El turbio asunto de los pisos de protección municipal de Ciudad Real: política, prensa y malas artes
22.05.07 @ 01:55:57. Archivado en En un lugar de La Mancha
Sumergirse en una ciudad como ésta que es real es conocer el mundo, la sociedad, Occidente, Europa, con sus luces, sus sombras, sus semisombras, sus migas, sus gachas, sus busilis, sus aqueles, sus anaqueles, sus tratos, sus pensiones, sus quitame de allí esas pajas, sus este cura no es mi padre, sus de esta agua, que hay poca, no beberé.
Que nadie ose hablar mal de esta tierra, Ciudad Real, ni llamarla peyorativamente pueblo, pues si es algo, al margen de lo real o lo arreal, es ciudad. Entendamos ciudad como conjunto de varios miles de habitantes con una serie de derechos y deberes y un buen puñado de servicios que los pueblos de al lado no gozan. Quien comprenda el funcionamiento, básico, de ese complejo (pero inteligible) sistema de intercambios humanos que es un lugar como Ciudad Real, podrá ufanarse de intuir medianamente cómo funciona el mundo. Un poco como lo que ocurre en ese pueblo francés, Donzy, réplica de la realidad electoral gala.
Pues bien, este sábado se levantó Ciudad Real con algo así como un intento de escándalo urbanístico entre sus calles. El diario El País así lo hacía saber, con ese aire suyo como de justiciero de las fechorías de los especuladores de sombrero de ala ancha. Cargos municipales del PP compraron pisos tras declararlos protegidos. No entraré a pedalear moralmente en qué está bien o qué está mal, porque mi abstracto sentido de la justicia me hace pensar que tan mal está lo que hicieron los mandamases consistoriales como la actitud cuando menos pugilística y claramente partidista, esto es antipartidista, de los chicos de El País.
Por lo visto (y oído), los pisos en cuestión se edificaron en unos terrenos que pertenecieron a la antigua estación de Renfe, que pasó a mejor vida cuando llegó el AVE. El Estado, en estos casos, cede este tipo de metros cuadrados al Ayuntamiento, para que disponga según su parecer. Aquí creo que hay normas que dicen que o viviendas, o construcciones de tipo comercial, o públicas, o colegios, o guarderias, o taltal. Entonces los hombres de Paco (Gil-Ortega, alcalde) decidieron crear unos pisos de protección pública, que bautizaron creativamente bajo la denominación de origen municipal. Entonces, no sé sí con trapicheos o simplemente con caliente información privilegiada, concejales y diputados del PP se pusieron a comprar esos pisos a tan barato precio. Entre ellos la candidata a alcaldesa Rosa Romero (confesó el sábado en público que pagó 24 millones de pelas. “Un precio de vivienda libre”), el entonces alcalde y una diputada que dijo que se enteró por el periódico de la ganga. Ayer Barreda lanzó incisivos misiles sobre el tema: “Crearemos VPOs de catalogación oficial, no inventada de la noche a la mañana como hacen en ciertos ayuntamientos”.
¿Es abuso de poder lo que hicieron? ¿Es corrupción? Grandes palabras, supongo. Desde luego, demuestran una capacidad de aprovechateguismo de impresión, eso está fuera de dudas. De emplear en su provecho su posición de poder. Todo huele a pseudocorruptela de domingo: “Oye, que por qué no construimos ahí unos pisos baratos y los compramos nosotros”. Hicieron 150, de los que unos 4 pararon a manos populares directas, y supongo unos cuantos más que a varias amistades, ya que estaban.
El caso se ve que se conocía desde hacía tiempo, tres años lo menos. Que lo publicó un diario digital local, y que luego el PSOE ciudadrealeño manejó la información. Y que se la guardaron como un comodín de la llamada que emplearían cuando más lo necesitan. Y a quince días de las elecciones el principal periódico de la ciudad publica una encuesta en que pronóstica una derrota hasta deshonrosa para el grupo socialista. No hace falta ser el padre Brown para seguir la secuencia de los hechos, que acaba en publicación a bombo y platillo (y portada) en El País, a ocho días del gran día electoral del dichoso y feo asunto de los pisos.
De este affaire se podría hablar mucho y mal. Pero deja unas cuantas lecciones de cómo funciona el politiqueo, y el papel de la prensa como catapulta echamierdas. Porque la actitud del periódico es en sí loable, todo lo que sea criticar los desbarres de la clase dominante, sacar trapos sucios con ánimo corrector. Pero ya me convence tanto cuando sólo se hace con fines electorales, en contra de un partido concreto, al que se quiere frenar su escalada en intención de voto. Quizá pedir fair play político-mediático sea una ilusada en un país como Caína, porque aquí ha quedado mal tol mundo.
Comentarios:
Saludos
Con el tiempo, cuando vengan mal dadas o España se desamodorre y deje de gritar vivan las cadenas, buscaran la justificación en la misma cobarde pocilga en la que los alemanes encontraron la suya: yo fui de la wehrmacht convencido hasta que perdimos, pasando a ser un obligado soldado indefenso a merced de mi superior jerárquico. Me obligaron...
¿La gente que trabaja en El País, cómo es? A veces desde fuera me parecen demasiado adictos/adeptos a su pensamiento, alejándose, como el fuego del agua, del espíritu crítico y de la búsqueda honesta de la verdad/realidad. No sé... sinceramente no recuerdo, cuando compraba a diario este periódico, dónde dejaron la información por la doctrina. Por cierto... ¿el PSOE es El País o E...
que indignos, joder. debo de ser el unico que cuando una vez, un jefe me quiso obligar a ser injusto dimití y me fui a casa con una mano delante, otra detras y un campo de minas por futuro laboral en el sector.
lo que hacen algunos por un medrugo de pan seco, son capaces hasta de esclavizarse.
el diario independiente de la mañana hace tiempo que perdió toda credibilidad para mi. me quede huerfano, como recientemente Hermann Tertsch. bonito País nos están construyendo... precioso.
que pena.
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El caso es que nadie ha dicho que el periodista en cuestión lo escribiera en contra de su voluntad...
Gracias por el comment.
)E
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Eduardo Laporte
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