El PSOE utiliza, bien consciente bien incoscientemente, las estrategias izquierdistas de antaño, que le llevan a practicar el sucursalismo en aquellas comunidades autónomas que gobierna. Que Touriño sea presidente no es más que un mero símbolo, el que manda es Pepiño Blanco y sus secuaces desde la capi.
He de decir en contra de esta teoría que como en todo, existe una excepción que confirma la regla: Cataluña. Esos hacen caso omiso a todos, incluido al sentido común.
Lo que sucede en Galicia es que estamos en año electoral. De este curso no pasa. No sabemos si en noviembre, diciembre o marzo pero más no se alarga.
No quisiera redundar en lo anteriormente posteado pero estas elecciones a la medida que se están diseñando el PSOE no cae bien ni en el BNG, ni en el PP, ni en el pueblo gallego y ni siquiera en la sucursal gallega de Ferraz.
Pepiño ya ni cumple el trámite protocolario de informar al supuesto presidente de puertas a fuera. No. El parte y reparte, como buen caudillo que se precie.
Que Pepiño se pasará por el forro el acuerdo de las tres fuerzas políticas gallegas sobre el voto emigrante en urna no lo duda nadie. Pero que también se burle del ejecutivo gallego hasta para fijar la cita electoral eso no nos lo esperábamos ni en la propia Oposición.
Los que sufrimos ya tres años de este desgobierno nos entra un poco de pena al conocer las tramas que en esa casa acontecen. Pena por el pobre Touriño, que al final el pobriño no rascaba nada y era un mero transmisor.
Lo que nos preguntamos ahora es: ¿es posible que un político que no sepa dirigir su propio partido gobierne el porvenir de todos los gallegos? La respuesta es obvia.
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Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel