Mínima elegía a un abuelo vampiro
07.02.06 @ 20:37:29. Archivado en Revista de prensa
¿De qué sirve saber ciertas cosas? Hay días que hago huelga de periódicos, dentro de esta fase de Comunicador en Huelga que llevo en silencio y sin hambre hasta que me aburra y/o arruine definitivamente. Mientras, allá va mi solidaridad y admiración para esos jóvenes que se quejan en Francia por tanto contrato basura y demás indignidades que se han puesto tan de moda en los últimos años, en este sector y en el otro. En este país nuestro, el bienestar les resulta a muchos bastante incómodo (pero que bien se vive, qué sol, qué majos somos: AY).
En esos días de huelga de periódicos uno se deja de enterar de cientos de cosas de dudosa importancia, y no hay agobiarse por ello. No podemos saber todo todo el rato. Hoy, de no haber leído el periódico, no me habría enterado de la muerte de Al Lewis, el entrañable abuelo de Los Munsters, de sorprendente parecido con otro reciente finado (cursi palabra), Eduardo Haro Tecglen. Por supuesto, no me habría pasado nada de haberme ido a dormir sin esa información que me proporciona la sección Necrológicas de, en este caso, El País. Pero, oh, amigos, ¿no es la vida un continuo desfilar de detalles irrelevantes que al final puntúan sin nosotros saberlo? Aceptemos lo microscópico como fundamental, aprendamos la grandeza del - es + y no demos tanto el coñazo, hombre ya.
Tienen estas páginas necrológicas un paradójico atractivo, de muerte y resurrección simultánea. ¿Quién se acordaba de este simpático actorzuelo de sexta fila, que abandona este mundo cruel a la edad de 95? Al leer la triste noticia, me alegro de que estuviera vivo hasta ayer, y al parecer activo, metido en harinas radiofónicas por lo visto/oído. Me alegra también intuir en ese personaje rasgos de una bonhomía en vías de extinción. “Militó además por causas diversas como la abolición de la pena de muerte o la modificación de las duras leyes antidrogas de Nueva York”, aseguran en Internet.
Entre tanto Mahoma funesto, apetece encontrar un rostro amable, vampiríco-abuelil, que nos recuerde que todavía un periódico se acuerda de un don nadie de Hollywood, al que dedica un par de columnas de salida. Microscópicos detalles, ínfimas lecciones, nanomensajes que envuelven bocatas de calamares, no está mal para un martes de febrero.

Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Eduardo Laporte
autor
Contacto


