, las consecuencias las pagó (y sigue pagando) Europa, tan herida y dividida por el tráuma luterano. Desde aquellos fatídicos años, por ejemplo, la emergente Alemania (sin ser todavía Alemania) sería protagonista omnipresente en todos los conflictos de armas que explotan en el Viejo Continente, desde la Guerras del Imperio hasta la 2ª Guerra Mundial. Un desastre que no se entiende sin el previo "catalizador" del luteranismo-protestantismo y sus derivados.
Recien estrenado el pasado siglo XX los historiógrafos católicos, el dominico Henry Denifle (1904) y Hartmann Grisar S.J. (1908) trazan un perfil bastante definitivo de Martín Lutero, tan real como la Totenmaske de la Marktkirche. Estas dos biografías-ensayo supusieron un shock para el mundo luterano, que se enfrentó de golpe con la realidad cruda y dura de su fundador, hasta entonces más o menos "ignorada".
Después del Vaticano IIº, el ecumenismo filo-protestante ha intentado "suavizar" perfiles, juicios, sumarios y conclusiones. Pero el Lutero que fue sigue siendo el mismo Lutero. Y no hay otro.
Hace unos dias un amigo recordaba aquellos testimonios horripilantes de los que vieron aparecer a Lutero ardiendo entre llamas, atormentado. Fueron visiones de visionarios, que corrieron por toda Europa al saberse la noticia de la muerte del reformador.

Sinceramente, no me imagino a Martín Lutero entre llamas, pero me parece falsear al hombre y su obra presentarlo como un modelo o un ejemplo, estando el personaje tan lejos del ideal del "santo cristiano". A estas alturas de la historia, el tiempo puede distorsionar o causar espejismos que pueden valer para un novelorio, pero que no son aptos para evaluar la historia y sus protagonistas.
Mucho menos, para fantasear a costa de la Iglesia. Si la justificación es el ecumenismo, considérese que estamos intentando pegar el cántaro que Lutero rompió. Y faltan piezas esenciales para reconstruir una unidad que históricamente parece irreparablemente perdida.
Desgraciadamente.
+Rev.
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amigo gaza. su comentario es radicar e insultante a los principios de un hombre que tenia una devocion sagrada por dios. no soy luterano pero a mi entender una religion promiscua y corructa como lo fue o lo es la catolica no merecia respeto. siendo ella la inrespetuosa ante la fe de tantos creyentes de buena voluntad. las necesidades del hombre son dadas por dios. ¿con que autoridad el hombre restringe o interpone su poder sobre un designio de dios.?
Por cierto, Garza, Lutero se casó con catalina de Bora en 1525, unos cuantos años despues de ser excomulgado, la conocio en 1523, cuando salida del convento, se refugio en wittenberg.
Con respecto al matrimonio de obispos y sacerdotes. Puedes leer 1 corintios, capitulo 9 versiculo 5. Ó 1 timoteo capitulo 3 Ó tito capitulo 1 versiculo 5 al 9. Y que yo sepa, Jesús no hablo nunca en contra del matrimonio de sacerdotes.
Estoy totalmente de acuerdo con Heráclito y da la casualidad que gracias a Lutero y sus escritos ( me he leido buena parte de sus obras) he revitalizado mi fe en Dios Amor ( un Dios amor que la iglesia de aquella época no fue capaz de ver y/ o mostrar). Esta claro que no era un santo, ( él mismo lo decía), pero desde luego no era un ogro, excepto para los católicos.Sin la figura de Lutero no se habría producido ningún acicate para la reforma de la iglesia católica romana.
Por cierto, despues de estudiar desde los 6 años hasta los 17 en un colegio salesiano, de ser monitor de confirmacion y post- confirmacion, de tener 6 miemgros de mi familia directa en el Opus Dei. Me hice protestante ( y sufro por ello bastante rechazo de allegados), pero no lo cambio por nada. Gracias a Dios.
A estas alturas se sabe perfectamente que Lutero no quería la división de la Iglesia sino su reforma`profunda , la fidelidad a los orígenes del cristianismo. Si en aquellos momentos en Roma hubiera habido buenos teólogos y no solo canonistas, no se hubiera llegado a la ruptura.En cuanto a la doctrina de Lutero de la justificación ,en aquel momento condenada por Roma con una gran miopía, hoy ha sido reconocida como auténticamente cristiana y católica. Lo que hace falta es hacer justicia en honor a la verdad. Lutero era más cristiano que la mayoría de la Curia Romana pero cayó en desgracia. Ya es hora de que se le reconozca y rehabilite.
Hermenegildo: Puede que Fraga tenga los ojos un poco más grandes, pero el parecido es asombroso.
No sé dónde está el parecido con Fraga.
Guarda cierto parecido con Manuel Fraga Iribarne. La verdad es que la máscara asusta.
Sr. Reverendo: ¿Cuando habla de ecumenismo no querrá decir diálogo interreligioso?
Respetos.
Cesar Borgia,por si no lo sabes,Lutero,siendo fraile y sacerdote,vivia con una...¿ex-monja?con la que tuvo ocho hijos,a mí siempre me ha parecido que la unica reforma que queria era la aceptación por parte de la Iglesia de su situación personal,algo parecido a lo que ocurrió en Inglaterra con EnriqueVIII,que nadie se engañe con los teologos tan "iluminados"vivió muy bien mientras fué Catolico por muchos años¿que pasó?pues supongo que mantener ocho hijos es muy duro,no lo sé la verdad pero no me merece confianza ninguna persona que se salte a la torera las normas establecidas y encima con exigencias.Un saludo.
Lutero siempre será un obstáculo en ese camino. El ecumenismo (un empeño muy costoso en el que la Iglesia Católica siempre ha "pagado" más que los otros) se topa con piedras que son de escándalo, y no sirven para edificar.
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Lutero fue un buen teólogo que no supo calibrar las consecuencias de su intento de reformar la Iglesia en un momento delicado en la que ésta había perdido referencias importantes. Atormentado por las propias experiencias religiosas que marcaron su personalidad obsesiva sustentada en una antropología muy negativa, fue demasiado lejos en su interpretación de la justificación forzando el dogma y tergiversando la fe. Pero es posible buscar caminos de encuentro con la tradición luterana, dispuesta también a la reflexión compartida. El Papa Benedicto XVI, buen teólogo, parece dispuesto a intentarlo.
El ecumenismo o re-integra, o es falsear a la Iglesia y su Misterio.
Quitar la piedra de Pedro y poner la de Lutero, es mal fundamento para nada.
Documentos recientes como la Dominus Iesus (Agost. 2000) ponen las cosas en su sitio.
Y, tocante a estos temas, debería estar prohibido fantasear, o hacer teología-ecumenismo ficción.
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(La visión de esta mascarilla me parece nauseabunda, con todos mis respetos luteranos). Es muy cierto que no podemos hacer decir lo contrario de lo que se dijo o, aún peor, de cuanto se hizo durante siglos. El ecumenismo debería fundamentarse en el presente y en el futuro más que enredar en el pasado. La memoria es muy selectiva.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez