Acabemos con el garrafón

Permalink 29.05.08 @ 23:16:11. Archivado en Cuestiones de Estado

La vida la determinan cosas pequeñas. Nos lo recuerdan las mujeres, con su extraña sabiduría: “La importancia está en los detalles”. Basta unos pocos mililitros de veneno, de cicuta socrática, para pasar del estado vivo al estado muerto. Basta una lágrima de LSD mojada en un cartoncito para ver dinosaurios por el pasillo. Basta un brevísimo escape pedorrero en una primera cita para estropear una tierna y dulce historia de amor almibarado por siempre jamás.

Reivindico desde hace tiempo la creación del PPC, el Partido de las Pequeñas Cosas, pero para ello debería erigirme en líder, encontrar un color, como el magenta de la Díez, y ponerme a hacer campaña. Serían mítines pequeños, con micro-micrófonos, y en salas de actos mínimas, como aquella capillita del colegio del Huerto en que nos hacinaban graciosamente de pequeños. Al menos estaba Jesús, o brillaba la lucecilla aquella, en el cirio rojo como el caramelo de las manzanas caramelizadas.

Basta una piedrita en el riñón, insisto, para ver las estrellas y cada uno de los anillos de Saturno. Me dice cierta futura redactora talibana que su padre tuvo uno de esos accesos directos al dolor, conocido también como “el parto masculino”. Y que le dio un chungazo que casi se quedó tieso, y que perdió el conocimiento, y que hasta se hizo pis como un niño de trapo muerto.

Yo mismo, que atravieso una extraña dolencia precisamente en lo tocante al mear, me acabo de tomar un sobrecito de no muy halagüeñas indicaciones. Monurol, se llama, 3 gramos, y dice en el prospecto que su ingesta, en no sé qué condiciones, “podría comprometer la vida”. Ya en Google, donde se andan con menos miramientos, dicen que puede provocar la muerte. Y yo lo he tomado, en plan cicuta, hace unos veinte minutos. Y sin receta médica. Ponte tú en Madrid a que te hagan las pruebas de la tolerancia esa, pasa por Urgencias, ambulatorios varios, rellena formularios mientras la dolencia sigue su curso, al margen de trámites sanitarios. No. He vertido los polvos blancos, he removido con agua fría, y he engullido ese sobre maniqueo: o cura o mata. Engordar no creo.

Y ayer, sí, me tome una copa, una puta copa, en un bar que paso a citar a continuación por si existiera esa Policía del Garrafón, cuya creación incluiré en mi programa si es que algún día me meto a líder de grandes cosas pequeñas. Sol & sombra, calle Echegaray, 18. Es de esos con matones a la puerta, así que esto puede ser incluso más peligroso que el Monurol, 3 gr. Pues bien, esa miserable combinación de Johnny Walker con naranja me ha hecho estar jodido todo el día, como con serrín descendiendo por mis sienes, blandenguería de garganta, desazón generalizada, tensión mandibular, escozor de dientes y pesadez cefaléica aguda.

Acabemos con el garrafón, no sé cómo, pero acabemos con él, de una fakin vez. Prometió algo el ministro Bernat Soria, ahora solo falta ponerlo en práctica. Que se pase por el Sol & Sombra. Quizá yo no viva ya para entonces, ay*.

*De todas formas, se valorarán firmas de adhesión a una hipotética y futurible redacción de un esquema de bosquejo de proyecto de declaración de intenciones el Partido de las Pequeñas Cosas, el PPC.

Con Bernat Soria, que a los días le nombran ministro

Permalink 09.07.07 @ 01:54:55. Archivado en Cuestiones de Estado

Vino un día Bernat Soria por aquí, a finales de junio. Un poco por aquello de que es uno de los científicos más prestigiosos del lugar, hubo que atenderle y hacerle algunas preguntas por si soltaba algo. Sólo le requerimos la chica de la agencia EFE y yo mismo, bajo órdenes de arriba. Nos habló de la importancia de la gestión, de cómo los científicos sabían de ciencia pero no de gestión y que, claro, también les toca dirigir programas andaluces de terapias celular y cosas así o el centro de biología molecular y medicina regenerativa. “Saber escuchar y trabajar con generosidad”, nos dijo, como clave para aprender a manejarse en el trabajo de la gestión. Tenía un hablar suave, como de médico pediatra, sin ninguna estridencia, con más bondad que rigor, con más sensatez que estomagantes datos que uno no entiende, así de primeras.

Después de la minideclaraciones, volví a la sala donde trabajamos aquí en los Cursos de Verano de la Complutense, y paladeé esa excelencia profesional que, a diferencia de otras tantas, no olía a corrupción moral, ni a aplastamientos de cabezas para llegar más alto. “Trabajar con generosidad”. Un tío como para tenerlo de padre, ciertamente. De células madre no nos reveló nada, porque todavía no ha habido unos avances significativos que permitan imprimir grandes titulares, por lo visto, pero no se anduvo con grandes circunloquios para confesarlo. Honestidad.

El viernes 6 de julio nos llega el txupinazo informativo. Cambio de gobierno socialista. La política parece de pronto la renovación de la plantilla culé, con fichajes estelares de los aumentan a saco el número de sossis, y Cesar Antonio Molina es el Thierry Henry del PSOE. Me hace gracia ver cómo el afable científico, Soria, con sus hablares de
hospital, ostente ahora los honores de portar una cartera ministerial. En un primer momento, la operación de ZP me parece un gran acierto, esa introducción del prestigio y del carisma en los nuevos ministros, ahora que la legislatura empieza la cuenta atrás, the final countdown. También el colocar a la Salgado en Administraciones Públicas, no sea que recupere alguna ley del vino, de la siesta, o del capuchino, electoralmente arriesgada. La jugada la juzgo brillante, y uno hasta se alegra de ver a un tío como Soria en el Gobierno, es decir, gente a la que se admira por lo que hace y de la que España farda. También a Molina, que imprime al tema cultural un vigor renovado. Habrá que ver cómo reaccionan en sus puestos, pues nadie nace ministro y tal. Pero no se podrá negar que Zapatero ha estado hábil, con esta renovación de la plantilla, en plan marketiniano. Porque la política es gestión, etc, pero también MK, algo que Rajoy parece no haber entendido desde que no supo prescindir de los pringados de chapapote político Acebes y Zaplana.

Las no-desgracias

Permalink 06.07.07 @ 00:52:32. Archivado en Cuestiones de Estado

Todos los días ocurren miles. Miles de no-tragedias, de no-calamidades, que no aparecen en los periódicos, o si lo hacen es en pequeñito, o en medio grande, pero vamos, que se pasa página y se olvida al poco. Hay miles de no-atentados a los que hemos sobrevivido, y de los que apenas recordamos cuatro. Propongo conmemorarlos también, recordar también los intentos fallidos porque, si la intención es lo que cuenta, las cifras muertes responsabilidad del virus terrorista sería siete veces siete mayor. El último ejemplo es del Londres, y sus atentados fallidos, cuyos urdidores eran médicos, por cierto. Como aquella ‘caravana de la muerte’ de los de la kaputxa que querían hacer explotar en un polígono industrial madrileño. O aquella otra masacre, que al final quedó en indignados editoriales de prensa, y efímeros suspiros de alivio entre las hipotéticas víctimas que fuimos todos aquellas navidades en que los libertadolaris de siempre quisieron crear, sin éxito, otra efeméride siniestra de la historia reciente.

Qué fácil es pasar a la historia. Quizá ese sea el verdadero motor, esa capacidad para copar la atención, siendo tan poca cosa, verse tan magnificados. Se ve que ahora la intención era volver a las sangrientas andadas en Pamplona, según El Mundo, quien parece que puede usar sus fuentes y recursos para algo más que conspiranoiar. 140 kilos de cloratita elaborada, que tiene una caducidad rápida y que, al parecer, iba destinada a algún cargo público y a quien pasara por al lado, llámese Carlos Alonso Palate, Diego Armando Estacio o Javier Goñi Senosiáin.

Saber que uno ha salvado el pellejo puede hacer más o menos ilusión. Ayer mismo una llave cayó de las alturas a mis pies, y sólo cuando sonó el metálico clic realicé que podría haber caído en mi cabeza, haciéndome no poco daño y hasta sangre. Uno asume esas no-desgracias con un rápido alivio que pronto se esfuma. Tenemos que repertirlo: “Menos mal que no me ha caído esa rama de ficus gigante encima, menos mal no he muerto ridícula y arbóreamente”. En Murcia capital han muerto dos personas de esa azarosa manera. Me lo recordó el otro día un taxista, uno de los pocos que escuchaba y preguntaba al cliente, cosa rarísima por cierto. Hablaba de comprarse un coche bueno, más caro, aunque le costara su sudor. El actual era de los manivela para subir las ventanillas. “Mira, la vida es muy rara. No sabemos nada, si un día te vas a salir por esa carretera y te vas a tomar por culo. Hay que aprovechar”. El hombre bordeó el topicazo sin caer en él, y en cambio le dio una dimensión reveladora al asunto. “La vida es muy rara”. El taxista había asumido esa rareza que es tan difícil asumir, aun en el lecho de muerte. Cuesta también asumir el hecho de que ayer un pamplonés podría haber sido asesinado, una vida doblemente malograda, por no concluirse, y por hacerlo de modo tan inútil. La vida es rara. Los atentados fallidos deberían ser tan condenados como los cometidos.

