(PD).- Un grupo de ancianos australianos decidieron en su día desafiar a la legislación de su país y elaborar ellos mismos el 'Nembutal', una droga mortal y prohibida en Australia, que les permita acceder a una muerte dulce en caso de necesidad.
El programa de La 2 'Documentos TV' emite mañana el documental 'La última llamada', en el que estos ancianos reivindican calidad de vida y de muerte, desechando en muchos casos la posibilidad de terminar sus días en una residencia impersonal bajo el control de los médicos y exigen poder elegir su fin sin dolor y rodeados de los suyos.
Desde 2001 a 2005, 1.100 australianos, en su mayor parte hombres, han recurrido al suicidio mediante formas violentas de muerte tales como el ahorcamiento, por eso, para no ser presa de decisiones desesperadas, un grupo de mayores de entre 80 y 90 años decidieron fabricar clandestinamente el 'Nembutal'.
En Australia, el simple hecho de poseer esta droga, sólo utilizada para sacrificios veterinarios, acarrea una pena máxima de dos años de cárcel y su fabricación clandestina hasta 15 años.
Por esta causa, en 2006 más de 100 mayores australianos se desplazaron a Tijuana (México) para comprar esta droga para si mismos o para su posterior venta en su país.
Pero para aquellos que no se pueden desplazar por su frágil salud, decidieron elaborar ellos mismos el 'Nembutal', cuya fabricación exigía alambiques y fogones y tomar todo tipo de precauciones con sustancias químicas peligrosas.
De hecho, corrían el riesgo de salir volando por los aires pero, al final, lo consiguieron y ahora otros cuatro grupos distintos del país siguen su ejemplo.
Todos ellos son seguidores de Philip Nitschke, un médico activista a favor de la eutanasia, que con sus ancianos discípulos está dispuesto a plantar cara a la sociedad y quebrantar la ley con tal de reivindicar el derecho de cada individuo a poner fin a su vida de la forma más dulce e indolora posible.
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A mi no me parece algo descabellado. derecho a morir y no ha vivir una pesadilla.
http://lavidatetrica.blogspot.com/
TOMAS
en ambos mensajes un fuerte abrazo de mi parte
juan carlos
TOMAS
Parece ser que confundes el deseo de autoaniquilación, o suicidio, con el deseo de supervivencia. Esto es terrible. Porque una persona que se suicida por desesperación, no dada en las excepciones antes indicadas, no se ha liberado mentalmente para nada del deseo de supervivencia, que es llevado sobre las espaldas del suicida mismo hacia la otra vida. Si se hubuese liberado perfectamente de ambos deseos expresados, del nihilismo y del eternalismo en suma, no buscaria desesperadamente un nuevo cuerpo para renacer a otra vida. Se habria extinguido perfecta y totalmente. Y ya no sufriría nunca más los tres grandes grupos de sufrimiento de la vida humana y no humana, en los seis reinos del deseo, en los seis grandes reinos del sufrimiento.
¿Para qué suicidarse entonces? Un suicidio desesperado puede fácilmente llevar al suicida a un pésimo renacimiento involuntario y obligatorio, a un pésimo estado humano en el mejor de los casos.
TOMAS
el suicidio (pasión de autoaniquilación) es un acto de desesperación salvo excepciones, y no racional por cierto, pues las emociones perturbadoras, siempre inferiores a la razón, se han apoderado de ella, la anulan, la controlan, y la obcecan.
Excepciones a la desesperación y pasión de autoaniquilación hay en los samurais, los monjes jainas, hindúes y budistas, Sócrates ante sus discípulos, etc.
Hay que distinguir bien entre las emociones perturbadoras y la razón, que ha de estar siempre limpia de aquéllas, pues una mente perturbada, onubliada y oscurecida, angustiada, desesperada y atemorizada, no puede por fuerza mayor tomar la guía sabia en la vida.
Lo que tú sublimas no es el racionalismo, sino lo inferior: el sentimentalismo, y que, a su vez, adquiere fuerza y control, cuando el ser humano se fía sólo y únicamente de su propia razón (el racionalismo nos puede llevar a la locura).
un amigable abr...
Aplaudo la decisión de esas personas ya que comparto plenamente la idea de que el indivíduo es dueño pleno de su vida. Si una persona de forma voluntaria y consciente decide quitarse "su" vida, quién es el estado o la ley para impedirlo. De igual forma, estoy totalmente en contra de la eutanasia, la vida de una persona es sólo suya y nadie puede decidir en esta materia por él. En mi opinión el suicidio como planteamiento de una persona sana mentalmente, es la acción mas plenamente humana de cuantas puedan darse ya que es el mas claro triunfo de la razón sobre el poderoso instinto de superiviencia. Así que mi apoyo y admiración a esas personas.
En mundo tan bárbaro (tomar los medios como fines) como Occidente moderno lo natural es que no se consiga ser realmente feliz.
La sabiduria es el arte de la felicidad de la vida presente para prepararse al buen morir, es el arte de la nobleza, la dignidad y la virtud de la vida para morir como Dios nos manda.
Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña.
Si en Occidente nadie enseña la sabiduría, porque nadie la conoce, y tampoco interesa pues la única enseñanza que interesa a los bárbaros son las técnicas para producir, ganar dinero y consumir bienes materiales, pues habrá que buscarla en Oriente, infinitamente más espiritual, sabio y sagrado que el Occidente moderno. Allí se muere mucho mejor porque se vive mucho mejor. Aquí se muere en soledad, abAndonado de todo y de todos, con temor, angustia y desesperación.
TAL COMO SE VIVE ASI SE MUERE.
la verdad que es muy triste y lamentable cómo se muere hoy en día en Occidente, totalmente desacralizado y desespiritualizado, pero la tendencia de la cultura de la muerte es ascendente, pues será lo corriente en un mundo brutalmente materialista y bárbaro, en el que la vida ha dejado de ser sagrada y trascendental, e importa mucho más saber para producir y consumir.
La única verdad es que de Oriente nos venddrá la ayuda celestial. En Oriente se vive y muere mucho mejor que en Occidente. La educación laica y laicista que recibimos, educación materialista y tecnosalvaje, es mortal de necesidad. pues nadie nos enseña a vivir y morir como seres sagrados y transcendentales. La desesperación ante la muerte y el sufrimiento, y por tanto el suicidio, es consecuencia del olvido de Dios, de las religiones trascendentaly las vías espirituales, de la sabiduría perenne, de la desacralziación, que en Occidente es la descristianización.
Viernes, 17 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio| Febrero 2012 | ||||||
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