
Hoy era de esos dás que venían marcados especialmente en el devocionario católico: El Jubileo de la Porciúncula. Donde había conventos de franciscanos, clarisas o capuchinos, el jubileo del 2 de Agosto era toda una institución.
Una institución casi tan antigua como la Orden, que nació pacífica y benevolente, como Francisco. Es curioso que mientras los dominicos de Stº Domingo bregaban en batallas de fe y ortodoxia por el midí francés de los albigenses, los franciscanos estuvieran empeñados en obtener del Papa "el perdón de Asís", la indulgencia de la Porciúncula . La historia es muy bella, como una florecilla de San Francesco, bondadosa y llena de consuelo.
La capillita de la Porciúncula es hoy una diminuta iglesia dentro de su iglesia mayor, la imponente Basílica de Stª María de los Ángeles, extramuros de Asís. Cuando entras en la Basílica (magnífica obra del Vignola) llama la atención el espacio vacío, todo arquitectura; desde la puerta, a lo lejos, se vislumbra - siempre iluminada - la pequeña Porciúncula, en la que apenas cabrán diez o doce personas, tan bajita que hay que agacharse para entrar (como en Belén, como en el Stº Sepulcro) y el techo y el tejado se pueden tocar con la mano. Está toda pintada por dentro, con preciosos frescos del Trecento representando escenas de la vida de la Virgen, y otras con la historia de San Francisco. Es como un tabernáculo atesorado dentro - en el centro - del edifico mayor, como un corazón.
La Porciúncula se hizo popular porque el jubileo se extendió más tarde a todas las iglesias conventuales de franciscanos, clarisas, concepcionistas y capuchinos. En el arte hispano dejó su huella en la doble portada que algunos conventos abrían en sus fachadas para que la gente entrara por una puerta y saliera por la otra. Como la indulgencia se concedía "toties quoties" (todas y cada una de las veces que se hacía la estación del jubileo dentro de la iglesia) los fieles entraban y salían una y otra vez. En las Cartas de España, J.Mª Blanco White recuerda las tablillas que se colgaban en las puertas de las iglesias con el aviso "Hoy Se Saca Ánima", porque la indulgencia se podía aplicar a modo de sufragio por los difuntos.
Cuando se dejó de predicar sobre las Ánimas y todo eso, decayó la devoción del jubileo franciscano. Conozco el caso de un párroco que no dejaba a su coadjutor predicar del Infierno ni del Purgatorio, no sé si porque él ya no creía, o si porque pretendía que también la gente dejaran de creer.
Si hay algo netamente católico además del Misa y el culto a la Virgen y los Santos, es la creencia en el Purgatorio (escatología intermedia) y en las Indulgencias (particular doctrina derivada de la Communio Sanctorum). Desde Trento fue casi un santo y seña de identidad católica.
Pienso que si nos midiéramos esa "catolicidad" con el metro de la Porciúncula, nos asombraría lo bajita que está de nivel. No sé si me explico.
Paz y bien, hermanos!
+Rev.
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Seguramente: Escribo en el blog personal de un compadre, que me cede su "espacio" y lo comparte con otro par de colegas. Aunque seguro que no encontrará "calcado" un artículo y otro, ¿verdad?
Aquí me "modero" y "autocensuro" más.
Para no armar guerra.
Yes.
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Este comentario lo he leido en otro blog. ¿También lo administra usted?
¡Vaya! Dice "sustento bíblico" y obvia el otro "sustento" que es el de la Tradición-Magisterio, tan fundamental como el bíblico y sine qua non.
En Trento, la Iglesia remarca lo que la reforma protestante niega. Así, la Misa, el Culto Eucarísitico, los Sacramentos, la veneración de la Virgen y los Santos, la promoción de la caridad/obras de misericordia, etc. pasan a ser "señas de identidad" católica frente al escueto, reduccionista e insuficiente "sóla Scriptura-sola gratia".
Unas señas de identidad que no se inventaron entonces, sino que están presentes - con más o menos relevancia - desde los orígenes.
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Arturo: ¿usted se ha leído el libro de los Macabeos? Intuyo que no. Su caso me recuerda el de tantos que convierten la ignorancia bíblica en penoso púbpito de necedades.
Por lo demás, muy buen artículo colega. Dios te bendiga. Y su Madre de los Reyes, que está de multitudinaria novena (aver quién reune miles de personas diarias en todo un mes de agosto), te tenga presente en su poderosa intercesión ante su Hijo.
Gracias por el artículo, estoy de acuerdo con él en la mayor de sus partes excepto en el final. Decir que la creencia en el purgatorio es algo netamente católico y aduciendo al Concilio de Trento me parece una desproporción. Reconozco el valor de la fe y el sentido de esta creencia sobre la escatología, pero me da la impresión de que el catolicismo es algo más que las postrimerías. Una teología ascendente pone énfasis en las búsquedas del hombre, en sus balbuceos sobre Dios y en la precariedad de certezas, excepto que Dios es nuestro Padre. Lo demás son teorías, incluído el purgatorio que no tiene sustento bíblico.
Hola.
Una bonita historia. Por otra parte, creo recordar que la creencia en el Purgatorio existe también dentro de ciertos grupos gnosticos.
Gracias por este remanso de paz, Reverendo.
No creo que tenga muchos comentarios, pero será muy leído.
No sé si me explico.
Martes, 29 de mayo
Reverendo
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