
Tal y como publicó ayer El Correo Gallego, la costa gallega estaba ya recuperada al año siguiente de la catástrofe del Prestige. La noticia se basa en los primeros estudios elaborados por Universidad de Vigo en los que participaron cerca de un centenar de investigadores y una veintena de instituciones de la zona norte peninsular.
Según el estudio, las especies marinas se recuperaron de manera notable en tan sólo doce meses, el mismo tiempo que necesitaron las costas para conseguir "parámetros aceptables" una vez transcurrida la mayor catástrofe natural ocurrida en Europa.
Si esta "milagrosa" recuperación fue posible es gracias, sin duda alguna, a todos los voluntarios que llegados desde los puntos más remotos de Europa se volcaron para salvar un paraje natural único en el mundo que vió en ese trágico final del 2002 como sus costas y sus ricas rías pasaban por el peor de los calvarios. Cada vez que observo la foto del Prestige, los recuerdos invaden mi mente, al unísono que la totalidad de los gallegos.
El estudio echa por tierra las previsiones pesimistas y catastrofistas procedentes de fuentes cercanas al nacionalismo y al socialismo en las que daban por hecho que las playas estarían inservibles durante años, y que concienciaban a los gallegos a olvidarse de comer marisco hasta una década después.
Hay que subrayar que durante la catástrofe los errores estuvieron al orden del día, comenzando por el gobierno central y autonómico sin olvidar el electoralismo desmesurado de la oposición. Claro que hubo quien supo poner soluciones encima de la mesa y quien siguió chupando del bote con plataformas ciudadanas que tenían idéntico fin que la izquierda y el nacionalismo. Tanto es así que la organización la formaban ellos mismos.

Concretamente el Sindicato de Estudiantes da muestra de su enorme ignorancia y de su heróico electoralismo haciendo la cama al PSOE con artículos tan descabellados y desproporcionados donde se culpa al "capitalismo" del accidente del petrolero. Tan sólo hay que echarle una ojeada a su página web para entender el comunicado.
El dramatismo se apoderó también de fuerzas políticas que hoy forman parte del gobierno y que miran para otra parte al observar que el tiempo puso las cosas en su sitio y lo próximo son ellos mismos, su talante queda marcado cada vez que abren la boca.
Al final los puteados somos los gallegos.
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Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
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Vicente Torres
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