La fiesta que armaron Sasha y Digweed al norte del DF
29.04.08 @ 08:00:25. Archivado en 1.5 El tema de hoy, 1.3 Imagología, 1.2 Mis fotos

LUCES ROJAS, AZULES Y AMARILLAS atraviesan las retinas que devoran todo lo que hay a su alrededor. Sonidos progresive-trance viajan en ondas que cortan el espacio, rebotan en los muros y llegan hasta los oídos que los transforman en imágenes que mueven a los cuerpos como si fueran máquinas. Electrolitos en las venas.
Máquinas que se desmaterializan y se reconstruyen con la frenética música que los gurús de la noche, John Digweed y Sasha, envían desde el alto entarimado colocado al oriente del Centro Banamex. Máquinas en búsqueda neurótica del ruido que las haga estallar de placer, que su mente vuele en una rítmica esquizoide para irse muy lejos de la cotidianeidad.
Es 19 de abril. Alrededor de las 12:30 de la noche aparecen sobre el podium, inermes y frágiles, arquetípicos, solitarios e inofensivos. Todos aplauden, gritan y chiflan cuando mencionan los nombres de los dj´s. Comienza la sesión. "¿Sabes a qué horas va acabar?" ―pregunta alguien a la derecha. "No, no sé, pero dicen que ayer tocaron hasta las cuatro de la mañana" ―contesta una voz, también de rostro perdida, en la oscuridad. El sudor escurre y la prohibición de fumar tabaco hace del cigarro el objeto más deseado de la noche, claro, después de las sustancias químicas, la cerveza y el agua. Y es que en el Distrito Federal entró en operación desde el pasado 3 de abril una nueva legislación que restringe fumar tabaco al interior de bares, restaurantes y antros de la ciudad so pena de cárcel. Aunque eso no impida que los más intrépidos saquen sus delgados y alargados cigarrillos y los demás se acerquen a pedir "un tren".

―Oye, ¿me regalas una fumada? ―Le pregunta una chica a un tipo que mueve la cabeza hacia todas partes mientras se traga el humo caliente. El olor a mariguana quemada se dispersa por el lugar. Los de seguridad se encargaron, al principio, de sacar a todo aquel que encendiera tabaco aunque ignoraron a los que decían en voz alta "tachas-tachas-tachas" como si acompañaran la pista del dj. ¿De a cómo son? "De a 150 y de a 200 (alrededor de 10 euros) el candy-flip (mezcla de LSD y MDMA)… ¿cuántas quieres?".
La fiesta también fue una pasarela de amplios escotes, ajustadísimos pantalones, minifaldas, shorts, zapatillas de tacón de aguja y vestidos de noche que el sonido acariciaba sobre la pista de baile donde más de 4 mil asistentes se movieron al ritmo que los gurús de la noche. Pero no sólo ellas convirtieron el sábado pasado al Centro Banamex en un glamuroso ritual musical, ellos llevaban sus mejores camisas, pantalones y gafas oscuras para ocultar la mirada intoxicada.
Aunque hubo algunos que revivieron la escena rave que pegó con gran poder en la capital mexicana hace cinco años y sacaron pulseras y atuendos apropiados. Eso incluía inciensos, luces, brillos en el rostro y la buena vibra.
Digweed y Sasha empezaron juntos la sesión. Luego, el rubio cedió el espacio a su compañero de la gira mundial Spring Club Tour 2008, que durante tres días consecutivos ha pisado las plazas más importantes del país: Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México. Hasta las seis de la mañana se fueron alternando el espacio hasta cerrar otra vez los dos. Los ritmos techno-progresive parece que le sacan el corazón a los asistentes que se lanzan con desasosiego y desesperados, por el oscuro local, a recuperar su órgano vital. El amplio antro se ensancha y angosta con el bombardeo del sonido. Nadie se salva. El bombeo de la sangre se hace más intenso; las fuerzas no ceden, la música no para. El MDMA se encarga de anclar el cuerpo al piso mientras la mente continúa su viaje por el espacio y por el tiempo montada sobre ondas house trance.
Filemón Alonso - Miranda
autor
Contacto


