Madre mía, con este panorama no me extraña que haya más de uno que se eche para atrás a la hora de comprometerse con un partido político. Lo señalan con el dedo como si se tratase de un judío en la década de los cuarenta en pleno apojeo de la alemania nazi.
Muy poca confianza en el proceso personal, está bien saber todo esto porque creo que la transparencia es muy importante, pero también debe prevalecer la Ley de Protección de Datos hasta el punto que sea el mismo individuo quien tome la decisión de transmitirlo o no.
Una afiliación no es una condena, ni un contrato infinito e incondicional. Es una muestra de compromiso con un proyecto político que puede caducar, tanto la confianza como el mismísimo proyecto. Desconozco por completo las causas de la baja de Albert, pero lo respeto y a la vez le admiro. Los ciudadanos no debemos estar atados a nada ni a nadie, los partidos políticos deben ser conocedores de nuestra rebeldía y que su trabajo se debe a nosotros, y no viceversa.
Quizá sea esto último, el exceso de confianza, la causa de muestras de autoritarismo desvirtuado o de dedocracia interna. Claro que esto es otro debate, y con este post tan sólo quería mostrar mi comprensión y apoyo a Albert y mi condena a todos esos medios que tan sólo pretenden contaminar, un poco más si cabe, el ambiente político y ensuciar a aquellas personas que no compartan el pensamiento único que ellos practican e intentan adoctrinar.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel