
No sé qué es más ingénuo, si la noticia o el entusiasmo del noticiero. Me refiero a lo de la venta de una obra de los Musei Vaticani para "paliar el hambre del mundo". Tuviera que ver.
Que los Papas meten el pinrel de vez en cuando, ahí está la historia para demostrarlo. Algunos se zambulleron en el proceloso mar del disparate hasta con la tiara puesta. Muy Papas mios, pero lamentables y penosos y patéticos y más cosas, sin dejar de ser Papas con todo su trascendente significado y misión.
Que a estas alturas del siglo se corra una noticia así, denota cierta turbación intra-secular que siento no se nos haya curado. La fábula del Papa "con gesto" pensaba yo que se había estereotipado en los novelorios ficción-vaticanistas de Morris West, pero se ve que no, que el género supera a "Las Sandalias del Pescador", y sigue y aumenta la especie.
Si fuera verdad el "notición", me daría una muy mala impresión sobre la prudente ecuanimidad y atino de sus protagonistas, a los que se les supone un poco más allá de la media del común de los mortales. Comprendo que los políticos desvarien buscando fórmulas para salir de las crisis, pero no excuso que otros personajes se sumen a los gestos vanos de cara a la galeria. Además estando la galería como está.
Por lo demás ya podría venir un Kiryl Lakota como el de la novela y la peli y vaciar y vender los Musei Vaticani, que la misma hambre que había el día antes seguiría el dia después de la subasta. Y la misma inquina anti-católica anidaría en la mente y el péttore de los anti-católicos, ahora con la variante de poder arremeter con un motivo más: Vender el patrimonio de todos en favor de los pocos que puedan comprarlo.
Si un Papa del XXI sufriera un ataque agudo del síndrome de mecenazgo estilo renacentista y le diera por comprar arte para sus colecciones, sería un pecado demencial (y doble pecado, estando las Bellas Artes en el ínfimo nivel creativo que padecen). Pero si se pusieran a subastar piezas "como signo de", la ocurrencia trenzaría lo ridículo con lo irresponsable, lo ingénuo y lo disparatado.
Sobre las implicaciones del "gesto" y demás, mejor no hablar, porque sería empezar y no acabar. Empezando porque no me imagino que el Estado Italiano dejara salir de las fronteras de Italia ninguna obra que, por mucho que esté en el Vaticano, a la postre está también en Italia. Aunque si de lo que se trata es de "hacer gestos", a lo peor se genera y contagia un sunami gestual y terminamos todos gestualizando, que es gerundio.
Ya digo que de desvaríos nadie se libra, ni siquiera los Santos (aunque no sean santos por sus desvaríos, precisamente).
Así que esperemos y deseemos lo mejor, hermanos. (Y si pasara, a rezar un poquito más pro Pontífice nostro, que será señal de que le hace falta).
+Rev.
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Lo peor y más desconcertante de estas ocurrencias no es que se les ocurra a la gente, sino que se les pase por la mente a algunos que deberían estar libres y curados de semejantes ocurrencias.
Dios mío, este mundo no es completo. Tengo una excelente idea: cogemos a todos los cartujos, que serán ahora unos 300 contando a los hermanos (conversos y donados), y los metemos en cuevas deshabitadas que hay por ahí (total, para la vida que llevan, mejor en espeluncas). Luego transformamos todas las cartujas en Hoteles de 25 estrellas y con los opimos beneficios que obtendremos paliamos el hambre en cualquier país donde cuatro taifas de locos matan a sus habitantes gastando todo el presupuesto no en agricultura (aunque sí siembran minas), sino en armarse hasta los dientes. Brillante.
¿Te imaginas? Una subasta con el Apolo del Belvedere en lote. Y va y lo compra un jeque de Arabia y se lo lleva, un poner.
Y a la semana siguiente un tifón arrasa tres pedanías en Pernambuco y ya tenemos a todo el lobby reclamando la subasta de La Pietá para sufragar el desastre.
Y así.
Aceptar meterse en la Historia por la puerta grande (eso es parte de lo que le sucede a uno cuando acepta ser Papa), supone hacerse cargo de la pesada carga que la historia ha ido acumulando sobre el Papado...y otras cuantas cosas más.
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Marcelo Spínola, quise decir.
Espero que sea un hoax.
Las causas de la pobreza son estructurales e institucionales. El remedio no puede ser ya vender un pectoral (como hizo nuestro querido cardenal el Beato Marcelino Spínola).
Hay que recordar la parábola de la viuda, que daba limosna de lo que necesitaba, no de lo que le sobraba.
Y también a Albino Luciani, Juan Pablo I, a quien venero, cuyo lema papal era un sencillo HUMILITAS.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez