Viajar de noche [2]
16.05.07 @ 01:04:44. Archivado en 1.5 El tema de hoy, 1.3 Imagología, 1.2 Mis fotos

LA DEXTROANFETAMINA comenzaba a hacerme efecto en el subterráneo citadino: luces rojas y azules, voces, ruidos aletargados y paranoia acompañada de euforia. Ya habían pasado exactamente 23 minutos desde que me comí el octágono rosáceo. El tren, el maldito tren se mantenía imperturbable a mis delirios, como si se burlara del miedo que de pronto me invadía. Pero ella estaba allí. La noche es para muchos sólo una faceta del día, un tiempo donde se les autoriza descansar, dormir y ver la televisión; recuperar fuerzas para volver, como animales, a trabajar al día siguiente. No entienden que el reino de la oscuridad es sexual y parece más un equilibrista que reta a la gravedad que un enclenque idiota que paga todo con tarjetas de crédito...
Por fin, ella rompe la silente rigidez de mi cuerpo y sonríe (agita su expresión de bestia exótica salvaje)... "Beber tu sangre"... Las sobras que producen los asientos verdes del tren, que en este momento veo violetas, forman de pronto cientos de rostros sobre el piso. "¿Quién te dijo que las cosas permanecen estáticas, como suponía el infeliz de Spinoza?". Me decía en el oido. Veo que trae puestas una puestas de piel que con alegría rozan sus rodillas. La vuelven sensual, sexual. Máquina de placer. -Sí, me encantaría recapitular la historía del universo entre tus piernas- alcance a decir, pero no la ví mientras mis ojos se acostumbraban otra vez a la cruda luz blanca del vagón... "En la siguiente estación bajo".
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Filemón Alonso - Miranda
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