Mi voto por correo a Navarra: ¡vaya papeleta!

Permalink 24.05.07 @ 19:12:42. Archivado en Cuestiones de Estado

Acabo de depositar la papeleta. Esta vez no ha sido en las azuladas aulas del instituto plaza de la Cruz, ese que me recuerda a un colegio británico de ciudad obrera tipo Manchester. Me he perdido por tanto una de esas tardes de domingo con las briznas del alcohol sabatino en las sienes, en que entra una euforia democrática controlable y agradable. Voté pues, hoy jueves, en una oficina de Correos de la Gran Vía de San Francisco, Madrid, y le entregué el sobre a un funcionario de horrible camisa estampada, destino, eso sí, los famosos institutos de las tardes dominicales del corazón de Pamplona.

Mi voto -tampoco lo confesaré del todo- ha tenido un mucho de neutralidad suiza. Me he desayuno antes un par de articulones periodísticos de estos que meten miedo. Dar el voto a Puras era poco menos que comenzar mañana a hablar en euskera, cambiar las academias de inglés por euskaltegis y el Canal 4 Navarra por la EiTB del famoso mapa de la discordia y el logotipo ese de la paloma que por cierto sería bueno que renovasen si es que aún no lo han hecho. Es evidente que hojeaba El Mundo.

Votar Sanz, y esto ya lo digo yo, era en cambio dar la confianza ('con-fianza en el futuro' es el fallido eslogan peperil) a un habilidoso demagogo (se le nota menos que a Rajoy) capaz de convertir a la masa ribereña en verdaderos ejércitos antivasquitas pertrechados de afilados espárragos arrojadizos o rabiosas oxidadas, igualmente arrojadizas. Votar Sanz equivaldría a dar la razón a aquella curiosa acusación reciente de IU Navarra que les reprochaba haber diseñado unos presupuestos “aburridos”. Votar Sanz supone la continuidad de esa Navarra del bienestar, pero de cierto malestar vital, sobre todo para ciertos colectivos que también son Navarra. Porque votar Sanz es dar votos a una Navarra monocroma, o bicroma, si me apuran, en donde el rojo foral sólo liga con el amarillo gualda. Un partido, el UPN, que busca la unión de los navarros, sí, pero bajo el paraguas de sus siglas, en el que cualquier concepto de navarridad distinto al suyo no cabe.

Votar PSN era el cambio. Pero, macho, vaya cambio. Un cambio con un Patxi Zabaleta de ‘primer ministro’, bajo la presidencia de la I República Foral de Nafarrorum de ese tal Puras. Un político éste que en los carteles de las cabinas de teléfonos me recuerda a un blandito y sosegado pan chino, y del que apenas sé nada, pues mi residencia por la vasta Castilla me priva de esa actualidad política (cosa que quizá sería suficiente para invalidar mi voto, pues quien vive fuera de su tierra básicamente se entera de la misa la media, opino yo, vamos, o sea). He estado tentado, en puridad, de darle mi voto a ese ser de angelical rostro. No lo he hecho.

No me he atrevido a hacerlo, señoras, así lo confieso hoy, en este día lluvioso de avanzadilla electoral. No me atrevo a introducir en las instituciones navarras el veneno del nacionalismo y el PSN no ha hecho sino flirtear con esa Nafarroa Bai que lo único que tiene claro entre su jumelaje de siglas es su apego a la Euskal Herria soñada (y manipulada hasta la sacieté).

Hoy me ha llegado un sms de este pelo:

El domingo se va Barcina y entre todos traeremos el cambio (Barkos). Recuerda: los fachas votan todos. Pasa

Me gusta mucho esta alegría ciertos nacionalistas y votantes de izquierda para llamar facha a todo el que no elija la papeleta “adecuada” y mofarse por sistema de todo lo que no va con su ideología de pintxo y zurito. Este leve pero feo tono faltón ha terminado de decidirme (fijaros en como se decide la democracia en ciertos espíritus confusos como el mío, ojito) para negar el voto a esa más que posible alianza sociativasquika que preconiza con duro carácter de profesora de matemáticas la tal Uxue. Así que al final he acabado votando sin mucha fe a un partido con el glamour y la culedad al nivel de un adoquín de la Estafeta, cuya sola visita a la página web provoca enormes ganas de borrarse de navarro. Luego me han sobrevenido una serie de dilemas sobre una posible pusilanimidad democrática por mi parte, que me han agobiado no poco rato. Me apetece el cambio, pero no me he atrevido a ser cómplice de según qué cosas, aunque luego me ha entrado un arrepentimiento raro por no haber sido valiente, arriesgado, joven y dinámico, etc. Me ha salido al paso cierta frustración por no encontrar ese partido ideal, esa media naranja política, o un 'menos malo' que me convenciera más. En cualquier caso alea jacta est, como decían los romanos que se bañaban en las termas de la calle Curia de Pompaelo.

