Actuales espacios de expresión y convivencia
20.05.08 @ 03:36:51. Archivado en 1.5 El tema de hoy
DE ACUERDO con el autor de la novela Neuromancer, William Gibson, el ciberespacio es “una alucinación concensual experimenada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se les enseña altos conceptos matemáticos… Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de información. Como las luces de una ciudad que se aleja”. Lo que el escritor quiere decir es que en efecto, ese concenso virtual que aceptamos al encender la computadora, abrir el msn, checar si nos han llegado mails, subir fotos al hi5, crear un post en el blog o ver videos. Es evidente que ha modificado el modo de pensar contemporáneo.
Disciplinas como la arquitectura replantean el funcionamiento de la vivienda en sociedades donde los individuos conectados a la banda ancha, una especie de sujetos que gran parte del día se la pasan viendo la pantalla del ordenador o del celular.
Las ciencia de la comunicación no podía quedarse atrás y poco a poco va entendiendo de qué van las redes sociales o cuál es el universo en el que viven los usuarios multimedia, es preciso decir con otras palabras que estos usuarios Infinitum o Ciudadanos 3G se han convertido en los nuevos ciudadanos generadores de información. El sujeto como medio. Todo es información. Ha quedado atrás el papel de los medios como meros informadores, entes de información que se manejaban en una relación vertical y unidireccional. Esta sin duda ha sido una de las causas por las cuales las redacciones online e impresas tienen a fundirse.
Si eso de la web 2.0 es más que un eslogan para convertirse en la ruta hacia la que se dirigen de ahora en adelante los medios: motivar a los televidentes, radioescuchas o lectores a mandar emisiones en formato seudo periodístico. Ahora cualquier persona es un medio en sí misma. Ahora sí podemos decir que se trata de medios de comunicación y no sólo de información, donde el usuario/lector es un ente pasivo ante los mensajes que consume y no puede revirar, preguntar o impugnar lo que llega.
Jorge Luis Borges tiene un cuento que se llama El Inmortal donde el personaje principal llega al núcleo mismo de un laberinto que describe como una ciudad, y tras recorrerla hasta la locura dice en un primer momento: los dioses que crearon esta ciudad estaban solos. Estaban solos dice. Y que somos ahora nosotros? ¿No somos acaso una célula autónoma, cerrada, un dispositivo que recorre la ciudad conectado a un teléfono celular, al ipod, a la laptop?
A mí me parece que como en el cuento del multicitado Borges también estamos solos y a la deriva y nos metemos a internet para ponernos en estado online con otros dispositivos humanos con una forma de pensar muy similar. No se trata de quién tiene más información que otro, los estados emocionales son parecidos. Regreso a Marshall McLuhan, él hablaba de una aldea global y aquí estamos. Experimentado con realidades virtuales tan potentes que hasta llegamos a creer, como en Matrix, que en efecto, es como si tuviéramos el efecto mezcalina que agobia a Neo y al encender la computadora y conectar el modem inalámbrico nos desaparecemos por fin de este mundo que no nos gusta. Lo primeros que abrimos es el messenger, a veces ya no hablamos con nadie de nuestros contactos, a todos ya los conocemos aunque sea de chats, el aburrimiento entra en nosotros. En seguida abrimos una ventana y entramos a ver quién nos ha agregado a las cuentas de hi5 o facebook o nos ha escrito un comentario en nuestro blog o flickr. Rastreamos.
La pregunta de cómo han modificado los blogs el quehacer periodístico ya esta rebasada. Sólo resta abrir el sitio online de un periódico o noticiero de televisión para ver cómo los profesionales de la información llaman a los ciudadanos comunes y corrientes a que envíen sus materiales para su publicación, es lo que la nomenclatura actual del ciberespacio ha dado en llamar web 2.0 –aunque entrar de lleno en este tipo de clasificaciones lleva a que otro le denomine periodismo 3.0 o web 2.0.1 y así, de ahora en adelante. A veces me pregunto qué se pretende con esta especie de numerología geek que parece otra actividad cabalista.
La cuestión creo yo es qué hacer con los blogs de ahora en adelante. Umberto Eco habla de la obra abierta como una pieza multisemántica que desencadena en el lector/espectador una serie de información que decodificara de acuerdo a su experiencia personal. Los blogs han asaltado los portales electrónicos de los medios de comunicación más conservadores y han revelado el grado de interactividad y respuesta en los ciberusuarios. Ahora, hasta los columnistas más reacios a entrarle a los blogs tienen una bitácora aunque con la idea aún de que se trata de un discurso lineal cuando internet es la dimensión de la neurosis y la paranoia absoluta con todos los recursos que emplea para repetirse a sí misma como el linkeo y el hipertexto. Entonces, si ya se han subido a la nave editorial lo que queda es experimentar nuevas formas de discurso y estrategias para seducir al lector, pero antes, primero, a nosotros mismos.
Aunque no sólo los blogs han cambiado la forma de hacer periodismo, entendiendo como periodismo la práctica profesional de buscar y editar la información que la agenda política y mediática rige en la sociedad. El blog, ya debemos ver a las bitácoras online como un nuevo género de escritura que combina videos, música, diseño, podcast, análisis, diario rosa, catarsis y egocentrismo se han adjuntado con gran poder en los portales electrónicos.
Internet sí logra que a través de redes sociales los cibernautas se comuniquen y que salgan de esa realidad paralela para luego citarse en la calle. Se habla que todo este lenguaje requiere de una nueva pedagogía, sin embrago no me lo parece tanto. A los que habría que educar serían a nuestros padres y abuelos, pero las nuevas generaciones, la Generación Infinutum o 3G.
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Filemón Alonso - Miranda
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