¿Desaparecerá el PRD?
14.12.07 @ 09:55:55. Archivado en 1.5 El tema de hoy, 1.8 de política, 2. Los mass media
LA GOTA QUE DERRAMÓ EL VASO SE LLAMA COFIPE. El tema de agenda mediática en estos días -junto con la aprobación del proyecto de reforma judicial en la Cámara de Diputados, que incluye el reinicio de los juicios y de los cateos sin una orden judicial- es la disputa que hay en el Partido de la Revolución Democrática entre los simpatizantes del autodenominado "presidente legítimo" Andrés Manuel López Obrador y los seguidores del precandidato a la dirección nacional del partido, Jesús Ortega.
El martes pasado, los diputados perredistas que se manifestaron en contra de las reformas al Cofipe son los más cercanos al movimiento de López Obrador, y suelen chocar con las corrientes mayoritarias del sol azteca, como la de Nueva Izquierda, que lidera Jesús Ortega. De los 127 legisladores federales, 62 votaron a favor de las reformas y 43 en contra. Hubo tres abstenciones y 19 ausencias.
La guerra verbal entre Los Legítimos y Los Chuchos ha trascendido hasta la blogósfera donde traban senda disputa que en este momento mantiene encendidas las alarmas para la línea de izquierda... ¿Será una confrontación patrocinada por la extrema derecha para liquidar, de una vez por todas, a todos los críticos de esta Presidencia mediocre? ¿Cuáles son los beneficios y perjuicios de esta división?
La semana pasada también los lopezobradoristas lanzaron la propuesta de desaparecer al PRD y refundar un nuevo instituto político junto con otros partidos menores, como los partidos del Trabajo y Convergencia, pero fracasó la propuesta. La intención de que éste sí abanderara las propuestas del ex candidato presidencial de 2006, no como lo hacen actualmente los líderes parlamentarios del sol azteca que mantienen un acercamiento con la derecha ideológica encabezada por el presidente Felipe Calderón. Eso ha hecho que el tabasqueño una y otra vez refunfuñe y lance todo tipo de reclamos contra Carlos Navarrete y Javier González Garza, quienes han desoído sistemáticamente toda clase de iniciativas que le lleva el Frente Amplio Progresista.
El caso es que a un año de Calderón ha conducido la política del país, el caso López Obrador ha ido cayendo cada vez más en el olvido mediático y sus palabras cada vez más se evitan en cualquier medio de comunicación. La figura del mesías se ha convertido en una pieza de fragmentación. Por desgracia, esta división sólo afecta a los sectores críticos, a los que ponen la balanza un poco más equilibrada.
En este momento no hay otra figura fuerte en el panorama político nacional que logré convocar a las masas como lo hace el tabasqueño, sólo que su necesidad y obstinada insistencia en vivir en el berrinche postelectoral lo ha cegado a tal punto que se ha vuelto un enemigo de todos. Las propuestas brillan por su ausencia. El momento de la revuelta ha tomado a todos y sólo se puede observar cómo la derecha extrema se adjudica más espacios mientras los que deben estar pendientes de las situaciones que rigen al país viven en una prolongada borrachera de reclamos.
De continuar este festín de bravucones en el PRD no dudemos que el partido desaparecerá al no ser una opción sino un estorbo.
Filemón Alonso - Miranda
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