Con Bernat Soria, que a los días le nombran ministro
09.07.07 @ 01:54:55. Archivado en Cuestiones de Estado
Vino un día Bernat Soria por aquí, a finales de junio. Un poco por aquello de que es uno de los científicos más prestigiosos del lugar, hubo que atenderle y hacerle algunas preguntas por si soltaba algo. Sólo le requerimos la chica de la agencia EFE y yo mismo, bajo órdenes de arriba. Nos habló de la importancia de la gestión, de cómo los científicos sabían de ciencia pero no de gestión y que, claro, también les toca dirigir programas andaluces de terapias celular y cosas así o el centro de biología molecular y medicina regenerativa. “Saber escuchar y trabajar con generosidad”, nos dijo, como clave para aprender a manejarse en el trabajo de la gestión. Tenía un hablar suave, como de médico pediatra, sin ninguna estridencia, con más bondad que rigor, con más sensatez que estomagantes datos que uno no entiende, así de primeras.
Después de la minideclaraciones, volví a la sala donde trabajamos aquí en los Cursos de Verano de la Complutense, y paladeé esa excelencia profesional que, a diferencia de otras tantas, no olía a corrupción moral, ni a aplastamientos de cabezas para llegar más alto. “Trabajar con generosidad”. Un tío como para tenerlo de padre, ciertamente. De células madre no nos reveló nada, porque todavía no ha habido unos avances significativos que permitan imprimir grandes titulares, por lo visto, pero no se anduvo con grandes circunloquios para confesarlo. Honestidad.
El viernes 6 de julio nos llega el txupinazo informativo. Cambio de gobierno socialista. La política parece de pronto la renovación de la plantilla culé, con fichajes estelares de los aumentan a saco el número de sossis, y Cesar Antonio Molina es el Thierry Henry del PSOE. Me hace gracia ver cómo el afable científico, Soria, con sus hablares de
hospital, ostente ahora los honores de portar una cartera ministerial. En un primer momento, la operación de ZP me parece un gran acierto, esa introducción del prestigio y del carisma en los nuevos ministros, ahora que la legislatura empieza la cuenta atrás, the final countdown. También el colocar a la Salgado en Administraciones Públicas, no sea que recupere alguna ley del vino, de la siesta, o del capuchino, electoralmente arriesgada. La jugada la juzgo brillante, y uno hasta se alegra de ver a un tío como Soria en el Gobierno, es decir, gente a la que se admira por lo que hace y de la que España farda. También a Molina, que imprime al tema cultural un vigor renovado. Habrá que ver cómo reaccionan en sus puestos, pues nadie nace ministro y tal. Pero no se podrá negar que Zapatero ha estado hábil, con esta renovación de la plantilla, en plan marketiniano. Porque la política es gestión, etc, pero también MK, algo que Rajoy parece no haber entendido desde que no supo prescindir de los pringados de chapapote político Acebes y Zaplana.
Comentarios:
Estoy de acuerdo con usted. No todo iban a ser meteduras de pata políticas.
Un saludo
RB
Si algún remoto día usted se presentara a Presidente, le juro que le votaria -aún a riesgo de flexibilizar mis inamovibles principios, basados en el inocente voto en blanco.
Creo que incluso le votaría aunque fuera a Presidente de la Comunidad de Vecinos.
Y, coincido con el público, cuánta razón emana de sus frases.. y me pregunto: ¿qué cartera ministerial portaría usted en el caso de que pudieras elegirla?
P.D. No se vale 'pasapalabra' como respuesta trampa.
Agur!
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Me postularía como ministro de la Exaltación de la Verdura. Gracias. E
De hecho, la política es básicamente marketing. Como tantas otras cosas. Y, sí, falta ver qué tal se manejan, pero... ¿no es preferible gente que sabe de lo que hace que no adláteres políticos que hoy están en una cartera y mañana en otra?
Saludos
http://borjaventura.blogspot.com
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Eduardo Laporte
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