
No sé si en algún blog se habrá comentado el artículo de Don Antonio Montero - ¿Una descristianización programada? - que aparece en la sección "Columnistas" de esta web. Pero a mí me dan ganas de escribir algo a propósito.
Lo primero, que el artículo es de género conciliador, irenista, pro-mediador. Don Antonio no tiene ya edad para meterse a trompar como un ariete. Pero la situación que se vive en España desde la llegada de Zp al gobierno merece reflexiones-consideraciones más "recias", menos "batidas" (Batir las cosas hasta hacerlas merengue es una cualidad o un defecto, según).
Pienso - razonablemente - que el laicismo del gobierno y la laicización galopante zpera no son casualidad, sino parte de un "plan". Un plan de la izquierda que se aferra a viejos conceptos "míticos" de la izquierda como el de los célebres "poderes fácticos". No sé quién lo acuñaría, pero fue un elemento omni-presente en los discuros de la izquierda marxista, que veía "poderes fácticos" hasta detrás de las chumberas y debajo de los semaforos.
Tan convencidos estaban, que en cuanto llegaron al gobierno de nuestra tierna y temblorosa democracia empezaron a hacerse cargo de los "poderes fácticos", con toda eficiencia. Con la Banca-las Finanzas estuvieron pronto, muy pronto, a partir un piñón; la alianza PSOE-PRISA nunca se ponderará en todo su valor, que es tan grande como parece y mucho más; al Ejercito lo fueron "reciclando" pasito a pasito (la coartada del Tejerazo fue magníficamente aprovechada ad casum). Y al final del inolvidable periodo felipista sólo quedaba intacto el cuarto poder, que era la Iglesia. Y ahora le toca, con Zp.
Personajes tan "siniestros" (y "disimulados") como Peces B. dicen que son los que llevan la trama y urden el programa, una especie del volteriano "écrasez l'infame" retomado y puesto al dia, con todas sus consecuencias. Si a eso se une la forzosa "des-ideologización" post-marxista de la mayoría de las formaciones de izquierda y la búsqueda de un nuevo "perfil" ideológico de tipo "a-moral" con el socorrido "catalizador" del ubícuo progresismo, un "programa descristianizador" es lo más efectivo para impactar y hacerse notar.
Barrer a la Iglesia de las instituciones y medios sociales, y dejarla reducida al estricto ámbito de la confesionalidad privada ha sido una de las perennes intenciones de la política de las izquierdas continentales (europeas). Llevamos más de dos siglos con una batalla en la que las víctimas y el desgaste han sido a costa de la Iglesia. Y en España estamos contendiendo esa batalla casi con los mismos planteamientos de hace dos siglos. Atavismos, extrañas reviviscencias, incomprensibles en la mente de nadie que se tenga por "estadista" del XXI.
No quisiera, en este escenario, una Iglesia atrincherada con mecha y cañón. Pero una Iglesia encogida o indolente o pactista o contemporizadora, tampoco. Mucho menos, poque nos va mucho en el asunto.
Y es verdad que tienen programa: Para la "crisis económica", lo dudo; pero para "desgastar" a la Iglesia, seguro.
Pero anímense y recuerden, hermanos: Non praevalebunt!
+Rev.
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El miedo surge siempre ante lo desconocido, nos crea inseguridad y nosotros nos sentimos cómodos en lo conocido.
Conozcamos a Jesús y nos dará igual todo lo demás.
La fe da seguridad, confianza, valor,...
¿Por qué esa alarma? Épocas peores hemos tenido a lo largo de la historia, dándose el contrasentido de que cuanto más perseguidos estábamos con más fuerza arraigaba la fe.
Quizá hasta sea necesario una persecución en toda regla para separar el grano de la paja; no sé si estamos en tiempo de recolección o no aún.
D. Antonio Montero siempre fue un poco "irenista".
No voy a meterme en cuestiones excesivamente políticas, no creo que sea este el propósito de la religión, y se supone que este es un blog religioso. Pero creo que es bueno expresar aquí la opinión personal, aunque a veces tenga ese cariz.
Personalmente, pienso que ZP es excesivamente dogmático (dogmático de izquierdas, pero dogmático al fin). Alguna vez me he llegado a preguntar si es de verdad un hombre de estado en toda la extensión de la palabra.
Por otra parte, dudo mucho que un Presidente del Gobierno, sea quien sea, pueda hacer un daño excesivo a la Iglesia si ésta, previamente, no se ha hecho daño a sí misma, negándose a caminar con los tiempos que le ha tocado vivir.
Por otra parte, la Iglesia nunca ha cedido frente al poder temporal cuando ha considerado que éste no tenía razon. No veo ningún motivo para empezar ahora a transigir.
La Historia ha demostrado en muchas ocasiones que, para que algo resurja con fuerza, es necesario a veces que sea perseguido.
Hemos estado acostumbrados en España a una Iglesia indolente, que se conforma con celebrar los sacramentos "de aquella manera" y dormitar el resto del tiempo.
Pero ya va siendo hora de que los cristianos empecemos a vivir nuestra fe con gozo, con ilusión, con valentía, y que no nos dejemos pisotear por quienes sienten un odio incomprensible hacia tolo lo que huela a católico.
Para que las cosas se arreglen es necesario, muchas veces, que se pongan muy mal. Y esto aún no ha sucedido, pero llegará. A ver si los católicos somos capaces de dar la talla cuando llegue el momento.
¡Huy!
Un afín al zp-laicismo.
Y con "antojeras" de idem.
Lo que no sé para que leen lo que les irrita (porque les pica).
En fin.
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Leo el escrito del "reverendo" y me indigno, de hasta que punto puede tergiversarse la realidad.
Fundamentalistas os vais a quedar como el gallo de Moron "sin plumas y cacareando".
Es que son los fieles (y las fielas) los que están, precisamente, bajitos de tono.
(y la Jerarquía - salvo excepciones - timorata y rezongona...y poco más)
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Mire, como bien dice la culpa comienza con ciertos prelados, la mayoría, acomplejados y pactistas. Eso pasa después a la mayoría de la feligresía.
Lo que hay que hacer es vivir el catolicismo sin complejos.Los políticos podrán urdir todos los planes que les dé la gana, que si los fieles no se achantan no pasará nada.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez