Todavía en algunas obras de Historia de la Iglesia aparecía el capítulo de la "tradición de la aparición de la Virgen" entre los dedicados a la exposición de nuestra Historia de la Iglesia en España durante la Antigüedad. Después hasta los más clásicos y rancios se desentendían del asunto, o ponían una resolutiva y breve nota a pié de página. Cuando la crisis de credibilidad afectó a la mismísma e intocable tradición santiaguista, la historiografía del Pilar se derrumbó casi absolutamente.
Digo casi porque algo pervivió. Y lo que nunca decreció fue el fervor de Aragón por El Pilar y la Virgen; o mejor habría que decir "por El Pilar, que es la Virgen", si me expreso. Y como España es Tierra de María Santísima, el Pilar es casi un eje de tantas devociones con el mismo centro, que es Ella.
Resulta llamativo que semejante ocurrencia - si fue tal - tenga a España por autora-protagonista. Porque ni en Roma ni en ninguna parte tienen ni mantienen atrevimientos como el de la oración aragonesa: "¡Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza!...!". Una afirmación tan rotunda y creyente que a mí me gusta continuar con la frase del Evangelio "...y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa".
Y "contagiamos" el fervor con su confianza absoluta a nuestra América, que al poco de empezar la evangelización (lo mejor que España llevó y lo mejor que queda) afirmaba casi lo mismo a propósito de las apariciones de Guadalupe: "Non fecit taliter omni nationi" * "Con ninguna nación obró así", como si el privilegio también se comunicara desde aquí hasta allí.
Hoy he predicado de todo esto. Y he glosado el verso del himno que dice "...abrazado a tu Pilar". Una necesidad, un recurso, una fuerza, un amparo, una asidero, un eje, un sólido pilar con la Madre como esencia y el Cielo como potencia.
Siempre ha estado y siempre estará. Que nosotros estemos también: ¡Abrazados a su Pilar, hermanos!
+Rev.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez