
El Sínodo de los Obispos es una institución que deja en evidencia a los nostálgicos del "espíritu del Vaticano II", en cuanto que supone y prueba, precisamente, la continuidad y desenvolvimiento del Concilio. Cuando se convoque el próximo (y pienso que no se debería hasta que se cumpliera un siglo desde la clausura del Vat.II, y esto si hiciera falta y no por gusto), sucederá por vez primera en la Historia de la Iglesia que habrá una institución "puente" entre una asamblea ecuménica y otra.
Tanto los temáticos como los regionales, han ido dejando una abundante doctrina, a la vez que han servido para consolidar su estructura y regular su periodicidad. Me preocupa, sin embargo, lo mismo que sobre el magisterio contemporáneo (y el más reciente, en particular): Que no sea suficientemente acogido, madurado y reposado. Precisamente por la abundancia y la rápida sucesión de ocasiones y documentos, un exceso casi vertiginoso en ritmo y frecuencia. ¿No haría falta un compás más lento, más calmo?
Este Sínodo sobre la Sagrada Escritura bien pudiera marcar un tiempo nuevo. Por ejemplo, si como fruto de las sesiones se publicara una doctrina clara y al dia sobre la exegética católica, dando respuesta a los conflictos-dudas-confusiones que han aflorado en los últimos 40 años; sería excelente. Una encíclica papal, como están pidiendo algunos sinodales, y un documento sinodal que sirviera para re-ordenar los estudios bíblicos en Facultades, Seminarios y centros de formación católicos en general.
Gran parte de la crisis teológico-litúrgica que ha causado (y sigue causando) estragos en nuestra Iglesia, se generó desde la absurda (y acomplejada) aparición de una exegética infectada con lo peor del criticismo liberal protestante. A estas alturas, ya es hora de cerrar ese desgraciado capítulo con toda su nefasta degeneración de autores y mala doctrina. Entiendo que el Sínodo pudiera servir para iniciar una muy necesaria sanación.
Si no, sólo servirá para más palabrería eclesial, publicada y sin efecto. Y sería una lástima - otra más - hermanos.
p.s. Por si alguno no los conoce pongo el link con los documento de estudio que reciebieron y han estado trabajando los participantes del Sínodo:
+Rev.
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Yo sospecho que en la mente (intención) de muchos afectados (exegetas) "libertad" se entiende opuesta a fidelidad (a la Escritura).
Más o menos.
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He oído esa proposición de Encíclica sobre la interpretación de la Biblia en la Iglesia. Pretendería "elevar el rango" (como dicen los juristas) del conocido documento de la Pontificia Comisión Bíblica. Sin ser exegeta, ni biblista, pronostico que, de publicarse esa Encíclica, se movería en alturas doctrinales, sin comprometer la práctica interpretativa. O directamente no habrá esa Encíclica. Pienso (tal vez piense mal) que la Iglesia está interesada en conceder márgenes de libertad en el estudio de las Escrituras.
Lunes, 13 de febrero
Reverendo
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo| Febrero 2012 | ||||||
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