Una visión filosófica del aborto
28.05.08 @ 11:06:45. Archivado en Aborto
La nueva realidad lingüistica y conceptual que está viviendo la sociedad occidental y, en más medida, España, deja abierta la puerta a una libertad en la que cada particularidad cabe y en la que cada caso o actuación concreta se arroga la calidad de único y necesario, ante el cual ninguna voz, por autorizada que esté, tiene la potestad moral de, siquiera, mencionar, y menos de criticar. Quizás sea esta la razón por la que el frikismo se ha hecho tan popular, y no me refiero a los seguidores de ninguna saga.
La realidad del aborto, como todos sabemos, se basa en la decisión de la madre sobre el feto humano, que no es más que una cuestión de valor, porque lo que se pone sobre la palestra en esta discusión es el valor de la madre sobre el valor del nonato. Pero, sobre todo, la realidad del aborto se basa en la no consideración del nonato como persona, por lo menos, hasta que no supere unas pocas semanas de vida. Cuestión ésta en la que tampoco se ponen de acuerdo los expertos.
Un nonato es ya un ser, o ¿hay alguien que pueda decir lo contrario? El feto humano pertenence al ámbito del ser, a la existencia. Incluso, el embrión humano pertenence ya al ámbito de la existencia. No es una idea, un concepto o un deseo. Es un ser en los inicios de la vida, pero que ya es vida. De ahí la imposibilidad de defender la idea de que el feto o el embrión "no sean nada" o que se les sitúe a la altura de un objeto manipulable y controlable por nosotros.
Federico Fijo
autor
Contacto


