
Me gusta imaginarla en la secuencia de los Apócrifos: Anunciación-Dormición-Asunción, y los Apóstoles en torno a Ella. O con ese misterioso comentario-noticia de San Epifanio "...potest enim Deus, quicquid libuerit, efficere, nam nemo novit exitum eius", como un adelanto de Duns Scoto.
En el Misal de Pablo VI, los textos son espléndidos, de los más bellos de entre todos los del eucologio mariano. Como es fiesta antiquísima, ha conservado una de las pocas vigilias que quedan en la liturgia actual, con Misa y textos propios, para la tarde del 14 de Agosto. En el Libro de las Crónicas, cuando los levitas "levantan en peso" el Arca de la Alianza, están adelantado la subida del Cuerpo Virginal, Arca de Cristo; cuando Juan ve en Patmos el signo de la mujer coronada de estrellas, la está viendo a Ella, figura y primicia de la Iglesia que un día también será glorificada plenamente.
En casa ya está todo preparado para su fiesta. Las mujeres han perfumado con agua de nardos la toca de la Virgen. Se han llevado a las camareras las mejores alhajas, para que las luzca. Irá sobre su paso, saliendo del sepulcro, gloriosa, sobre una nube que llevan ángeles.
Por el paso, entre los nardos y los candelabros dorados, figurillas de querubines que miran sonrientes y estáticos. Todo tiene nimbo de alegría. Quiere ser un remedo del Cielo, tal y como podemos imaginarlo, tan ingenuamente, como niños llamados a estar un día en él, en el Reino, que ya sueñan que van, que suben, que llegan con Ella.
Va coronada de estrellas. Los hombres recogieron en un pañolón de seda los brillantes de los pendientes de sus esposas y sus madres, y los llevaron a Córdoba, para que hicieran doce estrellas y las engarzaran en una diadema, esmero de los orfebres, porque era para Ella.
En cada detalle del paso se esconde un amor, un recuerdo, un alma. Los angelotes lo saben, y cada uno mira con un guiño de eternidad a quien les mira. Son los mismos que conocierona los abuelos, los padres, los hijos, después los nietos que ya peinan canas y llevan a sus chiquillos a ver y a rezar.
Miran a la Virgen, sobre los ángeles, tan bella. La Virgen sólo mira al Cielo, reconduciendo con su mirada a los que la miran, que terminan también mirando donde Ella.
Bendita sea su Gloriosa Asunción!
+Rev.
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Frater, ¡Viva la Asunción Gloriosa! De Cantillana, claro. Y de todos los pueblos, cómo no. Qué buen gusto y que portento de la religiosidad de nuestra tierra; maravilloso milagro de la fe de antaño que sigue floreciendo en nuestros días y que nos muestra cuánto ha arraigaido -para mayor gloria de esta tierra de María que resiste los embates del laicismo- en nuestro pueblo la devoción por la Madre de Dios.
Es una alegría leer su reseña. Seguimos la tierra de María Santísima.
Hay que dar gracias a Dios por este gran Papa que fue Pio XII.El fue quien proclamo este dogma infalible de la Asuncion.Por el y en el,los cristianos somos coherederos de la Gloria de Maria.Nuestra Señora es el Arca del Nuevo Testamento.En el Antiguo Testamento los dones de Dios son temporales pero en el Nuevo Testamento los dones de Dios son eternos.
¡Qué bella semblanza asuncionista¡
También en mi pueblo y en mi casa la celebramos más o menos así.
Gracias. Reverendo.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez