Educación para la borreguería, o de cómo perpetuarse en el poder
23.05.07 @ 16:02:35. Archivado en Política, Educación
A un mes del final del curso académico, se van destapando los ejes "transversales" de la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, y como no podía ser de otra forma, el plumero de hace unos meses se ha convertido en pavo real, o lo que es lo mismo, los temores de padres, alumnos y asociaciones no afines al plan destructor de las conciencias mediante lobotomía educativa y cultural de los ciudadanos del futuro, se ha hecho realidad al comprobar que educar en valores es llanamente, adoctrinar según el modelo del nacional socialismo, según el modelo zapateril de imponer su propia concepción de la realidad como la mejor, la más coherente y la de más futuro, pero un futuro de autoperpetuación en el poder.
Estos ejes, justificados desde las más altas cotas del poder ejecutivo, defienden la homosexualidad y su bondad como una opción legítima entre todas las opciones sexuales. Nótese el relativismo y la negación de los referentes familiares que se ofrece a los alumnos. Y ya no sólo se ofrece (oferta) la homosexualidad como legítima, sino que entra a formar parte de la cumbre del desarrollo humano. Parece ser que la progresía institucional quiere regresar a la cultura griega, pero sólo a su flanco más somático, porque lo que se dice al pensamiento racional, para qué, eso no mola.
La homosexualidad, fundamentada en las guías propuestas por el propio Ministerio de Educación (ver ejemplos), no copa los temas más importantes que los tiernos y no tan tiernos infantes deberán comprender y asumir si la sociedad pretende formar a ciudadanos competentes. La pregunta sería en este caso, ¿competentes en qué?
Competentes en el problema de la eutanasia como respuesta al amargamiento vital de las personas que ya no pueden valerse por sí mismas, sobre todo, aquellas que le darán el coñazo en el futuro a los que han asumido que la muerte "indigna" es la mejor solución para poder irse de vacaciones sin estar pendientes de papá, mamá o la abuela. Competentes en el aborto, porque el aborto supone la liberación de la mujer, de su problema con algo que se ha encontrado en su vientre y que no puede llegar a comprender. Que ese algo sea su hijo o su hija es lo menos. Lo más importante es que ese algo no le joda la vida de por vida. ¡A seguir disfrutando que la vida son dos días! Competentes para todo lo que tenga que ver con el goce de los sentidos y el abandono de todo elemento "suprasensorial", llámase amor, llámese compromiso, llámese religión.
Las guerras no son la paz, y la paz no es la ausencia de guerra, de modo que, según el Ministerio de Educación, en la paz no puede haber ni vencedores ni vencidos, como si las personas fuéramos santos de poco pelo, discípulos del pensamiento de Oz, patrón del raciocinio ZP. Eso sí, por lo que no pasa el Ministerio es por admitir la existencia de la Transición española como un momento de futuro y modelo para muchos países. El hacha de guerra sigue enhiesto contra los vencedores de la Guerra Civil.
Si no se lo creen, aquí está la prueba en palabras del mismo Ministerio, la guía titulada Educar en Valores, para padres y profesores. Educar para convencer y manipular las conciencias en un intento de convertir la ciudadanía en la más absurda y controlable "borreguería", y todo, simplemente para ser eternos, eternos en el poder, ni más ni menos.
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Federico Fijo
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