Un congreso sobre Baroja que desagradaría a Baroja
27.03.07 @ 14:27:04. Archivado en Husma literaria
Supongo que nadie me ha dado vela en este entierro, y que no conozco lo suficiente el cúmulo de desaciertos verbales que entre unos y otros han provocado este enésimo arrinconamiento de la vida pública, literaria y navarra (sí, suena raro) del mayor experto y apasionado de hasta los más mínimos detalles de la vida de Pío Baroja. Para evitar caer en la hagiografía, por lo cercano que me toca el tema, evitaré poblar este post-denuncia con un recuento de halagos sobre el hacer de esta bestia literaria, de este personaje a contrapelo, autor de miles de páginas cargadas de esa luz amarilla (que diría Pascual). Un ente valioso como sólo son las cosas valiosas, las que actúan sin esperar gran cosa a cambio, más que seguir esa voz interior, con fidelidad, con fe en los sueños propios, dictados por cierto por una marcada hondura humana.
Me refiero a Miguel Sánchez-Ostiz, ese escritor total, integral, infatigable, al que han dejado fuera del cartel del próximo Congreso de Estudios Barojianos, que se celebrará en Pamplona los días 20, 21 y 22 de abril, en un precioso edificio junto a la catedral de Pamplona en el que estudió un púber Baroja hacia finales de milochocientos.
Un congreso de Baroja sin Sánchez-Ostiz. Incomprensible. Como un seminario sobre el mal de las vacas locas sin Juan José Badiola, si se me permite la chanza, o un simposio sobre calles de Pamplona sin el difunto José Joaquín Arazuri.
Mientras escribo esto doy una vuelta por la Red, y llego hacia ese reducto de buen periodismo bloguero que, precisamente me dio a conocer el propio Miguel, y que firma el corresponsal del ABC en París, Juan Pedro Quiñonero. Veo que allí la indignación viene de antes, y que se habla de secuestro y ostracismo, ante ese mismo congreso, organizado por Juan Ramón Corpas, que por lo visto es quien decide quién va y quién no. También me sorprenden gratamente los comentarios hacia la última obra de Sánchez, que hace el amigo Q, que aún no he leído. Dice que es uno de sus mejores libros, criatura resultante, por cierto, de su crónica de viajes y tesoros La isla de Juan Fernández, de la que este blog, por cierto, se impregnó grandemente a la hora de ser definido.
El caso es que las relaciones de MSO con los poderes siempre ha sido todo menos idílicas. Recuerdo una visita que le hice al Baztán, en plan escritor novel titubeante y timorato que acude al maestro, en que no se cansó de darme un oscuro consejo, si es que mis tiros iban por lo de escribir y tal y moverme por entre aguas editoriales y tal: “De mí no sabes nada. No me conoces. Eduardo, tenlo claro. A mí, ni citarme. Hazme caso”. Como ven, me he pasado por el orto sus preventivos consejos de outsider demasiado apaleado por un entorno que le ha cerrado muchas puertas: universidad, periódico y, como vemos ahora, congresos barojianos. Una pasión, esta del barojianismo que, como todas las pasiones, sean de papel o de muselina, le han dejado más que magullado. Si Baroja se subía al árbol del cuco del Bosquecillo a soñarse robinsón, quizá Miguel Sánchez-Ostiz se veía un Baroja, ese joven y gallardo Baroja que alternaba por la calle Mañueta, “donde había un frontón popular, y cafetines donde pululaban los soldados y los sargentazos, dados al cante, a la guitarra, al juego y al humazo. Pío Baroja debía de tener ya un carácter de verdad turbulento, que luego domeñó como pudo y que le jugó algunas malas pasadas” (Pío Baroja, a escena, 2006).
También el carácter de Ostiz le ha jugado malas pasadas, y quizá también ciertos artículos más que mordientes cuando tira “porque le toca”. Pero que ciertas acritudes del carácter se lleven al extremo de esa tristísima ausencia, encogen a uno el alma como una lluvia de domingo de noviembre, achantan, meten miedo, como diría el propio aludido. Que los enconos personales lleguen a ese punto es del todo lamentable, y aquí me da que el sobrinísimo Pío Caro Baroja va metiendo cizaña. Un congreso, por tanto, que nace cojo, tullido, pese a su plantel lleno de interesantes fichajes, y que sugiere que más que para “estudiar a Baroja” se ha montado con no sabemos qué filisteas intenciones.
Comentarios:
Así informaba un periódico navarro: "Según ha sabido este periódico, los organizadores del congreso enviaron la carta de invitación a algunos de los ponentes con el tema y la fecha de su conferencia sin una consulta previa. Pío Caro Baroja, sobrino del escritor, ya denunció que nadie le había informado de los detalles de este congreso, cuando en el programa -hecho público por Cultura- aparecía como primer ponente."
Además, el 50 aniversario de la muerte de Baroja fue en 2006, y varias instituciones navarras así lo celebraron, como por ejemplo la Universidad Pública de Navarra.
Como tú bien dices, intenciones filisteas del Gobierno de Navarra, a pocas semanas de las elecciones...
A un Congreso Barojiano organizado por el Gobierno de Navarra y en el que participan Ramón Tamames y Jiménez los santos, Miguel Sánchez-Ostiz se debería negar a asistir, no a estar dolido porque no lo hayan invitado.
La noticia del encamamiento de Fernando Pérez Ollo en el lecho de don Pío no lo mejora ni Dinio metiéndose en la cama de Marujita para ser portada de Pronto.
De ser cierto ésto -lo cuenta Luri en el blogg de Quiñonero- ¿podremos ver a Fernando Pérez Ollo en la cama de don Pío, con gorro de dormir y orinal en el suelo, en la exposición que acompañará al Congreso?
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Eduardo Laporte
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