El Púlpito

Sobre las olas

09.08.08 | 21:35. Archivado en Sobre el autor
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El evangelio del Señor caminando sobre las aguas - Mt 14, 22-33 - es una de esas narraciones "completas", un episodio con exposición-nudo-desenlace tal cual un pequeño drama. Un drama real.

Insisto en lo de "real" por el peligro de "alegorizar" y suponer que se está fabulando lo que fue una escena vivida, un sucedido con protagonistas-testigos. Dejando esto bien asentado, no me importa si luego el comentario "alegoriza" y va más allá de la narración y la escena en sí. Pero lo primero es lo primero: Sucedió y fue así y lo cuentan testigos que estaban allí. Es de los pocos evangelios que siguen la misma secuencia en Mt Mc y Jn ( Mc 6,45ss. y Jn 6,16 ss. )

Cuentan la escena en ilación con la del milagro de la multiplicación, a continuación. Se describe brevemente, pero con "efecto", el escenario: Era de noche-madrugada; la barca estaba lejos de la orilla; el mar estaba agitado por el viento contrario, con la barca "sacudida por las olas".

La escena podría entenderse fenomenológicamente como una teofanía: Hecho-visión milagroso; estupefacción-temor de los testigos; revelación personal; petición de "prueba"; extensión-participación del milagro; respuesta de fe.

San Marcos insiste que no habían entendido lo de la multiplicación de panes y peces; San Juan añade que en cuanto subió Jesús a la barca, tocaron tierra al instante.

Yo suelo comentar que San Pedro no sabía nadar, y que perdía los nervios y la seguridad en aquel lago de Genesaret que tanto conocía. También recuerdo que en un episodio con ciertos paralelos circunstanciales - Jn 21,4 ss. - Pedro es "otro", tan distinto que en cuanto oye que "es el Señor", se tira sin miedo al lago.

Esa es la consecuencia que podríamos "aplicarnos": Cuando Él está, cuando se está con Él - y se le cree y se le ama - se hacen cosas como las que hace Él. Incluso caminar sobre un mar con viento y oleaje.

Y sin embargo, le tengo especial manía al versito de Machado (Antonio) que dice eso de "no puedo cantar ni quiero / a ese Jesús del madero / sino al que anduvo en la mar".

Machado no se enteró de una papa, y fantaseaba entreteniéndose con un Jesús prodigioso sin querer al de la Cruz, despreciando la "sapientia crucis". Ser poeta no es señal de sabiduría, ya se ve. Tantas veces, están con el arpa colgando del sauce y las entendederas jugando a la rueda con las Musas (que son 9, a saber).

Cuando el Señor dice "¡Ven!", hay que echarse al mar...o a la Cruz (cuando toque la cruz).

Y p'alante, que con Él todo se puede. En latín queda mejor: "...omnia possum in Eo qui me confortat" Flp 4,13.

Y al agua, hermanos!

+Rev.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por alfonso 15.08.08 | 22:18

    Solo Cristo tiene palabras de vida eterna.Solo Cristo puede caminar sobre el agua.Caminar hacia la Gloria.La cruz es el paso de la sinagoga a la Iglesia,la cruz es el paso de la muerte a la vida,la cruz es el paso del inmanentismo a la trascendencia,la cruz es la carroza real que nos lleva al BANQUETE DEL REINO.Un Reino donde no se muere mas.La mision redentora esta todavia en sus comienzos.(Juan Pablo II,Redemptoris Missio).

Martes, 29 de mayo

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