El genocidio de los inocentes
20.12.07 @ 12:26:17. Archivado en Sociedad, Sanidad Pública

Mientras Chaves busca médicos sin problemas de conciencia para crear unidades abortistas en los hospitales andaluces, la tragedia del aborto hiere de muerte a una sociedad que presume de modernidad y progreso. Porque el mismo discurso de los derechos conlleva una libertad que exige la responsabilidad de los actos, sobre todo, cuando en nombre de esos derechos, se produce el genocidio de los más indefensos.
Hablar de aborto como el logro de un necesario derecho de las mujeres, muestra la falta de madurez de esta sociedad para entablar un primer diálogo sobre el tema. Porque el problema del aborto supera a su aspecto legal, parte que algunos sectores de la sociedad quieren convertir en todo, cuando el todo es, precisamente, la muerte provocada de una persona, de un ser humano.
Reducir el aborto a un tema de fechas es negar la propia dignidad de la persona, es negar la vida, es convertir al ser humano en un trozo de carne supeditado al arbitrio de una madre que, en la mayor parte de las ocasiones, concibe la vida del hijo que lleva dentro como una putada estorbo para el desarrollo de su vida. Si ésta es la clase de libertad que defienden los diputados de IU y el PSOE, sus votantes caen en una tremenda irresponsabilidad ciudadana, porque el problema que hay de fondo es el del mal menor, y su terrible y despiadada falta de estima por la vida, y porque todo el discurso de los derechos que suelen usar estos partidos queda automáticamente deslegitimado al no defender los derechos de los más indefensos.
Si lo importante para los abortistas es que la madre no pierda su libertad e independencia, la vida de los nonatos pierde todo valor. Si se enfrentan los derechos de las madres contra los de los hijos, los abortistas se decantan por las más fuertes, porque es mejor que viva una madre a que viva un ser que ni siquiera es tenido como ser humano. Por tanto, la solución a tan grave situación para las madres es el asesinato de un ser indefenso, la muerte de un inocente, la negación de su dignidad como persona, la concepción de un nonato como carne inerte para que la conciencia no deje caer su losa sobre la irresponsabilidad del egoísmo de la madre y de todos los que hacen posible que esto ocurra, nuestro mirar para otro lado incluído.
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Federico Fijo
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