"DIJERON que ellos eran soldados; que eran superiores a cualquiera; que tenían derecho a hacer lo que quisieran. Además, nosotras éramos unas putas y para eso estábamos, para complacerlos en todo.
Primero fue uno de ellos. Me tomó por la fuerza, me golpeó y me hizo mucho daño. Se portó como un loco, como un verdadero cobarde. Yo estoy acostumbrada a tratar con todo tipo de hombres y algunos son groseros, pero esto era muy diferente. Los soldados disfrutaban con nuestro dolor, era como un juego perverso, en el cual todos querían ganar".
Con el título Prisionera de la vida, la autora de estos dos párrafos narra en cinco páginas una experiencia que la marcó para siempre. Ante 200 mujeres en el encuentro Mujeres en Resistencia, celebrado en la ciudad de Oaxaca del 26 al 28 de abril, una de las víctimas de la violación ejercida por militares a 13 mujeres en Castaños, Coahuila, el 11 de julio de 2006, compartió un suceso que cambió el rumbo de su vida.
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