En estos días de diciembre

Permalink 20.12.07 @ 01:50:08. Archivado en En el Moleskine

En estos días de diciembre se me sube al ánimo de una manera casi cuantificable, si es que hubiera gramajes del optimismo y la no-melancolía. Siento que vuelvo a esa vida frívola sin remordimientos que tan bien sienta al cuerpo. Como cuando éramos pequeños y creíamos que las cosas del telediario eran sucesos extraordinarios en plan ¡Esto es increíble! que padecían una serie de desgraciados con mala suerte.

En el periodo que va del 17 al 21 de diciembre, aprox., siento una especie de bienestar del calendario que no sé muy bien a qué razones obedece. Me pasa casi parecido con las (o los) antípodas de ese punto concreto del año, el del solsticio de verano, del 17 al 21 de junio. Como si fueran puntos extremos de esa tabla de medir la vida que son los años, periodos más reconocibles que otros, yo qué sé.

Primero hay una atmósfera, en estos días de diciembre, que no se aprecia en otras épocas del año. Como si el aire se volviera más denso, pesado, por un frío que ya llega sin timideces, colocándonos ese rictus duro del invierno, y forzándonos a andar a buen ritmo, dando por buenas bufandas, guantes y demás accesorios tópicamente invernales. Se agradece por fin –perdón por la extravagancia- un frío de esos de verdad, de los que jode en la cara, y que nos acerca a los interiores de las casas con la mirada: alabanza de interiorismo noruego. Se agradece porque sabemos que su duración es finita y hasta vemos este frío como una evocación de los inviernos de nuestros abuelos, una cosa quasi exótica. Al menos aquí en Madrid.

También me gustan estos días de diciembre porque lo que tienen de prolegómeno. Y si uno es amante del asunto navideño, que lo es, pues resulta que todo es como un gran jueves, un gran adviento reconcentrado en pocos días, un gran hacerse ilusiones sobre fechas previsiblemente afortunadas. Mis días navideños se superponen a los de otras navidades, de otros años, y hay como un humus de felicidad infantil abonada que yo diría que es casi indeleble, sale a la luz y hace su trabajo él solo, barnizando todo de una extraña y discreta felicidad burguesa como de Segundo Ensanche, con perdón.

Así que ante esa previsión de días refocilantes de comidas familiares, cenorrios varios, copeos jacarandosos y consumismo sano o insano, el espíritu se tonifica. Son unas vacaciones en sentido estricto, aunque se trabaje. No puedo evitar que se extinga del todo esa cosa que se ha venido a llamar espíritu navideño, y se apodera de mí, lo siento. Entonces, claro, en estos días de diciembre, tan prefestivos, justo lo contrario al mortífero 7 de enero, pues hay como alegría o así. Porque, luego, una vez empieza la cosa en sí, sea Navidad, un viaje a Ámsterdam, o un helado de pistacho, el final está más cerca, y entra la angustia de la finitud, tan habitual en el ser humano. Y ya estamos casi pensando en su conclusión para disfrutar todo con la distorsión edulcorada de los recuerdos. Sí, porque en cuanto los niños de San Ildefonso cantan el Gordo, ya se ve a lo lejos el final de la Navidad, ya estamos en el tobogán y no podemos hacer otra cosa que dejarnos llevar hacia abajo y esperar que vuelvan otra vez estos días de diciembre, por que la imaginación, esa herramienta de crear recuerdos futuros, es siempre más jugosa que la realidad.


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Comentarios:
A mi personalmente no me gusta la Navidad, pero tu post está muy bien; Además tus asiduos lectores nos hemos encontrado con un náufrago romántico...Enhorabuena por tu blog.

!Feliz año 2008!
Enlace permanente Comentario por Maribel 03.01.08 @ 17:45
A mí también me gustan estas fechas y no sé la razón exacta. Debe ser que por fin se encuentran unos días claramente definidos, no como esos angustiosos octubre y noviembre que nunca terminan de acabar ni los largos enero y febrero envueltos en exámenes y rebajas. No es por la familia, no es por los regalos (que también), no es por la (ingente) cantidad de comidad, no es por las (inevitables) borracheras ni por los reencuentros... es que tienen algo de especial, así por sí mismas, como de fin y principio, todo en uno.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Enlace permanente Comentario por pvg 23.12.07 @ 14:37
Vaya, así que usted es un Náufrago navideño en toda regla... Feliz navidad entonces!!
Y a pesar de que yo no comparto ese espíritu navideño y de que no celebro ni el día de navidad desde hace algunos años, me encanta la simple existencia de estas fechas que están como marcadas en rojo en el calendario y que nadie perdona, de modo que te reencuentras con gente a la que no veías hace tiempo (como el anuncio del Almendro, con el que mi madre llora más si cabe ahora que yo vivo fuera) y suponen la excusa perfecta para comer, beber y hablar... Tres cosas que a la gran mayoría de los españoles nos gusta hacer. Creo que ese es el gran misterio y la gracia de estas fechas: los reencuentros, volver a casa por navidad.
Así que disfruten de estos días que pasan muy rápido!!
P.D: No estoy de acuerdo con su teoría del 7 de enero señor náufrago... Empiezan las REBAJAS y para mí es el mejor día!! jeje!!
Besos!!
Enlace permanente Comentario por Burbujita 21.12.07 @ 11:09
hay que joderse, cómo engañan las apariencias, jamás hubiera dicho que eres de los que les gusta la navidad, sino todo lo contrario, para que veas...
Enlace permanente Comentario por lorena 20.12.07 @ 21:37
no falla, es ver en la tele el anuncio de 'el almendro', y sentir que ahora sí, que ha empezado la navidad. me estimula el lacrimal la musiquita, y se me escapan dos o tres lágrimas de la emoción. y es que he crecido con esa hija que se cuelga del cuello de sus padres un año más, como si fuera la primera vez. me recuerda al primer año (y los siguientes) que pasé tres meses seguidos fuera de casa; yo también volví por navidad. ahora las comunicaciones y las infraestructuras facilitan mucho las cosas, así que no paso más de un mes sin estar con la familia, por lo que el abrazo no es tan emotivo. me pregunto dónde vivirá esta pobre chica de 'el almendro' que sólo vuelve a casa por navidad. en nuestros(os) antípodas tal vez?
Enlace permanente Comentario por maría 20.12.07 @ 18:17
Completamente de acuerdo. Yo también soy un amante incondicional de la navidad, (o quizá del ambiente navideño no sé), aun a despecho de la moda que se impuso hace unos años de denostarla por mil y una razones. Pero coincido en que es mucho mejor su prólogo que su realización. Como que la navidad alcanzase su más pleno y cabal significado en ese sentimiento de espera expectante de algo feliz. Una espera, además, sin angustia ni impaciencia, cálida e íntima. Después… unas veces sale mejor, otras peor, pero ya se trata de vida real con sus dimes y diretes. Pero en fin, como ya casi estamos ahí, y estas fechas son muy liadas, por si no nos “vemos” (jajajajaja….) que pase Vd. unas muy, muy, felices fiestas y recarguemos pilas para el próximo tirón hasta el 17 de junio.

Un abrazo
Enlace permanente Comentario por Qu.E. 20.12.07 @ 09:24

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