Días fríos de verano
17.07.07 @ 02:24:07. Archivado en En el Moleskine
Hoy en El Escorial, en San Lorenzo de El Escorial —que así se llama el pueblo creado tras la construcción del monasterio en honor al santo parrillero— hacía un desapacible frío veraniego. Nadie está preparado para esté tipo de días, y todos hacemos como que no nos damos cuenta, contenemos un poco la respiración, pasamos de puntillas por esta fracción efímera del calendario, nos hacemos los locos, no comentamos, no opinamos, sobre esta anomalía meteorológica. No tiene que ver nada con el cambio climático, no. Hoy entrevisté a un experto en cambio climático que además era ciego, pero tenía un aguda visión de futuro, de los riesgos y peligros de la no-acción, y de las oportunidades de montarse en el tren del cambio, el climático. Llevaba un curioso traje blanco con tupidas rayas azules, y un pelucón dorado de gran tamaño. ¿Quién elige el vestuario de los ciegos, qué criterio siguen para lograr su propia singularidad, si no pueden comparar, mirar, elegir, imitar?
El día de hoy, nublado, podría ser normal en el estío gallego, o en uno de esos veranos que imagino normales en Dinamarca, o países del bienestar que apenas conozco, en donde los termómetros ni aprietan ni ahogan. A veces pasan rápido, con el día, y la carga nebulosa se disipa y si te he visto no me acuerdo. Otras, no muy habituales, por suerte, la acumulación de nubes se instala horizontal y paralela al suelo, como un asfalto blando y opresor, y los días pasan y se pierden, porque un verano sin sol es un verano perdido. Hablaba Hemingway en París era una fiesta de las falsas primaveras parísinas, gélidas y chubascosas, nada floridas. Recuerdo un verano, el de 2002, como un más que falso verano, un verano absurdo, provocador, inverso, asqueroso. Vino además precedido de una primavera incómoda, gris también. Veía pasar cada día desde la ventana del castillo de Arazuri, donde trabajaba en labores de aprendiz de artistilla de circo marketiniano, de mico de feria publicitario, con la desesperanza de otro jodido día más vencido por unas nubes coñazo, inmóviles, tercas, oscuras, pardas, parcas.
Estos días descolocan a uno, como este 16 de julio, cumpleaños de Miguel Induráin, por cierto. Sin embargo, no dejan de ser un aviso de la falta de lógica del universo, al que confundimos con un jeroglífico descifrable, con nuestra mente periodística que exige explicaciones simples. Porque el misterio no entra, no cabe, en las páginas de un periódico, ni las rayas azules de la americana del ciego, tan encriptadas, ni los días fríos de verano, que parecen ocultar una respuesta un si es no es inquietante, estremecedora.
Comentarios:
Y cojonudo el link de Borja Ventura, me encanta que empiecen a salir detractores de los modelos de los alarmistas del cambio climático. Que tema éste me encanta...
http://periodistadigital.com/periodismo/
object.php?o=187964
Cosas
más frikis me ha tocado escuchar a mí sobre todo esto...
Un saludo
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Eduardo Laporte
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