El ejecutivo no agresivo del AVE (1/2)
02.05.07 @ 10:28:33. Archivado en En un lugar de La Mancha
El pasado 21 de abril, como muchos sabréis, se cumplieron 15 años del primer trayecto del AVE Madrid – Sevilla. Últimamente, paso algo de tiempo sobre estos vagones, así que la efemérides me dijo algo, porque los cumpleaños sólo importan si son de algo o alguien que te interesa, y no sé por qué digo esta obviedad.
Me tocó, en mi rol periodístico manchego, hacer una crónica “humana” de los viajeros de un día cualquiera del servicio Puertollano–Ciudad Real–Madrid. Así que me convertí por unas horas en periodista/viajero, una especie de Kapuchinsky del bienestar.
Hubo gente simpática y amable, pero otros que no estaban para muchas diatribas matinales, por ese poder disociador que tienen los trenes, que en seguida nos ponen la cabeza en ese otro lado, el de las reflexiones, evocaciones, recuerdos y misticismos de mp3. Hubo alguno que, ante mi requerimiento, me soltó un “tío, estoy medio sobado, lo siento”, o un viejales vinagroso que me reclamó una acreditación que no llevaba. La gente no sabe practicar el respetable y válido ejercicio del decir no, y se encastillan y lanzan respuestas hoscas y cargadas de aceite verbal hirviendo. Coño, que no pasa nada por decir, “no gracias, lo siento”.
Me encontré en los pasillos con empleaditos de El Corte Inglés, estudiantas jóvenes aunque sobradamente preparadas de Química, funcionarios acomodados en su aburrimiento, profesoras maestras en el arte de conciliar ocio y trabajo, y así. También al prototipo de español de los años cuarenta. Sí, un tío chupado, pelazo negro bien peinado, narigón griego, penumbra de barba y aspecto noble, fiel, de buena persona, vaya. Aparentaba sus buenos cincuenta, y cuando le pregunto su edad después de que me contara que era currante —oficial— en el Edificio de Comunicaciones de Madrid, me dice que 35. ¿Cuántos? 35. Y yo ¿treinta-y-cinco? El tío no parecía estar bromeando, ni mucho menos, ni tampoco se extrañó de mi pregunta. Tenía 35, esa edad en que en otros tiempos, en ciertas tierras olvidadas como Ciudad Real, no se hablaba ya de juventud, ni otras chorradas. Se era niño, brevemente joven, mozalbete, zagal, y luego ya hombre, después viejo y a cascarla. Le gustaba el AVE, le parecía cómodo y todo eso. Se le hacía llevadero el trayecto diario a la capital desde hacía ya casi un año. En otros tiempos, en su verdadera época (aquel hombre no era sino un anacronismo humano) le habría tocado ir en un vagón traqueteante, a las minas de mercurio de Almadén, supongamos, y fumaría su tabacazo negro de filtro blanco, y se pimplaría sus buenas copas de chinchón, o directamente un vinorro de Valdepeñas. Tendría también esa cara de hambruna y la mirada inexpresiva de quien sólo ha visto llanuras, y de quien no quiere ver tampoco otras cosas.
Y mañana sigo que sino esto queda muy largo…

Comentarios:
Efeméride no se escribe "siempre con s". En esta acepción es "siempre SIN s".
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Eduardo Laporte
autor
Contacto