Anti-PP (again)

Permalink 12.03.07 @ 14:44:16. Archivado en Cuestiones de Estado

Tenía unos temas en la recámara bloguil: sobre si se hacen más cosas en las grandes o en las pequeñas ciudades, sobre la pornografía gratuita, sobre unas cosas que nos ha contado una profesora de la Complu a propósito de la banalización de los libros de texto, sobre lo excesivamente largos que son los reportajes del EPS… y me temo que voy a acabar hablando, una vez más, hartémonos hasta hartar, de manifas, peperos, etarras, banderas y gobiernos. Ayer leí El País, amigos, y eso influye, claro. ¿Alguien se cree eso de la libertad, siquiera en el plano intelectual? Ahora diré OSO POLAR, tratad de no pensar en los siguientes segundos en OSOS POLARES. Es imposible. Acabo de manipularos, jo, jo.

En primer lugar, hacía tiempo que no veía unas portadas tan visualmente atractivas. Fuego, y no osos polares, es lo que transmitían las primeras planas de El Mundo, El País, La Razón y, sobre todo, ABC, que asabanó la portada, quizá con ánimo de reenganchar a parte de ese lectorado presente en la manifestación del sábado y que hace tiempo que compra otras prensas que no son la suya. Era impresionante aquel enorme cortejo amarirrojo, ígneo, flamígero, que venía a recordarnos, a demostrarnos, lo calentito que está el ambiente, y cómo se puede prender la mecha en cualquier momento, cosa que no pasó finalmente. Se ve que hubo una estudiada labor de peluquería iconográfica, y se buscó una homogeneización que les salió perfecta: nada de aguiluchos negros, ni brazos alzados. Banderas constitucionales, España.

Hilo esto con la ideilla que quería transmitir al principio, y que básicamente pretende relacionar esta escalada de la actitud propagandística del PP con el nazismo más puro y duro, ese que lograba jugar con las emociones de la gente (de bien, como dicen los de la calle Génova), hasta movilizar pelotones de germanos capaces de decir ¡Amén! ante cualquier señal de su Führer. Fijémonos en esa bella uniformidad de las banderas, un orden estético realmente sugestivo, en tiempos de fealdad organizada: es muy difícil no pensar en la estética nazi, homogénea, limpia, poderosa, cuando vemos ese banderamen marchar. (De la foto de Rajoy cuadrándose con la bandera de Colón detrás se podría hablar mucho, también de El País por elegir esa.)

A mí me tocó presenciar este espectáculo de la manipulación moderna en Ciudad Real, con unos representantes políticos que, por mucho que le echaron ganas, no es que tengan precisamente la virtud imperial de un líder totalitario: meras cacatúas de las directrices genovesas. Y es que la orden es clara: decir medio verdades (he ahí el arte de la intoxicación) y tocar las fibras más sensibles del personal. Yo mismo, en mi calidad de reportero aséptico cual inodoro, me dejé llevar por cierto escalofrío cutáneo cuando Rosa Romero (candidata a alcaldesa) citaba las penurias que sufrió Ortega Lara o el malogrado Miguel Ángel Blanco, en una mezcolanza conceptual, dirigida, maniquea, burda, cínica y descaradamente manipuladora que hasta por un momento casi me hace creerme todo ese engrudo demagógico.

De nuevo juegan con la manipulación, como han venido haciendo los principales regímenes totalitarios, el de Hitler, el de Stalin, el de Castro, el Franco. Es su última oportunidad para lograr el poder que tanto les escoció perder, casi tanto como en las elecciones de febrero del 36. Esta gente de orden no tolera las salidas del guión, como no toleran perder la potestad para imponer su verdad. Y es cierto que esta vez se están creciendo, pues dulcificar la condena a un etarra de la peor ralea no es fácil de asumir por nadie, ni siquiera ese catolicismo que llena parroquias de barrio los domingos, feligreses que parecen tener en la sed de venganza su sacramento, más allá de otras enseñanzas que también son palabra de Dios. Se están creciendo, y Zapatero está flaco y temeroso, y para mí que delira a ratos, pero este es un órdago que puede salirles caro. Me lo recordaba bien claro un redactor de deportes: “No perdieron las elecciones por el 11M, las perdieron por mentir, por hacer trampas”. El pueblo demostró entonces que no se las daban con queso, esta vez no tiene por qué volver a picar. La historia, la sociología, cambiar la opinión pública es más complicada de lo que el PP cree, en tiempos de Internet, y De Juana no es Irak. Y a pesar de Irak el PP lo tenía entonces todo más o menos bajo control. Pero luego jugaron sucio, como ahora.

