Este no es otro artículo sobre Mayo del 68
24.05.08 @ 19:39:13. Archivado en Desde el Mirador de Selkirk
Lo dice Franco Battiato es una de sus más recientes canciones, que da también nombre a su última película: Niente è come sembra niente è come appare perché niente è reale. Nada es como lo vemos, nada es como parece, porque nada es real. Ni siquiera este artículo, que parecería un artículo sobre Mayo del 68, y esto es todo menos otro artículo sobre el manido tema.
En Mayo del 68, paradigma de revolución estática, que hace temblar los cimientos de la sociedad para dejarlos como están, aquellos estudiantes de chaqueta y buena facha –nada que ver con los ripiosos revolucionarios perrofláuticos de hoy día–, proclamaban esos eslóganes que luego se hicieron tan famosos. Sí, aquello de “Imaginación al poder”, “Prohibido, prohibir”, “Sed realistas, pedid lo imposible”. Es cierto, no hay artículo sobre Mayo del 68 que no cite algunos de esos lemas entre revolucionarios y poéticos. Sólo podrían haber surgido en París, estaréis conmigo. Pero éste no es un artículo sobre aquel periodo de vino y rosas y Sorbonas en funciones.
Una de esas proclamas estudiantiles era la de “Bajo los adoquines, la playa”. Porque en esas de las manifestaciones convocadas por los líderes estudiantiles, a las que luego se unían los sindicatos y sus trabajadores con reivindicaciones concretas, la poesía agresiva se convertía en violencia poética: coches volcados, semáforos arrancados, lunas rotas, adoquines por los aires. “Bajo los adoquines, la playa”. Treinta años después París instalaría toneladas de arena junto al Sena, y los parisinos sacarían sus tumbonas y su crema Vergasol para jugar a ciudad costera. Pero eso es otra historia.

El arrancamiento continuado de adoquines, esos adoquines poco menos que dieciochescos, descubrió al Daniel Cohn Bendit de turno que ahí debajo había una sustancia terrosa, húmeda, mullida, sobre la que descansaban esos adoquines que llevaban allí cosa de siglos pegoteados.
El joven revolucionario tipo, borracho de proclamas que tampoco entendía bien, asqueado, eso sí, de una sociedad rígida, aburridoide, basada en un capitalismo sin esperanza ni alternativa, descubrió que había playa, o algo parecido, bajo los adoquines. Que se podía dar la vuelta, cual calcetín, a esa sociedad tan monolítica se les plantó en cara como la única posible. En Berkeley, California, epicentro del hippismo, ya habían dado con ello, y descubrieron que bajo los adoquines existía el budismo, la filosofía oriental, el sexo sin compromiso, drogas reveladoras y así.
Ese fragor excitante no duró mucho, y el personal acabó aceptando su apoético destino, sus hipotecas, las letras de su Dos Caballos, y tuvieron hijos que educaron bajo los designios burgueses, que parecían los menos malos. Esos hijos tuvieron una existencia más llevadera, menos rígida y coñazo, tuvieron carta ancha para emborracharse todos los fines de semana, para indagar en el sexo como quien indaga en una isla inexpugnable. Luego llegaría el cine de entretenimiento, los videojuegos, Internet, Xanadú, los centros comerciales y ese largo etcétera que hizo olvidar que bajo los adoquines estaba la playa.
En Mayo del 68 el arrealismo enseñó la patita. Ese arrealismo (concepto registrado y propiedad de El náufrago digital) que nos demuestra que nada es lo que parece, que la realidad que nos comemos con patatas todos los días es un invento, un decorado, un escenario, un spaghetti-western, una trola que los dirigentes políticos conocen. Como el Vaticano es una construcción para impresionar al melifluo hijo de Dios y los himnos nacionales se crean para cohesionar las almas perdidas y ávidas de afecto. Nada es auténtico.
En Mayo del 68 se abrió la puerta para el cambio, para reconstruir y redefinir toda una sociedad que no gustaba. Pero luego llegaron los maquillajes, los regalos y los jueguecitos, y Occidente prefirió irse de compras a cambiar el mundo.
Comentarios:
Mejor verlo como que no llegamos a más, como que nuestra especie en conjunto es así, y no va a mutar en 20 o 70 años.
Humano, demasiado humano --> antídoto para la frustración sociológica.
Siempre podemos olvidarnos de cambiar el mundo, de los 20 a los 30 suele acabar cayendo, siempre podemos reunirnos unos cuantos y pasar unas horas mutados de verdad.
engaa, un copón para el tedio de un mundo plano como la beckhan: Pedro Juan Gutiérrez, escritor cubano, infusión de v i d a. Recomiendo su "Trilogía sucia de la Habana" o el inicio de su "Animal Tropical".
Bona nit
Ya dicen los padres, que fueron jóvenes en esa época, lo diferente que era la sociedad de entonces, sobretodo por ese sentimiento de cambiar lo impuesto que movía a una fuerte mayoría. No obstante, si bien el conformismo, el capitalismo, la inercia a seguir lo estipulado y la pasividad ante ciertas barbaridades caracterizan a la actual sociedad, también me parece grave el nivel de superficialidad al que se está llegando. Por ejemplo, existe un mayor interés por los modelitos de la alfombra de Cannes que por la crisis humanitaria en Birmania.
Lo peligroso es que es muy difícil no caer en este tipo de actitudes, que aunque se niegue, prácticamente todos incurrimos en mayor o menor medida.
Te recomiendo que veas la peli (si no lo has hecho ya), a mí me gustó mucho.
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Eduardo Laporte
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