Ojos por todos lados
31.12.07 @ 22:00:22. Archivado en 1.3 Imagología, 1.2 Mis fotos

RUBIA La ciudad es rica en generadores semióticos; gran parte de ellos reproduce el leimotiv del mercado: crear necesidades para vender. La anorexia y un estilo de belleza son el canon conteporáneo
EL PRINCIPIO DEL FIN de la privacidad o intimidad. El diccionario la define como una "zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo". La conversión de las sociedades contemporáneas en una mega Sociedad Vigilada tal como la plantea David Lyon en Surveillance Society.
Proliferan pantallas y cámaras video/fotográficas y teléfonos intervenidos por toda la superficie de Ciudad México. Cámaras ocultas en postes de luz, en los pasillos del metro, la escuela, el aeropuerto, en la parte superior de los elevadores, en sex shops, en la casa, los supermercados, bancos, en las oficinas del trabajo, los tianguis; en fin, en casi todos los espacios públicos. Por si aún no fuera suficiente, los teléfonos móviles se han vuelto unos agentes proactivos a la hora de invadir la intimidad.
El concepto foucaultiano de panopticón se traslada a las claustrópolis en forma de mayor bienestar y seguridad. El manual del encarcelamiento social viene de la novela 1984 de George Orwell donde unos pocos vigilaban a muchos; cosa que ha sido pervertida ya que ahora en la telerealidad unos muchos (audiencia o telespectadores) espian a unos pocos cuando duermen, se duchan, cuando desayunan, cuando tienen sexo, cuando complotan unos contra otros, cuando se sienten deprimidos por el encierro (psicología conductista). He ahí el alimento de las masas.
La defensa del espacio público, concepto revisado por Jürgen Habermas, es una de las muchas conquistas del liberalismo. Surgió, en gran medida, por la separación Iglesia y Estado; así como por la división entre espacios colectivos e individuales.
Seguridad o privacidad; nunca las dos juntas. De acuerdo con Anthony Giddens, en La Transformación de la Intimidad, “la posibilidad de la intimidad implica una promesa de democracia”.
Saltamos de una Sociedad Vigilada a una Sociedad del Control que tras el 11-S, 11-M y los atentados terroristas de London, los gobiernos de cada nación revisan, espian, husmean cualquier información, cualquier dato privado es importante.
Bajo el pretexto de que los ciudadanos se encuentran temerosos de sufrir atentados como los de Nueva York, Madrid u otra urbe asolada por el radicalismo, el Estado se encarga de cuidar y vigilar de tiempo completo las vidas de sus gobernados. En Estados Unidos el gobierno interviene millones de llamadas telefónicas y mails. Hasta hace unos años al Estado no le interesaba conocer nuestra edad, domicilio, cuentas de correo electrónico, las llamadas más recurrentes que hacemos a móviles, escolaridad, vida sexual, intereses políticos, condición civil, historia clínica de la familia... las cosas han cambiado.
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Filemón Alonso - Miranda
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