Ciudadanos de Navarra y algunas ideas al vuelo antinacionalistas

Permalink 19.02.07 @ 11:34:14. Archivado en Cuestiones de Estado

La semana pasada estuve en Pamplona y me encontré con una buena noticia por entre las páginas del Diario de Navarra. Aparte del concurso de peñas de Nosedondiáin, de un amplio reportaje sobre la feria agrícola de Tafalla y de una cumplida cobertura de los ataques borrokalaris que llegaron hasta el Ayuntamiento, me topé con el nacimiento de una nueva plataforma política: Ciudadanos de Navarra.

Parece evidente que surge tras la (exitosa) estela iniciada por los arcadis espasas y felixs de azúa en Cataluña, con un deje un poco más navarro, y ya me entiendo yo. Otra diferencia viene en el nombre: en este caso, los fundadores de esta prometedora aventura no han sentido esa presión político-correctosa de bautizarse bajo la cooficiliadad lingüística del territorio en cuestión. Porque siempre he estado convencido de que quién bautizó Ciutadans per Catalunya empleó esta catalanización para que no le tildaran con ese término quasitabú de hoy día: español. No sé cómo quedaría en euskera lo de Ciudadanos de Navarra. Me pregunto además si esta lengua de baserritarras en la que el Gobierno vasco va a invertir 47 kilazos de euros incluye el término ciudadano (aquí va la boutade del día, pero es lo que pasa con las lenguas que nacieron en profundos valles, están limitadas a su radio de acción, o al menos eso dicen ciertos estudiosos como Unamuno, oiga).

Celebro por todo lo alto, cual txupinazo el 6 de julio, esta nueva propuesta cívico-política-antinacionalista. Celebro cualquier freno contra el nacionalismo, ese sentimiento que arrasó el siglo XX, y del que muchos rovireches parecen no haberse dado cuenta. Aquí cabrían unos cuantos puñados de argumentos antinacionalistas; sólo se me ocurre apoyar esta idea recomendando la trilogía de Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas Rojas, que intuyo que es el mejor alegato a favor de la libertad de los pueblos, y que quiero leer alguna vez en mi vida.

Decía el difunto profesor Gonzalo Redondo que "cultura es lo que hacen los hombres". Cultura en un sentido amplio, no las esferas huecas del museo de Oteiza en Alzuza. Cultura como campeonato de mus, concurso de villancicos, bajada de las almadías en Burgui, desfile de modelos pelirrojas, concierto de pandereteros con parkinson, lanzamiento de la Rabiosa en Marcilla. Eso diría yo que es la cultura, como la chirigota de Cádiz, con sus coñas sobre Pachuli, o la competición de puzzles que celebra anualmente la villa de Castejón (Navarra). Cultura que nace de la gente, y no de los políticos.

“Hacer país es un proyecto que motiva a la gente”, dijo Carod Rovira cuando lo del Estatut. Esta claro que una terapia contra el nihilismo existencial es apuntarse a una causa grandilocuente: “La defensa de lo nuestro”, “Una lengua milenaria”, “Es nuestra cultura”, etc. Cuesta asumir que las grandes cuestiones no estén a nuestro alcance, y que no seamos más que simples ciudadanos que nacen, consumen y mueren. Se cae entonces, si uno pasa de los grandes problemas, en dos actitudes, según una improbable teoría mía, la del surrealismo y el alcoholismo. El hombre, desprovisto de los grandes ideales, se refugia en cosas extrañas, como la chirigota gaditana, las luchas de moros y cristianos (creo que Levante es el principal foco de este surrealismo, véase París–Tombuctú, de Berlanga) y las fiestas de San Fermín de Pamplona, escenario magnífico de ese crisol existencial del hombre posmoderno, paradigma del hombre contemporáneo, vestido de blanco y rojo: la borrachera locoide.

Yo recomiendo a gentes como Carod-Rovira o Joseba Egibar que se dediquen a “hacer país” en sus casas, en A second life, por ejemplo, y dejen de perturbar el espontáneo (y siempre complejo) discurrir de las sociedades. No se puede permitir, en 2007, que amigos míos se tengan que largar de Barcelona por el cerrilismo pseudocosmopolita que por lo visto les lleva atufando demasiado tiempo. O una compañera de trabajo, redactora de Basauri en Ciudad Real, que baraja rechazar una oferta mileurística en San Sebastián: “Es que no me gusta el rollo nacionalista”, me dice por lo bajo. Segundos antes, hablaba por teléfono con su novio Iker en euskera.

Aparte del surrealismo y el alcohol, siempre quedan causas en las que enrolarse, como luchar conceptualmente contra el nacionalismo. Y en Navarra ya era hora. ¡Ongi etorri, nafarrotarras!

Anti-PP

Permalink 18.01.07 @ 21:52:43. Archivado en Cuestiones de Estado

Como ese libro de Antonio Reig Tapia que venden en los Vip’s, Anti-Moa. Si mañana hubiera elecciones generales, votaría a todos menos a los peperos. En la vida, en el capítulo de la libertad, un ejercicio que ayuda bastante es rechazar lo que uno no quiere. “No estudiaré Ingeniería Industrial”, dice el artista adolescente, mientras compone una oda al rizo púbico de su novia negra. El ejercicio de la democracia llega a su máxima expresión en cada cita a las urnas, y supone toda una toma de decisiones, que se han ido madurando en el tiempo de la legislatura, en esa pre-campaña que dura cuatro años. Es tranquilizador saber que, al menos, hay una papeleta que está claro que no cogeré, la de las gaviotas genovesas.

El Partido Popular perdió su idea de hacer política a partir del 14-M, cuando vio que sus estratagemas para aprisionar el poder no sólo le salieron rana, sino que surtieron el efecto contrario. Desde entonces, va buscando esa particular golpe de suerte y cada acción que realiza pretende que se repita ese vuelco ideológico que ocurrió en los días más intensos de nuestra historia reciente, del 11 al 14 de marzo de 2004. Basta recordar cómo todo ese trajín inquisidor de las comisiones de investigación del 11M, que si explosivos, confidentes, furgonetas, cintas de la orquesta Mondragón, mochilas y polvos bóricos se ha empleado a saco paco no por conocer la verdad, oh, sino por quitar la razón a un Gobierno con el que aún están escocidos. Conspiranoia con fines electorales, no digo nada nuevo, la verdad. Y luego va uno y coge El Mundo, y resulta que siguen hablando de Zougam, El Chino y los trenes de El Pozo. Si alguien se atreve a leer el editorial de hoy (18 de enero) sobre el tema, comprobará la incontestable capacidad de este diario para hacer el periodismo un verdadero Brain Training mucho más barato y accesible que el de la Nintendo DS. ¡Qué mareo!

Vayamos terminando. El tema de ETA. Empecemos diciendo que lo más criticable es que nos pasemos toda la vida política hablando de ellos, y además con todo chirimundi, para que todo el mundo opine, y juegue a ser presidente. A mí esto me recuerda al Bernabeú, ese estadio con 70.000 entrenadores. (¿O era el Camp Nou?) Pero volviendo al antipepeísmo, decir que su actitud ahora sigue siendo la misma, es decir, sacar tajada electoral, hacer todo menos política. Y lo hace mal, y no cuela. Y da pena verlo. ¿Es que esta gente no tiene asesores? Bush será un completo cretino, pero ahí están todos los hombres del presidente para hacer que parezca listo, coño. Basta leer la columnita de Manuel Hidalgo, en el propio El Mundo, para darse cuenta de la zopenquez de este hombre:

“Rajoy se comportó como un energúmeno. (…) Miente en lo más esencial y desprecie lo que nos queda de inteligencia. (…) Movido por una impaciencia y rencor indescriptibles, Rajoy persigue y está logrando la creación de un clima insoportable que aconseje elecciones anticipadas.”

Y luego están las propuestas del PP, descaradamente enviadas para que no se diga que no aportan nada y tal. A cada cual más inoportuna, inviable y torpe, en el momento en que nos encontramos. Esta es la primera, fíjense:

“Proposición no de ley para instar al Gobierno a que, a través de la Abogacía del Estado, inicie el proceso de ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas”.

Sal gorda. Política carroñera, torpe, interesada, macabra, turbulenta, fea.

Último post del 2006 deprisa y corriendo

Permalink 31.12.06 @ 13:09:43. Archivado en Cuestiones de Estado

Tengo pocos minutos antes de pillar un Altaria hacia Navarra, pero no quería despedir el 2006 sin un último post, en este islote algo abandonado en los últimos días, por causas tecnologico-geográficas. Despido el año y lo felicito de paso a mis dos o tres fieles lectores, gente para la que no tengo sino fecundos sentimientos de amor a manos llenas. Espero que os acordéis de mi si no vuelvo el año que viene, porque, frivolidades aparte, da cada vez más canguelo meterse en una de estas terminales de transporte público de hoy día, territorios comanche para el cáncer que no ha tocado vivir, ése virus que nos inoculan gente con pasamontañas tramontanos o túnicas fundamentalistas coránicas. Hijosdeputa de varias clase, distintas gradaciones, pero todos terroristas.

