08.09.08 @ 08:39:16. Archivado en 2.1 Microficción
Todos los días, y a cualquier hora, los habitantes del DeEfe, territorio de la catástrofe ecológica, se ensamblan y desarman en el espacio simbólico de la mirada del Otro. Se transforman en representaciones y cápsulas de atracción, indiferencia, recreación y rechazo. De ciudadanos y fantasmas se compone la actual narrativa citadina que recorre la poderosa maquinaria de destrucción de la ciudad. Cada paso que se da es un intento de fuga hacia la libertad o una ficción de escape. Están presos entre muros de ruido, espejismos, calles transitadas y las realidades paralelas del ciberespacio. Ahora que ya casi se extinguieron las aves en el envenado cielo, los mutantes urbanos tejen los hilos de sus reminiscencias, envían mensajes SMS o chats y caminan presurosos para ser de vorados la serpiente metálica que recorre el subterráneo de la neo Tenochtitlán. La arquitectura de la felicidad se basa en el olvido y el desdén, por eso, por un instante, todos asumimos el papel de autistas funcionales.
>> Sigue...