El Nobel turco
12.10.06 @ 21:42:50. Archivado en Husma literaria
Solemos oír las palabras de elegante desprecio de los escritores para con los premios. Un gran “bah” de falsa modestia inunda las respuestas en las entrevistas que conceden. Me acuerdo de Günter Grass, el día que le anunciaron que era el premiado, que ni siquiera cambio su cita con el dentista, en plan austero y desprendido de los boatos.
Pero tengo para mí que, en el fondo, muchos de ellos quisieron ser como Albert Camus, Samuel Beckett, Ernest Hemingway o Camilo José Cela. El caso de Umbral, podría valer como ejemplo, con ese amor/admiración hacia ese tótem literario que era Cela, con su Nobel bajo el brazo. Personaje de sí mismo, Cela supo camelar a los suecos con más de una década de intrigas, según leo en algún sitio. Todo un maestro en el marketing de la posteridad, técnica de labrarse una gloria que puede apestar en vida, pero de la que nadie repara después, mitificado el cadáver.
Quedan pocos premios que aún impresionen, que todavía conserven el valor de dar valor al premiado. El Príncipe de Asturias, premiando a Fernando Alonso antes de ganar un Mundial, a los del basket en cuanto conquistaron Japón y a Paul Auster en vez de Philip Roth ha perdido muchos gramos de prestigio. El Nobel de Literatura aún conserva parte de su caché inicial, y es fácil imaginarse a todos los candidatos, Roth, Vargas Llosa, Lobo Antunes o el propio Pere Gimferrer, esbozando frases que dirían en su discurso de recién premiados.
Lo bueno que tiene lo del Nobel es que es una carrera de fondo, y que una vez recibido puede incluso validar toda una biografía de tumbos y sinsabores. Me ha sorprendido la impredecible biografía del flamante Nobel, el turco Orhan Pamuk, uno de esos personajes que caen bien a cualquiera. Y pego de wikipedia:
Nació en el seno de una familia acomodada (su padre era ingeniero) residente en el occidentalizado barrio de Nişantaşı, similar a las que describe en algunas de sus novelas. Inició estudios de Arquitectura, pero los abandonó tres años después para dedicarse a la literatura a tiempo completo. En 1977 se graduó en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Estambul, aunque nunca ejerció como periodista. Entre 1985 y 1988 residió en Nueva York y trabajó como profesor visitante en la Universidad de Columbia. Posteriormente regresó a Estambul.
Quizá habrá que ser muy turco para tener los bemoles suficientes para abandonar la arquitectura por una ciencia tan infusa como la literatura ¡a tiempo completo! Luego se ve que le entró el ansia de hacer algo, de salir de la guardilla y se puso a estudiar Periodismo, ¡y no ejerció! Qué tío. Dice por ahi que siempre quiso ser libre, se ve que lo ha conseguido, y con premio. Me alegro por él, enhorabuenas.
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Eduardo Laporte
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