Porque empiezo a pensar en si el mundo no estará dividido entre hijosdeputa y losdemás, y perdonen si parezco uno de esos ciberfachas pero es que estoy indignado y tengo prisa. Parece que tenemos uno menos entre nosotros, que murió en la horca con más elegancia de la que haría gala uno de esos Iñakis Bilbaos, o ese mísero de de Juana Chaos, cuya hambre de maldad se la está comiendo ahora con patatas (y suero). Es cierto que hay gentuza de baja estofa por doquier, y que al resto, losdemás, nos toca ir tirando, ir rezando, para que no se nos crucen en el camino. No les deseo la muerte, no, a no ser que sea natural, y rápida. Cuanto antes mejor.

Sirva este último post del año como una suerte de carta pastoral para quien quiera recogella. Una de esas cartas de hoja parroquial que abundan sobre los mismos valores de siempre, pero que en esa falta de originalidad ética reside su valía. Trabajemos para lograr un mundo con menos hijosdeputa, en la medida en que sea posible. Sí. El otro día venía pensando en esos gentilicios (o lo que sean), que han ido convirtiéndose literalmente en insultos, de esos finamente lesivos para el ego: filisteo, fariseo, … (judío si eres antisemita…) … y no se me ocurren más ahora mismo. Bien, propongo añadir uno más a esa exigua lista de adjetivos descalificadores:

Batasuno.

Feliz Año para los demás.

Pd: yo en realidad quería hablar de Mía Sarah, la película de estas navidades, y de las siguientes. ¿Por qué? Porque sí. Happy 2007.

Un hijoputa menos

Permalink 11.12.06 @ 14:07:18. Archivado en Cuestiones de Estado

No diré que me alegré, soy demasiado buena persona educada en colegio cristiano para eso, pero cierta agradable sensación de “por fin” me invadió con el último y pastoso suspiro de Pinochet. Ya está, la muerte tiene eso de que no admite matices, ni debates, que llega con su silenciosa contundencia, se murió. Y no hay más que hablar. Fue a esa hora de lánguida actividad deportiva, con los partidos de fútbol a tope mientras media España filtra sus alcoholes y se prepara con poca gana para el lunes. Me tocó en la redacción de un periódico ciudadrealeño, mientras los compañeros de deportes curran a destajo en ese su domingo activo que es la etapa reina de la semana. “Buena hora para morirse”, dijo uno de los jefes. Palmó sobre las seis, hora manchega, cuando los periódicos todavía son capaces de amoldarse a cambios de maquetación y pueden mandar a la nevera reportajes sobre el tabaco menos relevantes que la muerte de un dinosaurio que ya no está más por allí. Murió también en un día oportuno, el Día Universal de los Derechos Humanos.

Todos los periódicos abren con la noticia ese ataque cardiaco que, inevitablemente, sabe a buena noticia. Luego está la cuestión moral de que el tío se salió con la suya, y se subsumió antes al juicio de la muerte que al de las puñetas y los rulos. Muchos habrían calmado su ira de años viendo como la Justicia le aplicaba dignos correctivos que en el mejor de los casos arrancarían un tímido perdón por tanta tortura, secuestro y hijoputismo selectivo. (Léase por ejemplo el reportaje de EP de ayer sobre una calle de Santiago donde iban casa por casa recogiendo a sospechosos como otros lo hacen con los otoñales níscalos. A esas viudas poco dolor se les puede reparar ya.)

Ernesto Ekaizer de El País coloca unos versos sobre ese sentimiento de ver morir a un ser históricamente penoso:

La muerte de cualquier hombre
Me disminuye,
Porque soy una parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca
Por quién doblan las campanas,
Están doblando por ti.

No creo que haya mucho de mí en Pinochet, o eso espero. Pero refleja bien eso de alegrarse pero hasta cierto punto. Pienso también en una canción de Luis Pastor, referida a nuestro difunto dinosaurio local, que decía:

Por mucho que le llaméis no saldrá del agujero.
Y me quedo con otra de Albert Pla, que con esa ironía siniestra suya contaba su relación con un ligue terrorista. Y decía:

Un militar muerto, un militar menos.
Y añadamos,

Un hijoputa muerto, un hijoputa menos.

Al agujero, cabrón.

El 11-M y lo mortadelofilemoniano (2/2)

Permalink 25.09.06 @ 12:10:52. Archivado en Cuestiones de Estado

Dejando al margen las conspiranoias, “delirantes” según la entrevista al director de la Policía y la Guardia Civil ayer en ABC, trataré de rescatar alguno de esos elementos ibañecescos de esta historia. Es un esfuerzo de buscarle la pata humorística al tema, sin olvidar que esos personajes que recuerdan a esa ficción de cómic eran y son tan reales como la muerte.

