
La crisis nos está jugando muy malas pasadas. Se expande a todos los aspectos de nuestras vidas sin poder evitarlo. El descubrimiento de su vacuna ha eclipsado muchos años de lucha contra el cáncer o el sida, la prioridad hoy es otra.
La crisis empezó hace unos meses agitando nuestros bolsillos. Algunos la acariciaban y la mimaban como si se tratase de una inofensiva criatura mientras otros se escandalizaban al ver lo que se nos podía venir encima. A estos últimos, les llovía continuamente un chaparrón de descalificativos con el fin de desacreditar su postura, recuerden el nuevo concepto de antipatriotismo sin ir más lejos.
Crisis económica y financiera parecen ser los virus más extendidos -algunos piensan que es lo mismo-, pero la educativa (que ya existía pero ahora también se asocia a esta lacra) o la social también emergen sin que nadie parezca capaz de neutralizarlas.
Sin embargo, lo que nunca pensaron ni los mejores analistas de nuestro país es que nuestra mayor virtud también fuese contagiada. Los españoles, que hasta ahora éramos expertos en localizar los problemas, nos hemos olvidado cómo se hacía. Esta cualidad, que nos venía dada con el DNI y el equipo de fútbol en un tripack, era el verdadero pan bajo el brazo. Todos hablabamos de todo y todos entendíamos de todo, todos sabíamos lo que estaba mal pero eso sí, nadie tenía idea de solucionarlo.
Las verbas que el pasado viernes pronunció el responsable de la DGT, Pere Navarro, se exceden de un mero lapsus. No es el típico despiste de Zapatero hablando de Otegi como agente de paz o de Aznar calificando a los terroristas de liberadores. La situación refleja claramente que el interlocutor se encontraba en plenas facultades y su intención no distaba de lo que finalmente comunicó. Quiso decir, y dijo, que en España los accidentes de tráfico aumentaban porque los españoles nos despistábamos al frente del volante pensando en la crisis, y hasta él mismo se lo creyó.
Se ha olvidado el director de Tráfico que en agosto, cuando el litro de gasolina estaba veinte o treinta céntimos más caro, disminuyó drásticamente la mortalidad y la siniestralidad, afortunadamente, en nuestras carreteras.
Antes de Pere, encontramos otros antecedentes que crearon alarma social, como que en dos meses la crisis financiera estará solucionada (Corbacho dixit) o que España juega en la Champions League de las economías cuando ni siquiera entra en el G-20 por sí misma. Analizando los brotes, podemos localizar el origen del virus: el Gobierno de España.
Pero insisto, no culpo al señor Navarro de su indecencia, nos puede pasar a cualquiera. La crisis está en el ambiente y no es bondadosa con nadie. El siguiente puede ser usted o yo mismo, nunca se sabe.
Curiosamente, como si de la película se tratase, esto sucede 28 semanas después de la formación del Gobierno del Estado, sabe Dios qué será lo siguiente.
Lo único indecente es que tu sigas manipulando la realidad con tan tanta ligereza como falta de honestidad.
Lo que pasa es que los socialistas nunca afrontan los problemas, cuando hay algún problema lo que hacen es mirar para otro lado e intentar eclipsar el problema con alguna acción que no tenga nada que ver, sea una foto con empresarios, una cumbre, remover el pasado...
La crisis nos afecta a todos y Zapatero en vez de hacer algo por ayudarnos lo único que le preocupoa es poder sacarse la foto en washington con los paises mas importantes.
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Domingo, 8 de noviembre
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