Uno de los protagonistas más mortadelofilemonianos de toda esta trama siempre fue para mí El Chino, ese sujeto con cara de hideputa redomado. Le faltaría la perilla de chivo a lo Fu-Manchú, el sombrero, un par de palillos y hablar con la ele: soy un telolista cablón y peligloso.
Y es que la cuestión de los motes tiene muchos tintes de novela policíaca casposa. Al propio El Chino también se le conocía como‘mowgli’, luego está ese jefe de Al Qaeda en España con nombre de moro como de manual, Abú Dadá, por no hablar de ‘El Egipcio’, ‘El Tunecino’ o Rafá Zouhier, mezcla entre camarero del bar Manolo y marroquí vendealfombras. Tampoco tienen desperdicio los principales procesados españoles en la historia: Antonio Toro y José Emilio Suárez Trashorras. Desde luego, apellidándote Trashorras no es fácil dedicarse a concertista de clavicordio veneciano.

No hay que olvidar en toda esta saga criminal de los bajos fondos de la globalización, los papeles estelares, entre mortadelofilemonianos, peli de Torrente y serie de los ochenta tipo Brigada Central a otros personajes protagonistas, que encarnarían sin duda el papel de malos, por ese físico que mete miedo. Uno de ellos sin duda sería Eduardo Zaplana, alcalde en su día de Benidorm, ese Las Vegas español donde el cutrerío con tinto de verano y paella alcanza cotas tan altas como sus espigados torreones. No olvidemos tampoco al divo hertziano de los micrófonos católicos, Federico Jiménez Losantos, el líder mediático de la derecha gangosa con un ojo a la virulé. Cualquier director de cine que tratara de llevar todo este follón descomunal a la pantalla jamás encontraría actores jamás tan característicos como los reales. Quién podrían encarna a Losantos, ¿Enrique Villén?

El remate a toda esta trama grasienta vino la semana pasada con el asunto del ácido bórico, esos polvos blancos de droguería que sirven tanto para camuflar dinamita como para lavarse los picantes, matar cucarachas y usos cosméticos varios. No recuerdo haber leído antes en prensa el término “tupperware”, y menos en estos contextos. Mezclar a un tipo llamado ‘El Haski’, con tupperwares y pelos de etarra produce algo que no sé si llamarlo gracia, que pero que se acerca. Como el citado Hassan ‘El Haski’, que fue detenido en Lanzarote, en la calle ¡Papagayo! Sólo le faltaba haber sido apresado mientras escapaba por la salida secreta 784-KJ y que le hubiera detenido el superintendente Vicente.

Eta es lo que es

Permalink 07.09.06 @ 17:20:03. Archivado en Cuestiones de Estado

Con esto de la negociación, los contactos, el proceso de paz y toda la ingeniería política para acabar de una vez con este melanoma infecto que tenemos desde hace demasiado tiempo, parece como si Eta fuera otra cosa.

Pareciera como si estas gentes que aplican el terror lo hicieran en realidad bajo una cultura política demasiado radicalizada, pero política al fin y al cabo. Una política idealista, que escapa al corsé de la democracia, y que sólo encuentra en las armas el proceloso camino para encontrar su salida, su desembocadura.

De ahí que muchos de sus correligionarios los llamen gudaris, es decir, soldado, guerrero. Entonces los equiparan con luchadores como aquellos que defendieron la actual Irlanda del Norte de los zarpazos de los ingleses, violentamente contrarios a la independencia integral del antiguo país del Reino Unido (véase la última peli de Ken Loach). Pero no son lo mismo esos soldados que los gudaris de ahora.

Tampoco se puede comparar a Txapote con el Che Guevara, aquel revolucionario que lucía hoy en su camiseta Iñaki Bilbao, en la pecera de cristal del tribunal que lo juzgaba por una buena colección de salchuchos. Ahí se ha visto qué es eso de Eta, y cómo la violencia puede encontrar en el surrealismo político de la revolución terrorista su mejor refugio. Mala gente, cabronazos con muchas horas de entrenamiento, gentuza que si tuviera algún mínimo ideal, de esos por los que a veces ha habido que derramar sangre (peli de Ken Loach), habrían abandonado hace años esa insostenible causa sin causa que es la suya. Pero Eta no funciona así, Eta es otra cosa, y se parece todo a lo que Iñaki Bilbao nos ha enseñado hoy.

Cainismo de andar por casa

Permalink 19.07.06 @ 20:46:46. Archivado en Cuestiones de Estado


P. ¿Se acabó la España cainita?

R.
¡Qué se va a acabar! Es un rasgo de carácter nacional, que está ahí, anquilosado. Tú llamas a un fontanero, ve el destrozo que hay, se lleva las manos a la cabeza y acusa al fontanero que vino antes... Ésa es la guerra civil, y ése es el carácter de los españoles. De aquellos que cortan el bacalao a lo largo de la historia. Ésa es la España de mala entraña. La otra España es silenciosa.

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